{"id":74250,"date":"2026-02-13T20:59:15","date_gmt":"2026-02-13T23:59:15","guid":{"rendered":"https:\/\/sprotagonistas.com.ar\/?p=74250"},"modified":"2026-02-15T00:21:45","modified_gmt":"2026-02-15T03:21:45","slug":"carnaval-de-antano-mascaras-bailes-y-disfraces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sprotagonistasarchivo.com.ar\/2026\/carnaval-de-antano-mascaras-bailes-y-disfraces\/","title":{"rendered":"Carnaval de Anta\u00f1o: M\u00e1scaras, bailes y disfraces"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ll\u00e1mase Carnaval al per\u00edodo de tres d\u00edas que preceden inmediatamente al mi\u00e9rcoles de ceniza. Comenz\u00f3 a celebrarse en la ciudad de Buenos Aires a partir del a\u00f1o 1600. En Suipacha corr\u00eda el a\u00f1o 1896, en el sal\u00f3n del \u201cClub Social\u201d&nbsp; presidido por Le\u00f3n Billourou, se efectuaban las primeras veladas, el edificio estaba ubicado en la esquina formada por las calles Combate de San Lorenzo y Belgrano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando el siglo XX nac\u00eda,&nbsp; un 25 de febrero de 1906, los j\u00f3venes del Centro \u201cJuventud Unida\u201d organizaban las fiestas de carnaval&nbsp; en el sal\u00f3n de la \u201cSociedad Europea\u201d, situada frente a la actual comisar\u00eda de polic\u00eda. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, en 1907,&nbsp; se realizaban veladas en el \u201cCentro Recreativo Suipacha\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hacia el a\u00f1o 1918,&nbsp; los vecinos de Suipacha, concurr\u00edan a las fiestas de la \u201cSociedad Manuel Belgrano\u201d. En estos eventos, era habitual&nbsp; el canje de flores y de mu\u00f1equitos alusivos. A medida que se acercaban los d\u00edas de carnaval, las vidrieras de los negocios mostraban una multitud de disfraces y&nbsp; art\u00edculos para lanzar agua. En los d\u00edas previos la banda de m\u00fasica local rondaba las calles ejecutando&nbsp; un repertorio bailable. Desde las ventanas de las casas de familias presenciaban el desfile<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la hora de la siesta, los vecinos pod\u00edan jugar&nbsp; libremente con agua,&nbsp; recorriendo las calles con baldes y&nbsp; globos, el&nbsp; estruendo de una bomba&nbsp; anunciaba su finalizaci\u00f3n. Despu\u00e9s de las 16 horas, se aplicaban multas a los contraventores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los corsos de anta\u00f1o las comparsas irradiaban magia y color, desplegando los integrantes toda su simpat\u00eda. Un pueblo palpitante y bullicioso repet\u00eda durante el d\u00eda \u201cvamos al corso esta noche\u201d.&nbsp; A partir de la media tarde, era incesante el paso de los coches y sulkys que llegaban desde la zona rural, pasaban decorados con papeles de colores y los caballos con sus guarniciones lustradas y los penachos de plumas que sobresal\u00edan de la cabeza de las bestias engalanadas. El tel\u00f3n se levantaba a las 22 horas. En las noches la vida se agitaba, la gente&nbsp;&nbsp; flu\u00eda de los distintos barrios hacia&nbsp; la&nbsp; principal&nbsp; calle del pueblo, asist\u00edan con disfraces esmeradamente confeccionados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fueron costumbres carnestolendas el uso de la serpentina,&nbsp; arrojar papel picado sobre el cabello de las damas y cubrirse el rostro con elegantes m\u00e1scaras. Durante el desfile&nbsp; de las&nbsp; comparsas se admiraban los movimientos cadenciosos. Alcanzaban&nbsp; su m\u00e1ximo esplendor con el&nbsp; candombe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los vecinos concentraban sus miradas en los carruajes que rivalizaban en esplendor y arreglos florales. Como escapados de un friso mitol\u00f3gico, llegaban los jinetes muy erguidos en sus caballos, con sus chinas enancadas, luciendo recados de aut\u00e9ntica plater\u00eda art\u00edstica, cruzando el corso y recibiendo un nutrido aplauso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Los bailes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al principio los bailes se organizaban en las viviendas&nbsp; de particulares y luego se trasladaron a las sociedades extranjeras y finalmente a los clubes de barrios. Era habitual jugar con&nbsp; bolsitas de papel y huevos de avestruces con agua. Los invitados concurr\u00edan con ropas de entrecasa, muchas damas soportaban resignadas un ba\u00f1o gratis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A eso de la una de la ma\u00f1ana, el p\u00fablico se dirig\u00eda al&nbsp; baile. Las colectividades extranjeras&nbsp; fueron orgullosas pioneras, decoraban sus salones con coronas, campanitas, ramas, cintas, mo\u00f1os de papel crep\u00e9, globos y querubines.