Fernando Moner: El defensor de la ciudad

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No hace falta demasiada presentación. En Mercedes todos lo conocen. Tal vez fue el primer jugador mercedino que se dio a conocer de forma masiva en el mundo del fútbol a nivel nacional. No solo porque jugó en dos grandes de nuestro país, sino que también lo hizo en Europa y en el fútbol asiático, donde encontró su segundo hogar.

De sus comienzos futbolísticos en Mercedes poco se puede hablar. Jugó en las infantiles de la UOM y un año en Vélez, pero a los 14 años se fue a vivir junto a su familia a Tapiales, Buenos Aires. Allí se fue a probar a Huracán, quedó seleccionado, pero nunca fue fichado. Solo jugaba partidos amistosos. Ante esta situación, decidió hacer una prueba en San Lorenzo y también fue seleccionado, aunque la diferencia fue que lo ficharon rápidamente. En el club de Boedo hizo las inferiores y debutó en primera el 30 de agosto de 1987 en un empate 0-0 ante Deportivo Armenio. El entrenador que lo puso en cancha por primera vez fue Velibor «Bora» Milutinović. La particularidad es que el mercedino fue el único jugador de las inferiores de San Lorenzo que hizo debutar el reconocido ex futbolista serbio.

Un año después de su debut en primera y con tan solo 19 años, comenzó su historia con el fútbol japonés. Fue parte de un equipo integrado por jugadores aficionados, el Ana Yokohama, un club vinculado con la aerolínea All Nippon Airways.

Se instaló en la pequeña isla de Enoshima, a poco más de media hora de viaje de Yokohama. Vivía enfrente de la casa del entrenador del Ana Yokohama y la mujer del técnico aprendió a cocinar comida argentina que especialmente le preparaban. No solo eso, sino que Jirō, el hijo del hombre, fue el encargado de dejar atrás esa cabellera rizada que portaba Fernando en esa época y le modeló el look que aún conserva en la actualidad.

Dejó el fútbol asiático para instalarse en el europeo, más precisamente en España, donde recaló en el Atlético Madrid ‘B’, el equipo filial del equipo «Colchonero». Luego estuvo seis meses en el Club Deportivo Toledo.

Regresó a Japón en 1993, ya con un fútbol distinto al de la primera vez porque se había profesionalizado. Aunque no fue el único cambio importante que tuvo su segunda etapa allí, aprendió a hablar el idioma, se insertó aun más en su cultura y era una cara que frecuentaba en la televisión japonesa. Permaneció dos años en el Yokohama Flugels, que era el mismo equipo que estuvo la primera vez, pero cambió de nombre con la llegada de la profesionalización del fútbol.

Luego se instaló nuevamente en suelo argentino y jugó en Atlético Tucumán, Platense, Unión de Santa Fe y Huracán. Ahí ya había comenzado a incursionar en el periodismo por pedido de un canal de la televisión japonesa.

Al conjunto de Parque Patricios llegó en 1999 y fue una pieza importante de aquel equipo que devolvió al «Globo» a primera en el año 2000. A pesar de haber surgido en San Lorenzo se ganó el respeto y la admiración de todo el pueblo quemero.

En 2002, como no podía ser de otra manera, cerró su carrera en su otro mundo. Tuvo 12 partidos en el Yokohama FC, club que surgió a partir de la desaparición de Yokohama Flugels y reforzó aun más su vínculo con Japón. En los años posteriores se dedicó de lleno al periodismo, haciendo de nexo entre Argentina y Japón.

A fines de 2003 y principio de 2004 se instaló de forma definitiva junto a su familia en Mercedes. En marzo de 2007 asumió como miembro de la comisión de básquet del Club Quilmes. Tuvo diferentes cargos hasta llegar a ser vicepresidente. Cargo que ostenta hasta el día de la fecha, desde hace seis años aproximadamente.

En el medio tuvo siempre un fuerte compromiso con el fútbol solidario de la ciudad. Además de estar siempre relacionado en diferentes ámbitos con el fútbol nipón.

– ¿Por qué empezaste a jugar al fútbol?

– Comencé en a jugar al fútbol en el barrio obrero de muy chico. En esa época el único entretenimiento que teníamos era ese. No existía la televisión, los celulares y la Playstation. Además, era muy barato. Con una pelota jugábamos 20 personas, era fácil de jugarlo.

