{"id":15788,"date":"2020-04-29T14:56:14","date_gmt":"2020-04-29T14:56:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.sprotagonistas.com\/?p=15788"},"modified":"2020-04-29T14:56:16","modified_gmt":"2020-04-29T14:56:16","slug":"once-cuentos-inconexos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sprotagonistasarchivo.com.ar\/2021\/2020\/04\/29\/once-cuentos-inconexos\/","title":{"rendered":"Once cuentos inconexos"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El cuento que podemos compartir hoy, pertenece al escritor mercedino Eduardo Luis Scioli, e integra la edici\u00f3n de 2005, presentada por el autor en nuestra ciudad por el FEM, (Fondo Editorial Mercedes). Una manera simple e intrigante de relatar, es la caracter\u00edstica que presenta su lectura.<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c1NGEL (Eduardo Luis Scioli)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cielo parec\u00eda partirse en mil pedazos con cada trueno. Era una madrugada oscura que s\u00f3lo se iluminaba con la luz de los rel\u00e1mpagos. \u00c9l estaba all\u00ed, sentado bajo el refugio de una parada de colectivos; la cabeza gacha mirando el ramo de rosas rojas que colgaba de sus manos. Se dijo a s\u00ed mismo que esperaba cinco minutos m\u00e1s y si ella no aparec\u00eda, entonces se olvidar\u00eda del asunto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Decepciones como esa no eran nuevas para \u00e9l. No era la primera y tampoco ser\u00eda la \u00faltima. Pensando en cu\u00e1ntas veces le hab\u00eda ocurrido lo mismo, los cinco minutos se pasaron volando. Arroj\u00f3 el ramo de flores a la basura y emprendi\u00f3 la marcha a trav\u00e9s de la cortina de agua que parec\u00eda inagotable. Por suerte no se hab\u00eda olvidado de traer paraguas, sino el trayecto hacia su departamento hubiera sido peor. Camin\u00f3 media cuadra esquivando los baches esquivando los baches llenos de agua que hab\u00eda en la vereda y al llegar a la esquina dobl\u00f3 hacia la derecha. Un rel\u00e1mpago ilumin\u00f3 su camino y en ese momento fue cuando la vio. Casi se la lleva por delante, ya que la oscuridad era absoluta, y de no ser por la luz de ese rel\u00e1mpago seguramente se hubieran chocado. Los dos se miraron sorprendidos. Era l\u00f3gico, no es muy com\u00fan encontrarse con una persona a las dos de la ma\u00f1ana, en medio de semejante tormenta. Ella estaba empapada de los pies a la cabeza. Parec\u00eda confundida o desorientada, como si fuera una ni\u00f1a perdida buscando a su mam\u00e1 en el medio de un aeropuerto. \u00c9l sinti\u00f3 el impulso de ayudarla, no s\u00e9 si por dar una muestra de caballerosidad o por simple compasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00bfNecesit\u00e1s ayuda&#8230;? \u2013 dijo \u00e9l. Ella lo mir\u00f3 como si no hubiera entendido sus palabras. \u00c9l sigui\u00f3 hablando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Te pod\u00e9s enfermar bajo esta lluvia. Si quer\u00e9s te acompa\u00f1o a donde vayas, mi paraguas es lo suficientemente grande como para los dos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella asinti\u00f3 sin mucha convicci\u00f3n y le se\u00f1al\u00f3 la direcci\u00f3n hacia donde se dirig\u00eda. Caminaron en silencio durante diez minutos. Ninguno de los dos pronunci\u00f3 palabra alguna. Ella segu\u00eda inmersa en ese trance de desorientaci\u00f3n y confusi\u00f3n. \u00c9l, mientras tanto, se dedicaba a mirarla con suma atenci\u00f3n. Era muy hermosa, pero \u00e9l no s\u00f3lo la miraba por su belleza, sino que hab\u00eda algo en ella que no parec\u00eda natural, una especie de halo et\u00e9reo que la hac\u00eda ver diferente, como si irradiara una suave luz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin que se dieran cuenta, hab\u00edan llegado hasta la entrada de un edificio de departamentos. La casualidad no pod\u00eda ser mayor, los dos viv\u00edan ah\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l se detuvo antes de entrar en el hall y le pregunt\u00f3 casi con desconfianza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00bfViv\u00eds aqu\u00ed&#8230;?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Si- contest\u00f3 ella despreocupada, como si no hubiese notado el tono esc\u00e9ptico de la pregunta. Ya no se la notaba tan desorientada como antes. Al entrar, su semblante hab\u00eda cambiado y ahora parec\u00eda m\u00e1s relajada aunque pensativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Yo tambi\u00e9n vivo aqu\u00ed y jam\u00e1s te hab\u00eda visto antes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Me mud\u00e9 hace dos d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa era tal vez la raz\u00f3n por la cual nunca se hab\u00edan cruzado. Sin embargo, a \u00e9l le resultaba un poco extra\u00f1o. El edificio no era muy grande y \u00e9l conoc\u00eda a todos los vecinos, con los que ten\u00eda un trato m\u00e1s bien formal \u2013 hola, que tal, como le va, hasta luego- pero igualmente todos sab\u00edan qui\u00e9n era qui\u00e9n y si algo nuevo ocurr\u00eda, en menos de veinticuatro horas todo el edificio se enteraba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Subieron juntos al ascensor. \u00c9l viv\u00eda en el cuarto piso. En total el edificio ten\u00eda cinco pisos de cuatro departamentos cada uno. Ella viv\u00eda en el quinto, el \u00fanico que hab\u00eda deshabitado hasta el momento. Se despidieron cuando \u00e9l baj\u00f3 en su piso. Ella lo salud\u00f3 con un \u00b4nos vemos\u00b4 y una sonrisa. Estuvieron juntos s\u00f3lo por veinte minutos pero era la primera vez que \u00e9l la ve\u00eda sonre\u00edr. Sus labios se arquearon levemente, casi con un dejo de timidez. Pero lo m\u00e1s notorio era cierto sentimiento de paz que preven\u00eda de esa sonrisa, algo que contrastaba con su confusi\u00f3n anterior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La m\u00e1quina contestadora ten\u00eda un mensaje grabado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00c1ngel, te habla Gaby. Disculpame por haberte dejado plantado. La verdad es que no puedo salir con vos. Mart\u00edn vino a verme a la tarde y vamos a volver a estar juntos. Lo siento mucho, igual podemos seguir siendo amigos. Adi\u00f3s. Un beso. \u00a1Biiip!