{"id":16088,"date":"2020-05-12T15:52:13","date_gmt":"2020-05-12T15:52:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.sprotagonistas.com\/?p=16088"},"modified":"2020-05-12T15:52:14","modified_gmt":"2020-05-12T15:52:14","slug":"el-tanque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sprotagonistasarchivo.com.ar\/2021\/2020\/05\/12\/el-tanque\/","title":{"rendered":"El tanque"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra misi\u00f3n era la de comprar un tanque de guerra, uno de los grandes, pesados, como esos de la 2\u00b0 Guerra Mundial. Para eso deb\u00edamos trasladarnos a Francia porque, en alguna parte, hab\u00edamos visto que ah\u00ed en Francia estaban los mejores. Ya en el pa\u00eds de los galos tomamos contacto con alguien del ej\u00e9rcito franc\u00e9s; era un tipo relativamente joven con el cual nos entend\u00edamos muy bien a pesar que ninguno hablaba el idioma del otro. No puso ninguna traba de \u201cinteligencia\u201d para mostrarnos el modelo de tanque requerido. Nos llev\u00f3 a un viejo galp\u00f3n de la base militar en la cual estaba destinado y fue entonces que por primera vez vimos el impresionante armatoste guerrero: era de un tama\u00f1o irreal, de un dise\u00f1o horroroso y, cosa curiosa, sin armas a la vista, ni tan siquiera ese gran ca\u00f1\u00f3n que los distingue como feroz arma guerrera. Sin mirarnos entre nosotros ni cruzar una sola palabra entendimos que deb\u00eda ser nuestro, el franchute debe de haberse dado cuenta pues, tambi\u00e9n sin mediar palabra, nos llev\u00f3 al comando central del extra\u00f1o cuartel para que el jefazo a cargo decidiera la conducta a seguir. Jam\u00e1s pude ver a tan alto personaje pues a partir de ese momento todo cambi\u00f3, cada uno de los de nuestro grupo se fue separando en parejas de las que yo recuerdo con un sentimiento de rabia a una sola. Me apart\u00e9 del grupo y comenc\u00e9 a&nbsp; charlar con los soldados de la base militar, sin que me despertara la m\u00e1s leve sorpresa descubr\u00ed que los reclutas hablaban indiferentemente en franc\u00e9s y castellano salvo raras excepciones que, en general (nunca tan adecuada esta palabra en un cuartel militar), estaban ligadas a las m\u00e1s altas jerarqu\u00edas uniformadas. Con el que m\u00e1s trato ten\u00eda era con aquel tipo del principio, amabil\u00edsimo por cierto, con buena pinta y un pelo rizado tirando a casta\u00f1o claro que lo hac\u00eda inconfundible con la soldadesca, que portaba un gran parecido con nuestros j\u00f3venes guerreros del interior profundo. De pronto volv\u00ed a tomar contacto con la pareja perdida y fue entonces que comenc\u00e9 a percibir que respond\u00edan a mis inquietudes con un resabio de injustificada superioridad, era como si ellos fueran los verdaderos comisionados y yo un mero acompa\u00f1ante; es dif\u00edcil de explicar, me trataban como a un igual pero dejando establecida una t\u00e1cita diferencia que consist\u00eda en que ellos eran los que ten\u00edan \u201cla posta\u201d y yo un simple perejil que hac\u00eda de comparsa y, para peor, con mi est\u00fapida conducta de aceptar segundos lugares para no romper la unidad del grupo, aceptaba resignadamente hasta el colmo de llegar a reconocerme como menos que ellos, y he all\u00ed m\u00ed ya mencionada rabia porque en el fondo de mi alma sab\u00eda que ten\u00edan raz\u00f3n. En mi soledad segu\u00ed recorriendo la base militar y as\u00ed es como llegu\u00e9 a una especie de Sala de Situaci\u00f3n que ten\u00eda un enorme mapa sobre una de sus paredes y mostraba el hemisferio sur donde la Argentina ofrec\u00eda todo su esplendor geogr\u00e1fico con la curiosidad que la provincia de Buenos Aires era toda amarilla salvo en el norte que estaba pintado de un verde rabioso; por momentos el enorme planisferio se mov\u00eda hacia la derecha para volver de inmediato a su posici\u00f3n original, salvo oportunidades en que todo se ve\u00eda extra\u00f1amente superpuesto. De ah\u00ed pas\u00e9 a diversas dependencias sin importancia donde mantuve est\u00fapidas conversaciones, seg\u00fan creo recordar. En una de mis vueltas sin sentido me reencontr\u00e9 con la maldita pareja y el m\u00e1s despabilado de ambos me dio a entender que se estaban reuniendo con el alto comando pero sin darme mayores explicaciones. Ya entonces mi angustia llegaba a l\u00edmites insoportables, me sent\u00eda mal, despreciado en el sentido lato del t\u00e9rmino que es no tener precio pero no por mi alto valor sino por mi propia intrascendencia. Yo era lo que se dice un nulo. Continu\u00e9 con mis andanzas azarosas y en un ancho y largo pasillo que se parec\u00eda m\u00e1s a una sala de espera que a un pasillo, encontr\u00e9 sentados en un banco de madera tallada a tres j\u00f3venes que se me presentaron espont\u00e1neamente (lo cual levant\u00f3 mi alica\u00edda estima) y dieron a conocer sus impresionantes dobles apellidos de noble prosapia (lo que volvi\u00f3 a hundir mi estima al lugar que no debi\u00f3 haber abandonado con tanta ligereza). El que parec\u00eda el mayor de los arist\u00f3cratas me inform\u00f3 con un asombro rayano con la estupidez que en el sal\u00f3n contiguo estaba nada menos que el Arzobispo de Mercedes-Luj\u00e1n, me lo dijo con un aire de admiraci\u00f3n y respeto que no pude menos que interpretar que se dirig\u00eda a m\u00ed no porque le interesase un comino mi presencia sino porque necesitaba contarle a alguien la existencia cercana de tan conspicuo representante del Se\u00f1or. Asombrosamente no me caus\u00f3 ninguna sorpresa que en tan alejado y poco adecuado lugar se encontrase un arzobispo argentino pero as\u00ed y todo no pude sustraerme a la est\u00fapida idea de cont\u00e1rselo a la pareja tan odiada, la que, como era de esperar, no se conmovi\u00f3 en lo m\u00e1s m\u00ednimo ante lo que yo cre\u00eda un extraordinario descubrimiento. Impert\u00e9rrito insist\u00ed en m\u00ed ya aventurado itinerario y cu\u00e1l no ser\u00eda mi sorpresa cuando descubr\u00ed la casa enorme y magn\u00edfica que yo estaba haciendo construir en la chacra que pose\u00eda en las afueras de la gran ciudad. Ellas eran mi triunfo, mi rescate de tanta intrascendencia, mi arma secreta para hacer reventar de envidia a tantas parejas ensoberbecidas como la del cuartel de Francia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Qu\u00e9 grande y doloros\u00edsima fue mi sorpresa! Al entrar a la casa, al gran refugio de mi personalidad rescatada, lo pude ver: los grandes y ostentosos espacios de mi refugio vengador estaban colmados de literas donde dorm\u00edan pl\u00e1cidamente soldados franceses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<strong>Osvaldo Rey Sumay<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestra misi\u00f3n era la de comprar un tanque de guerra, uno de los grandes, pesados, como esos de la 2\u00b0 Guerra Mundial. Para eso deb\u00edamos trasladarnos a Francia porque, en alguna parte, hab\u00edamos visto que ah\u00ed en Francia estaban los mejores. 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