– Fuiste futbolistas en dos siglos diferentes y en dos épocas donde en el medio hubo muchísimos cambios que afectaron al juego de este deporte, ¿Cómo te llevaste vos con esto?

– No es que uno de un día para el otro nota un cambio brusco. Por ejemplo cuando yo arranque a jugar eran solo cinco suplentes, se podían hacer dos cambios y al arquero le dabas un pase atrás y podía agarrar la pelota con la mano. La verdad que fueron cambiando las reglas y también el fútbol en sí. Antes los terrenos de juego eran bastante malos y con el tiempo han mejorado mucho y eso hizo que el fútbol también se modificara tanto en intensidad como en velocidad. Obviamente que la parte técnica y táctica también tuvo que mejorar porque antes te dejaban tres segundos para pensar y con el correr de los años eso cambio.

– ¿Y parte de esto fue lo que viviste en Japón no? Jugaste antes del profesionalismo y volviste en plena etapa de profesionalización, ¿Notaste mucha diferencia entre esas dos épocas?

– Ese sí que fue un cambio brusco. Yo me iba de San Lorenzo, un equipo muy famoso donde todos los jugadores éramos reconocidos en todos lados. Teníamos dos preparadores físicos, dos masajistas, tres utileros… Te trataban como si fueras una persona distinta. Al jugador de fútbol en Argentina lo tienen como un ídolo.

Cuando llegue a Japón fue totalmente distinto. Llegue a un fútbol totalmente amateur. Mis compañeros eran oficinistas que salían al mediodía para entrenar con nosotros y después volvían a la oficina. Los únicos profesionales éramos los argentinos.

Nosotros mismos nos teníamos que preparar casi todo. La bebida, la ropa de entrenamiento la teníamos que lavar nosotros, igual que la ropa de los partidos. Nosotros viajábamos en avión a una provincia que estaba a una hora y si vos en ese viaje te olvidabas la ropa del partido, no jugabas. Te tenías que llevar los botines y las canilleras. Totalmente amateur. Era como ir a jugar con tus amigos un campeonato amateur de acá, el que se juega en el Sindicato de la Carne o en la AJB. Aunque ahí hay una persona encargada que lleva todas las camisetas, allá vos te tenías que llevar tu propia camiseta. Algo bastante raro la verdad.

Cuando llegó la profesionalización, se asemejó mucho a lo que era el fútbol argentino, pero con una organización total. El día 1 ya te decían las 32 fechas con días y horarios. Fue una revolución porque llevaron jugadores de nivel mundial como Ramón Díaz, Zico, Schillaci y Careca, entre otros. Estos jugadores le dieron un empuje muy importante a la liga y se jugaron el 100% de los partidos a estadio lleno, algo histórico. Fue muy lindo.

-¿Cómo fue que llegaste a jugar a Japón?

Fue una oferta formal que llegó a San Lorenzo y la aceptaron. Me compraron directamente. Yo arregle mi contrato con los japoneses y ellos le pagaron el pase a San Lorenzo. Fue todo formal.

– ¿En tu primer paso que fue lo que más te costo de una cultura tan particular como la japonesa?

– Me costó adaptarme. Es una cultura totalmente distinta. Uno arranca no sabiendo el idioma y no podía comunicarme con ellos. Entonces me propuse aprender el idioma lo más rápido posible y tratar de cambiar yo y no a 200 millones de japoneses. Eso me costó. La comida también es muy distinta a la nuestra.

Pero bueno, de a poco me fui adaptando. Agarre el idioma, me gane la confianza de mis compañeros y eso me ayudó mucho. No digo que fui un japonés mas, pero si me adapté a su cultura.

– ¿En alguna oportunidad pensaste en dejar todo y regresar a Argentina?

– No, nunca. De hecho tuve ofertas para volver a Argentina y no las acepte. Yo sabía que la oportunidad de Japón era muy importante en mi vida, en mi futuro y en el de mi familia. Yo tenía un objetivo en Japón, lo fui a cumplir y por suerte lo pude lograr.

– ¿Qué fue lo que pensaste cuando los japoneses te propusieron hacer periodismo siendo un nexo entre Argentina y Japón? ¿Te sentías preparado?

