{"id":15612,"date":"2020-04-20T18:29:55","date_gmt":"2020-04-20T18:29:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.sprotagonistas.com\/?p=15612"},"modified":"2020-04-20T18:29:57","modified_gmt":"2020-04-20T18:29:57","slug":"el-loco-polusso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sprotagonistasarchivo.com.ar\/2021\/2020\/04\/20\/el-loco-polusso\/","title":{"rendered":"El Loco Polusso"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Hoy en nuestra p\u00e1gina y continuando con la muy buena literatura de escritores mercedinos, les regalamos un cuento del periodista Fernando Pacchiani, publicado en \u201cUn 11 de Antolog\u00eda\u201d. Concurso Nacional de Cuentos Roberto Santoro de Ediciones Al Arco.<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos hab\u00edamos comprometido a no hacerle tocar la pelota. Ten\u00eda s\u00ed o s\u00ed que pasar desapercibido. Solo figurar, un n\u00famero, uno m\u00e1s en la cancha. Para eso, era fundamental que cada uno estuviera concentrado los 90 minutos y cumplir con el rol que ten\u00eda asignado en el partido. \u201cEquipo solidario, quiero, equipo solidario\u201d \u2013 repet\u00eda nuestro capit\u00e1n durante la arenga que hab\u00edamos tenido en el vestuario del estadio de la Liga.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, cuando le cay\u00f3 la pelota en los pies faltando un minuto, con el partido empatado 0 a 0 y haciendo alarde de su extraordinaria velocidad, encar\u00f3 directamente para el arco, nos paralizamos todos. La inmovilidad de nuestras piernas contrastaba con el serpenteo que le imprim\u00eda a las suyas para esquivar a uno y a otro. Las dos hinchadas se levantaron en las tribunas. El estadio completo enmudeci\u00f3. Llevaba la pelota como atada a sus pies, a la carrera, con la cabeza gacha que de tanto en tanto levantaba y dejaba entrever unos desorbitados ojos celestes y una sonrisa inmensa, plena de felicidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al verlo pisar el \u00e1rea, el arquero bajaba y sub\u00eda los brazos desesperadamente intentando frenar la ejecuci\u00f3n a la que estaba expuesto. Sus gestos, poco ortodoxos, distaban mucho de lo que un arquero deb\u00eda hacer para tapar un mano a mano. Algunos de nuestros jugadores se agarraban la cabeza mientras otros miraban al cielo como implorando un milagro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un instante despu\u00e9s de entrar en el \u00e1rea grande, con \u00e1ngulo de tiro y ya perfilado, vimos como el bal\u00f3n se desprend\u00eda de su bot\u00edn zurdo con un inexorable destino de red.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para este partido final nos hab\u00edamos preparado con todo, superando con sacrificio y voluntad todas y cada una de las adversidades propias de un pueblerino equipo de f\u00fatbol. Jugadores que no asisten a las pr\u00e1cticas porque no obtuvieron permiso en el trabajo, lesiones que duran m\u00e1s de lo habitual o inconvenientes para entrenar en la cancha a ra\u00edz de las inundaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos problemas nos hab\u00edan diezmado. Llegamos a la final solo con once jugadores. Disputar semejante partido, sin suplentes, era un nuevo desaf\u00edo que nuestro club deb\u00eda afrontar. Pero \u00e9ramos \u201cLos Forzosos de Mercedes\u201d, club social y deportivo fundado en 1910 y con algo m\u00e1s de cien a\u00f1os de historia est\u00e1bamos por primera vez acariciando un campeonato de la liga local.