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las palabras de Gabriela sonaban un tanto forzadas, seguramente el mensaje estaba preparado y ensayado previamente. \u00c1ngel pens\u00f3: al menos hubiera tenido la gentileza de llamarme antes\u00b4. Sin \u00e1nimo de seguir despierto se tir\u00f3 en la cama a dormir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c1ngel levant\u00f3 la cafetera del fuego, un segundo antes de quemar el caf\u00e9. Cuando se dispon\u00eda a salir a trabajar, temprano despu\u00e9s de mucho tiempo escuch\u00f3 sirenas en la calle y veh\u00edculos que se deten\u00edan en la entrada del edificio. Se asom\u00f3 por el balc\u00f3n y vio un patrullero y una ambulancia estacionados. Al bajar por la escalera, dos polic\u00edas acompa\u00f1ados por la mujer del encargado, sub\u00edan r\u00e1pidamente y pasaron a su lado ignor\u00e1ndolo. \u00b4\u00b4Buenos d\u00edas, se\u00f1ora Guti\u00e9rrez\u00b4, dijo \u00e9l. La mujer con los ojos llorosos segu\u00eda a los uniformados como un aut\u00f3mata y no le devolvi\u00f3 el saludo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la planta baja encontr\u00f3 una cinta de seguridad blanca y roja, vallando el paso hacia el patio interno del edificio. Desde all\u00ed se ve\u00eda un grupo de camilleros y m\u00e9dicos trabajando. Otro polic\u00eda montaba guardia en el hall, y como el hombre pareci\u00f3 no verlo, \u00c1ngel cruz\u00f3 el vallado impulsado por la curiosidad, pens\u00f3. Alguien hab\u00eda ca\u00eddo desde uno de los balcones, pero no pod\u00eda ver qui\u00e9n era. Los hombres de blando le daban la espalda y le tapaban el panorama. Hasta que uno de ellos se corri\u00f3 lo suficiente .La sorpresa le hizo temblar como una hoja al viento. En la camilla yac\u00eda el cuerpo inerte de su vecina del quinto piso, la chica que hab\u00eda conocido a la madrugada. El rostro estaba intacto, tal cual lo recordaba. El impacto de la ca\u00eda lo hab\u00eda sufrido en la nuca. \u00c1ngel no se impresion\u00f3, como si la muerte le resultara un hecho familiar. Uno de los m\u00e9dicos coment\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-D\u00edganle al inspector que falleci\u00f3 a la una de la ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los camilleros cubrieron el cuerpo con una manta y rumbearon hacia el hall. \u00c1ngel los sigui\u00f3 fascinado hasta la calle. All\u00ed vio como sub\u00edan la camilla a la ambulancia. Junto a la entrada del edificio, el encargado conversaba con un polic\u00eda de civil. Se dispon\u00eda a escuchar lo que dec\u00edan cuando detr\u00e1s de ellos, la vio otra vez, Era ella, que lo saludaba y lo llamaba con la mano. Brillaba con su extra\u00f1a luminosidad y a la vez un haz de luz bajaba desde el cielo sobre su singular figura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras tanto el oficial, escuchaba los lamentos del encargado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Es incre\u00edble. Espero que se trate de una coincidencia fatal. Dos tragedias en una misma noche. A la chica hac\u00eda poco que la conoc\u00edamos, pero el muchacho del cuarto piso era un inquilino de a\u00f1os. Era joven; qu\u00e9 manera de morirse, un infarto en la parada de colectivos. Y lo encontramos sentadito, con un ramo de flores en la mano. Ni se debe haber dado cuenta de lo que pas\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juntos se reunieron bajo la luz y, lentamente, se dejaron llevar. Ella se ve\u00eda hermosa mientras se elevaban. Hermosa como un \u00e1ngel, pens\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cuento que podemos compartir hoy, pertenece al escritor mercedino Eduardo Luis Scioli, e integra la edici\u00f3n de 2005, presentada por el autor en nuestra ciudad por el FEM, (Fondo Editorial Mercedes). Una manera simple e intrigante de relatar, es la caracter\u00edstica que presenta su lectura. \u00c1NGEL (Eduardo Luis Scioli) El cielo parec\u00eda partirse en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":15789,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[51],"tags":[],"class_list":["post-15788","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-reportajes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sprotagonistasarchivo.com.ar\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15788","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/sprotagonistasarchivo.com.ar\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sprotagonistasarchivo.com.ar\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sprotagonistasarchivo.com.ar\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sprotagonistasarchivo.com.ar\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15788"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/sprotagonistasarchivo.com.ar\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15788\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sprotagonistasarchivo.com.ar\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15789"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sprotagonistasarchivo.com.ar\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15788"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sprotagonistasarchivo.com.ar\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15788"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sprotagonistasarchivo.com.ar\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15788"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}