– Cuando se hizo el fútbol profesional, a algunos jugadores nos contrataban para ir a programa deportivos y eran muy remunerados. Fue tanta la fama que tuvo el fútbol en Japón que no solo programas de deporte nos contrataban, sino que también de espectáculos y de diversión. Pagaban cifras muy altas por ir a esos programas. Así fue como yo me introduje dentro del periodismo.

Después cuando yo volví a Argentina en el año 1995, me empezaron a llamar para hacer distintos reportajes, venían al país y me entrevistaban. Hasta que con la llegada del Mundial 2002, en el 99 me propusieron a mí, estando yo en Unión de Santa Fe, trabajar para un medio japonés mandándoles informes mensuales sobre el fútbol sudamericano, pero sobre todo el argentino. Fue así que arranque mi etapa como periodista.

Ellos no me exigían ser un periodista profesional, la verdad no me sentía capacitado y ellos lo sabían. Con el correr de las emisiones fui mejorando y perfeccionándome. Obviamente no al punto de llegar a ser un periodista deportivo, pero si entendí las cosas básicas de esto. Por suerte cumplí seis años consecutivos trabajando para el mismo medio y fue un éxito rotundo.

También cubrí distintas Libertadores. Las de Boca, las de River y San Lorenzo. También fui y cubrí Mundiales de Clubes. La verdad que no lo tomé como un trabajo, sino como una diversión.

– ¿Y hoy cuál es tu vinculo con el fútbol japonés?

– Hoy es prácticamente nulo. Tengo siempre ofertas como para ir, pero la verdad que cada vez me cuesta más. También tengo ofertas para que vengan chicos de Japón a perfeccionar su fútbol a distintos clubes de Argentina, pero como te decía, cada vez me cuesta más. Yo disfruto de mi familia, mis amigos, de lo que hago en el Club Quilmes. No estoy interesado en seguir trabajando en el fútbol.

– ¿Crees que estuvo la chance en algún momento de jugar en el primer equipo del Atlético Madrid?

– Jugué todo el año e hicimos una campaña mediocre, donde yo no anduve bien, no me sentí cómodo. No respondí a las expectativas que tenia tanto el club de mi, como las mías que tenia sobre esa etapa. Así que no es culpa de nadie, fue responsabilidad mía porque fue una situación que no la aproveché.

Mi arribo a España se dio por una situación particular. La selección japonesa jugó un amistoso contra el Barcelona campeón del mundo. El de Cruyff, Ronald Koeman, Stoichkov, Laudrup y Guardiola. Un equipo espectacular. Entonces a Japón le dejan incorporar tres refuerzos para ese partido y uno de esos tuve la suerte de haber sido yo. El partido se televisó para toda la España, me fue muy bien y me vio Jorge ‘Indio’ Solari. Me llamó por teléfono y me llevó al Tenerife de Redondo, Dertycia y Pizzi. Fue ahí que le pido a los japoneses que me dejen ir y me dejaron ir con el pase libre con la condición de que yo después regrese el día de mañana y no les cobre nada por el pase.

Fue así que yo hablo con Solari, viajo a Tenerife, estoy dos meses haciendo la pretemporada, pero terminó siendo una gran decepción porque el ‘Indio’ me dijo que no me iba a fichar porque la prensa se le estaba tirando en contra por la cantidad de argentinos que había en el equipo. Una excusa media rara.

Es ahí cuando me llama el secretario técnico del Atlético Madrid para jugar en el filial, el Atlético Madrid ‘B’. Obviamente con la posibilidad de jugar en el primer equipo, pero todo dependía de mí.

Luego de eso estuve seis meses en el Toledo y fue una gran etapa. Estaba volviendo a mi nivel y es ahí cuando vienen nuevamente de Japón a buscarme y yo ya le había dado mi palabra a ellos.

– ¿Llegar a jugar en la primera de Huracán en 1999 lo tomaste como una revancha por lo que te pasó en tus comienzos?