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No obstante, a pesar de las bajas, manten\u00edamos la columna vertebral del equipo. El Mono Arusta en el arco con sus casi dos metros de altura; en el fondo, nuestro capit\u00e1n, &nbsp;el correntino Luna, un central grandote, moroch\u00f3n, que met\u00eda miedo. \u00a1Hab\u00eda que pasarlo al negro! Cada vez que iba a cabecear al \u00e1rea contraria, nos cobraban foul en ataque porque el correntino de atropellada nom\u00e1s desparramaba dos o tres jugadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el medio un 5 de lujo, el rubio Goni, \u00a1ese s\u00ed que la pisaba y la tocaba lindo! T\u00edpico mediocampista de galera y bast\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s un poco m\u00e1s adelante el negro Barreda, un crack que manejaba los hilos del equipo, s\u00faper habilidoso que pod\u00eda hacernos ganar un partido \u00e9l solo y adelante el tanque Guerra, que con su sola presencia intimidaba a los defensores rivales; &nbsp;el semilla P\u00e9rez, un wing rapidito, de esos que tiran buenos centros a la carrera y yo, tirado a la izquierda completando los tres de arriba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos hicimos cargo, no hab\u00eda otra y decidimos jugar los once titulares, sin recambio. Pero al poco tiempo, se nos vino el mundo abajo. El negro Barreda, nuestro jugador estrella, ese 10 habilidoso y escurridizo como pocos, avisaba que por culpa de alguien al que se le enferm\u00f3 no sabemos qui\u00e9n, no pod\u00eda dejar la garita del ferrocarril en la que cumpl\u00eda su tarea de guardabarrera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Disputar una final tan importante sin suplentes ya era arriesgado, pero entrar a la cancha con uno menos, era como una afrenta a la historia del club.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A pesar de todo, mientras las tribunas de a poco se iban poblando, entramos caminando lento al vestuario y empezamos a cambiarnos. El clima no era el mejor, reinaba un silencio, una desaz\u00f3n que nos helaba la sangre. Sab\u00edamos que ten\u00edamos que hacer honor a nuestro nombre y a la historia del club pero no pod\u00edamos tener tanta mala suerte. Nadie hablaba, todos esper\u00e1bamos la arenga final del correntino que seguramente dir\u00eda algo as\u00ed como que hay meter, estar concentrados y ser un equipo solidario, eso solidario. Siempre dec\u00eda lo mismo antes de empezar los partidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En eso est\u00e1bamos cuando apareci\u00f3 Juan, el utilero, con la idea de incorporar al equipo al loco Polusso. Dijo que ya hab\u00eda hablado con el t\u00e9cnico y qu\u00e9 sin decirle que s\u00ed, tampoco le hab\u00eda dicho que no. Los diez lo miramos fijamente como tratando de entender si se trataba de una joda para levantarnos el \u00e1nimo. Pero nos dimos cuenta que iba en serio, que reglamentariamente se pod\u00eda y no s\u00e9 qu\u00e9 m\u00e1s. De nuevo, el silencio c\u00f3mplice invadi\u00f3 el lugar y luego, de a poco, fueron apareciendo t\u00edmidas muestras de aprobaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En qu\u00e9 pueblo no vive un loco. Hay locos buenos, locos malos, locos lindos. Polusso era uno de estos \u00faltimos pero a su vez no era uno cualquiera. Era el hincha n\u00famero uno de nuestro club. Andaba por las calles montado en su bicicleta siempre con la camiseta blanquinegra de Los Forzosos gritando a viva voz los goles del negro Barreda o las grandes atajadas del mono Arusta, dos de sus \u00eddolos del club.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los d\u00edas de lluvia, estacionaba su bicicleta en el cord\u00f3n de la vereda frente al \u00fanico bar existente y se pon\u00eda a hacer jueguitos con la pelota en plena calle, mostrando una habilidad incre\u00edble con la zurda, la zurda que nunca lleg\u00f3 a ser. Luego de unos minutos, empapado se sub\u00eda a la bicicleta y se alejaba gritando una haza\u00f1a goleadora de Los Forzosos que \u00fanicamente ocurr\u00eda en su imaginaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otras ocasiones, se paraba en la vereda de la plaza, frente a la calle principal haciendo de nuevo jueguitos y cuando ve\u00eda venir el colectivo de l\u00ednea, le pegaba una bolea tremenda que el costado del micro le devolv\u00eda para que Polusso la matara de pecho y la guardara bajo su pie izquierdo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Polusso, viv\u00eda solo, nunca nadie le conoci\u00f3 