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La presencia de los payasos creaba&nbsp; castillos en la imaginaci\u00f3n infantil. Los ni\u00f1os soplaban sus cornetas y silbatos atravesando la noche con sus sonidos, mientras&nbsp; hac\u00edan girar sus matracas generando un ruido ensordecedor. Los peque\u00f1os se aventuraban a molestar a las mascaritas solitarias tirone\u00e1ndoles de sus ropas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace sesenta a\u00f1os los bailes&nbsp; no eran tan frecuentes. Se esperaban con ansiedad los oficiales del \u201c25 de Mayo\u201d y \u201c9 de Julio\u201d. Cuando el cielo se cargaba de nubes negras, una tormenta&nbsp; se avecinaba para mal de las jovencitas del campo. En el baile era norma retirarse el&nbsp; antifaz, todos&nbsp; volv\u00edan&nbsp; a mostrarse tal como eran dejando de lado el personaje creado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Animaban&nbsp; los bailes cantores y orquestas contratadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las calurosas noches de verano se bailaban ritmos distintos a los de ahora, como&nbsp; el tango \u201cDespu\u00e9s de Carnaval\u201d por Osvaldo Fresedo, \u201cEl Rancho e la Cambicha\u201d popularizado por el legendario cantor de las cosas nuestras don Antonio Tormo, \u201cS\u00e1cate el Antifaz\u201d m\u00fasica y letra de Romanelli y Munilla, La Blusa Azul (Cha Cha Cha), \u201cEl Chipi Chipi\u201d, \u00abEl baile del Zucu&nbsp; Zucu\u00bb, \u00abZaza \u00ab(D\u00f3nde \u00e9stas), \u201cLos Pantalones\u201d, De Azul, pintada de Azul, \u201cMerengue Apambichao\u201d con el admirado Carlos Argentino, \u201cSe\u00f1orita Luna\u201d, \u201cAquella Serenata\u201d, \u201cRecord\u00e1ndote\u201d (Los 5 Latinos), \u201cSigue el Corso\u201d, \u201cPor cuatro d\u00edas locos\u201d, \u201cSalud, dinero y amor\u201d, cantados a voz de cuello por Alberto Castillo, todos muy&nbsp; festejados.&nbsp; El concurso de princesas creaba una enorme expectativa, \u00e9stas en su recorrida saludaban con simpat\u00eda al p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las orquestas estaban dispuestas en un escenario levantado con tablones y sostenidos por barriles de roble;&nbsp; comenzaba el show tocando un pasodoble para levantar el \u00e1nimo de los asistentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las damas muy coquetas no se perd\u00edan ning\u00fan detalle, suspiraban al ver pasar a sus galanes, pensando en un posible hechizo. Las m\u00e1s t\u00edmidas o ya entradas en a\u00f1os planchaban durante el baile, bajo la inc\u00f3moda vigilancia de sus madres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los varones arreglados con las ropas y zapatos m\u00e1s lindos, iban al lugar donde estaba ella, para invitarla a bailar,&nbsp; todos&nbsp; se divert\u00edan con las cadencias, los boleos y las barridas. Las damas usaban tacones aguja apiad\u00e1ndose de los que recib\u00edan un pisot\u00f3n, pidiendo disculpa, con una sonrisa, que era el c\u00f3digo compartido.&nbsp; Cuando una se\u00f1orita no quer\u00eda salir a bailar, ten\u00eda una repuesta a flor de labio, dec\u00edan \u201ctengo novio\u201d o \u201cestoy esperando a mi compa\u00f1ero\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los festejos duraban hasta poco despu\u00e9s de las tres y media de la ma\u00f1ana momento en que la gente emprend\u00eda su regreso, se iba retirando con un lac\u00f3nico aviso a su ocasional compa\u00f1era\/ro: \u201cel fin de semana vuelvo\u2026\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Calles de Corso<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las calles escenarios de las fiestas de carnaval, fueron adornadas con guirnaldas y luces de colores. Las figuras colocadas a lo largo del trayecto, representaban estrellas, cometas, querubines, coronas, flores que reproduc\u00edan dibujos de libros de cuentos y de caricaturas. En el transcurso&nbsp; del juego se&nbsp; suscitaban entredichos por el&nbsp; uso de jeringas con colorantes que ensuciaban las prendas de vestir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El&nbsp; consumo de alcohol generaba groser\u00edas y&nbsp; peleas, exist\u00eda un cierto grado de permisividad y descontrol. Tambi\u00e9n&nbsp; se originaban discusiones&nbsp; cuando&nbsp; desde los techos de las casas vecinas se arrojaban&nbsp; globos sobre los asistentes, ante la impotencia de la polic\u00eda para contener los excesos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los primeros corsos sobre&nbsp; calles de tierra se hac\u00edan&nbsp; alrededor de la plaza principal; cuando se hizo el pavimento -1935\/1937- comenzaron a organizarse sobre la Calle Rivadavia entre Balcarce y San Lorenzo.