El clima político comenzó a subir de temperatura en el Concejo Deliberante. La última sesión, que había comenzado con reconocimientos y emociones, estuvo atravesada por fuertes cruces entre oficialismo y oposición, cuestionamientos a la conducción de la Presidencia, llamados de atención y un debate que, por momentos, obligó a interrumpir la discusión de los proyectos para ordenar el desarrollo de la sesión.

Todo comenzó con una iniciativa para declarar de interés legislativo el 8 de agosto, Día Internacional de Acción por las Dos Vidas, presentado por la concejal libertaria Carolina Bessega. La propuesta volvió a poner sobre la mesa una discusión que, años atrás, dividió a la sociedad y tuvo una fuerte expresión en las calles a través de los pañuelos celestes y verdes, símbolos de las posiciones enfrentadas durante el debate por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Bessega sostuvo que la iniciativa no pretendía establecer un nuevo feriado ni buscar un reconocimiento de organismos internacionales, sino reconocer a aquellas instituciones que trabajan en defensa de las dos vidas. Desde Fuerza Patria, Andrea Bozzini planteó una posición diametralmente opuesta y calificó al tema como sensible. Señaló que, desde su perspectiva, las políticas públicas vinculadas con la Ley 27.610 también trabajan en favor de las dos vidas, al considerar que las mujeres que atraviesan un embarazo no deseado y deciden interrumpirlo enfrentan una decisión que no es sencilla.

Bozzini recordó además que, antes de la legislación vigente, muchas interrupciones de embarazos se realizaban en condiciones de clandestinidad y sin seguridad sanitaria, con riesgos para la vida de las mujeres. Defendió el trabajo de las consultorías y de los equipos profesionales que acompañan esas situaciones y sostuvo que las normas aprobadas por el Congreso deben ser respetadas, independientemente de las posiciones personales.

El debate incorporó también cuestionamientos a las políticas del Gobierno nacional. Bozzini mencionó el financiamiento de la atención de cardiopatías congénitas y la situación del Hospital Garrahan como ejemplos de políticas que, según su mirada, entran en contradicción con un discurso de defensa de la vida.

En medio de la discusión, el radical Daniel Ivaldis pidió evitar que los proyectos legislativos se transformaran en una suerte de “pasada de facturas” entre espacios políticos. Advirtió que, con esa lógica, ningún bloque podría presentar iniciativas sin que inmediatamente se le recordaran decisiones tomadas por sus propios gobiernos.

El intercambio, sin embargo, fue dejando en evidencia un clima cada vez más tenso. La Presidencia del cuerpo debió intervenir en distintas oportunidades y realizó dos llamados de atención a la concejal libertaria Silvia Di Leo. En el segundo, la presidenta del Concejo, Mariana San Martín, advirtió que ante un tercer llamado tendría que disponer su expulsión de la sesión.

La situación generó también cuestionamientos de otros concejales. Mauricio Pollacchi manifestó su sorpresa por la forma en que terminó la discusión y cuestionó el tono que había adquirido el debate, señalando que una posición negativa frente a un proyecto podía expresarse mediante el voto sin necesidad de llegar a ese nivel de confrontación.

Pollacchi también cuestionó el manejo de la Presidencia y calificó como monótono el desarrollo del debate. La propia Bozzini, en otro momento de la sesión, manifestó “estar cansada” y explicó que una de las consecuencias que atraviesa por padecer Parkinson es precisamente esa tonalidad en su voz. Pollacchi terminó pidiendo disculpas por sus expresiones.

San Martín defendió su actuación y explicó que sus intervenciones buscaban mantener el equilibrio y garantizar el normal desarrollo de la sesión.

La discusión continuó luego con un proyecto vinculado al Plan Remediar, donde Ivaldis volvió a dirigirse a la Presidencia. Reconoció la dificultad de la tarea de conducir una sesión, pero sostuvo que había advertido favoritismos en el manejo del debate y expresó su sorpresa por la manera en que había terminado una discusión que, en principio, parecía sencilla. La respuesta de San Martín tuvo un tono entre irónico y reflexivo: “Lo voy a revisar esta noche con la almohada”.

La tensión no terminó allí. Al abordarse un proyecto de la UCR relacionado con el Coro Nacional de Niños, la oposición cuestionó las modificaciones impulsadas sobre organismos y programas públicos vinculados con la formación artística. Di Leo aclaró que no se eliminaba la actividad sino que se había establecido un programa de formación artística destinado a niños y adolescentes que, según explicó, incluye al coro. Ivaldis volvió a plantear sus reparos y habló de discrecionalidad en el manejo de la situación.

En ese contexto apareció Ramiro Piccone, quien cuestionó fuertemente al Gobierno nacional y ante el intento de la oposición por interrumpirlo se despachó, “hay que estar tranquilo para venir al Concejo o tomar un tranquilizante”. No quedó claro hacia quien se dirigía. Las expresiones volvieron a generar la intervención de la Presidencia y terminaron derivando en el segundo llamado de atención a Di Leo.

Más allá de los proyectos concretos tratados, la última sesión dejó una sensación que excede las discusiones puntuales. Los cruces personales, las acusaciones, las respuestas irónicas, los llamados de atención y los cuestionamientos al manejo de la Presidencia reflejaron un escenario político cada vez más cargado. A poco más de un año de las elecciones de 2027, el recinto parece comenzar a convertirse también en uno de los escenarios donde se empieza a medir la temperatura de la política local.