mujer o familia. Vend\u00eda rifas y con eso tiraba. La casa era un espect\u00e1culo aparte. Todo el frente estaba pintado con franjas blancas y negras y sobre una pared lateral estaban garabateadas las siluetas de un arquero al que \u201cel loco\u201d no se cansaba de patearle penales y un jugador con el 10 en la espalda, medio inclinado, peg\u00e1ndole con todo su empeine a un bal\u00f3n que vaya a saber qu\u00e9 destino tendr\u00eda en la imaginaci\u00f3n de quien era, en algunas ocasiones, el habilidoso 10 y en otras, el enorme guardameta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ac\u00e1 est\u00e1 \u2013 dijo el utilero. Polusso llevaba puesta la casaca 10 del club, pantalones cortos y unas descosidas alpargatas. Entonces el mono le prest\u00f3 un par de botines que tra\u00eda de m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Loco \u2013 le dijo el t\u00e9cnico. Vos hac\u00e9 lo que te digan los muchachos. Quedate por la mitad de la cancha \u2013 sab\u00e9s \u2013 hac\u00e9 bulto y nada m\u00e1s.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero el loco pareci\u00f3 no escuchar las indicaciones del DT, estaba obsesionado pas\u00e1ndole un trapo a los botines que se hab\u00eda calzado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Luego vino la arenga del capit\u00e1n y salimos a la cancha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los hinchas se miraban sorprendidos. \u00bfQu\u00e9 hac\u00eda el loco Polusso entre los titulares? \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con el negro Barreda? No hab\u00eda tiempo para respuestas. El partido estaba por comenzar. Alguien se anim\u00f3 a decir que el loco no era tan grande de edad como aparentaba, que la mov\u00eda bastante bien pero que en realidad nunca hab\u00eda jugado al f\u00fatbol y esa frustraci\u00f3n lo hab\u00eda llevado a la locura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Ese era el motivo por el cual nos hab\u00edamos comprometido a no hacerle tocar la pelota al loco. Pod\u00eda salir con cualquiera. S\u00ed o s\u00ed ten\u00eda que pasar desapercibido. Hasta que faltando un minuto para el final, tal vez por un mal rebote o vaya a saber, &nbsp;el loco agarr\u00f3 la pelota.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Loco, toc\u00e1la \u2013 le dijo el 5 \u2013 devolv\u00e9la. Pas\u00e1mela \u2013 loco \u2013 le grit\u00f3 desesperado. Pero el loco no escuchaba, todo lo contrario, parec\u00eda estar solo, \u00e9l, la pelota, una cancha, un partido como tantas veces so\u00f1\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y haciendo alarde de su extraordinaria velocidad encar\u00f3 para el arco, ah\u00ed nos paralizamos. Lo que sigue ya lo sabemos, entr\u00f3 al \u00e1rea, se perfil\u00f3, y sac\u00f3 un violento zurdazo con inexorable destino de red.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mono Arusta vol\u00f3 estirando toda su humanidad. Exigi\u00f3 el brazo lo m\u00e1s que pudo pero le result\u00f3 imposible sacar la pelota que se clav\u00f3 en el \u00e1ngulo izquierdo. Fue un verdadero golazo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El loco giraba, miraba todo a su alrededor y sonre\u00eda como si no comprendiera. Era el centro, al mismo tiempo, de los insultos de unos y los v\u00edtores de otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entretanto de aquel lado del campo de juego, un pu\u00f1ado de jugadores de casacas rojas y azules se abrazaban festejando el gol del loco Polusso, la victoria y el campeonato.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy en nuestra p\u00e1gina y continuando con la muy buena literatura de escritores mercedinos, les regalamos un cuento del periodista Fernando Pacchiani, publicado en \u201cUn 11 de Antolog\u00eda\u201d. Concurso Nacional de Cuentos Roberto Santoro de Ediciones Al Arco. Nos hab\u00edamos comprometido a no hacerle tocar la pelota. Ten\u00eda s\u00ed o s\u00ed que pasar desapercibido. 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