&nbsp; Las confiter\u00edas \u201cLa Ideal\u201d, \u201cClub Comercio\u201d, \u201cLos Hermanos Grecco\u201d y \u201cBar Alonso\u201d, colocaban&nbsp; mesas y sillas en las veredas para que la clientela tuviera un lugar de predilecto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las miradas de los espectadores se dirig\u00edan al paso de las carrozas aleg\u00f3ricas, refugio de los recuerdos, que&nbsp; desplegaban su magia, arrojando&nbsp; flores a las damas. Las mascaritas ten\u00edan las caras&nbsp; cubiertas con&nbsp; caretas de cart\u00f3n, cubr\u00edan sus cuerpos con s\u00e1banas y ropa vieja, alteraban su modo de caminar o disimulaban&nbsp; su rostro con maquillaje.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las bandas deleitaban con su ritmo pegadizo como&nbsp; pasodobles,&nbsp; fax trota, valses, tarantelas y jazz.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los a\u00f1os sesenta se efectuaron los corsos en el barrio de Suipacha Chico sobre la calle Fragata Sarmiento (de tierra) entre Domingo Sarmiento y 25 de Mayo. En \u00e9stos se&nbsp; permiti\u00f3 transitar con autos, a los cuales se les cobraba una entrada para sufragar los gastos del evento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El \u201cClub de Leones de Suipacha\u201d&nbsp; realizaba en la Diagonal Hip\u00f3lito Irigoyen &#8211; d\u00e9cada del setenta &#8211; la marcha de carrozas, comparsas, murgas y disfrazados. Por las tardes, hac\u00edan concursos de disfraces para los ni\u00f1os. En la intersecci\u00f3n&nbsp; de&nbsp; Domingo&nbsp; Sarmiento y&nbsp;&nbsp; Belgrano con la Diagonal&nbsp; se levantaba el palco para los m\u00fasicos. Se&nbsp; quemaba el \u201cRey Momo\u201d que era un mu\u00f1eco lleno de pasto seco.&nbsp; Durante el desarrollo se realizaban&nbsp; concursos de carrozas y disfraces y en el cierre consagratorio recib\u00edan interesantes premios. Para la selecci\u00f3n de los ganadores lo decid\u00eda un jurado integrado por caracterizados vecinos, cuyos fallos eran inapelables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los a\u00f1os&nbsp; noventa se llevaron a cabo las festividades en la Avenida C\u00f3rdoba&nbsp; entre&nbsp; Santa Fe y Balcarce.&nbsp; En la d\u00e9cada del dos mil la \u201cSociedad Cuerpo Bomberos Voluntarios de Suipacha\u201d los hizo a cabo en la calle Combate de&nbsp; San Lorenzo entre San Mart\u00edn y C\u00f3rdoba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La coreograf\u00eda en las pistas de&nbsp; bailes ahora era distinta, contaban con un incre\u00edble efecto lum\u00ednico, mayor volumen en los equipos de m\u00fasica, actuaci\u00f3n en vivo de los artistas y la sorpresa de&nbsp; fuegos artificiales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante los \u00faltimos treinta a\u00f1os, el avance tecnol\u00f3gico ha contribuido a modificar las&nbsp; costumbres del juego en carnaval, imponiendo el uso de la espuma en aerosol, la apertura de buffet en el recorrido del corso y una aturdidora propaganda comercial en desmedro de la m\u00fasica para la ocasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llegamos al punto final de nuestra recorrida, el placer de recordar&nbsp; \u00e9pocas y costumbres de quienes aqu\u00ed vivieron nos&nbsp; trazan su idiosincrasia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u201cHistorias de Suipacha\u201d; blog de Jos\u00e9 Tom\u00e1s Cappucci<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Foto: Una carroza de los 70. La confeccionaba el recordado \u201cGordo\u201d Parlappiano. La belleza de LA OSTRA era Margarita Aldazabal y las sirenitas: Liliana Carretto, Adriana Llad\u00f3, Araceli Cappucci, Tita y Mabel Dielh y Mabel Greco.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ll\u00e1mase Carnaval al per\u00edodo de tres d\u00edas que preceden inmediatamente al mi\u00e9rcoles de ceniza. Comenz\u00f3 a celebrarse en la ciudad de Buenos Aires a partir del a\u00f1o 1600. 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