– No, no lo tome como una revancha, al contrario. Yo le tengo que estar agradecido a San Lorenzo. Hice todas las inferiores y llegue a primera. Fue una etapa hermosa y lo mejor que me pudo haber pasado fue haberme hecho profesional en San Lorenzo con los compañeros que tuve que me enseñaron un montón, los famosos ‘Camboyanos’. Capaz que estábamos tres o cuatro meses sin cobrar y los jugadores más grandes le daban plata a los chicos. Ahí nos enseñaron lo que era un grupo.

Yo me siento un profesional y me debo al club que me contrata. Cuando jugué para San Lorenzo deje todo y cuando me contrató Huracán deje todo por Huracán.

– ¿Qué diferencias encontras entre San Lorenzo y Huracán?

– Son dos clubes de barrio inmensos. Dos instituciones muy grandes. En todas partes del país tenias hinchas que iban al hotel o la cancha. Obviamente que San Lorenzo tuvo mejores pergaminos a lo largo de la historia, eso no se puede negar. Y Huracán yo creo que el déficit más grande es la parte de los directivos. Le han hecho mucho daño y han permitido cosas que yo viví que fueron muy lamentables. Yo los tres años tuve problemas permanentes con la delincuencia de la barra brava, donde manejaban en cierta parte el club y gracias a Dios no le permitimos manejar la parte futbolística. No le dejamos tener injerencia en nada sobre eso. Por eso los grandes grupos son los que prevalecen.

– ¿Disfrutaste ser futbolista?

– Si, por supuesto que disfruté ser futbolista. Desde chico la única diversión que teníamos era el fútbol y nos veíamos reflejado en los jugadores tanto de Mercedes como profesionales.

Yo de chico veía al ‘Tapón’ Regueiro y era uno de mis ídolos acá en Mercedes. A nivel nacional veía jugadores como Passarella, Mouzo y Suñe. Vi grandes jugadores que uno se sentía identificado.

– ¿Te arrepentís de algo en tu carrera deportiva?

– No, no me arrepiento de nada. Hice una carrera para jugar en los mejores clubes y en la Selección, pero me dio hasta donde me dio. Si no llegue a esos lugares, fue por mis condiciones. No porque yo haya regalado algo o haya dado alguna ventaja.

-¿En el fútbol actual crees que Moner hubiese sido el mismo jugador y se destacaría de igual manera?

– Yo pienso que sí, que hubiese podido adaptarme al fútbol actual. Obviamente con más velocidad, con partes tácticas y técnicas diferentes, pero me hubiese podido adaptar.

– ¿Y hay algún jugador de la actualidad al que ves parecido a vos en tu juego?

– Uno ve jugadores que son parecidos. Si bien es lateral derecho, yo veo parecido a mí a Montiel de River. Hay muchos jugadores a los que uno ve parecido.

A veces muchas personas miran un partido de fútbol y dicen como es que tal jugador puede jugar en primera, pero si un futbolista tiene 500 partidos en primera por algo será. Porque tiene técnica, garra, corazón o cabeza, pero por algo será. Porque el fútbol y el deporte es eso, una ensalada. Un poco de tomate, un poco de lechuga, un poco de cebolla. Tenes que tener un poco de todo.

– ¿A patear tiros libres se aprende o es algo innato que viene con uno?

– Una parte de innato hay, pero mucho es gracias a la práctica. Yo tuve de compañero a Chilavert y él no pateaba los tiros libres en San Lorenzo, pero terminaba el entrenamiento y se quedaba practicando. Pasa lo mismo con Messi, que aprendió a través de la práctica y hoy es uno de los mejores.

– ¿Por qué te vinculaste tanto a un deporte como el básquet que vos nunca practicaste?

– Me incorporé porque mi hijo Patricio jugaba en las inferiores del club y ahí empecé a seguir al equipo de básquet. Yo siempre estuve ligado al Club Quilmes por mi amigo Walter Repetto, pero sobre todo también por ‘Chiquito’ Repetto que era el presidente y me enseñó lo que era todo el amor por ese club.

– ¿Cómo ves al Club Quilmes hoy y como lo imaginas dentro de algunos años?

– Dentro de unos años lo veo muy parecido a lo que es ahora. Dios quiera que con más estructura como para tener más chicos practicando deportes. Ya sea fútbol, básquet, vóley, patín o taekwondo que son las competencias que tenemos hoy.

Era un club con uno o dos deportes y hoy podemos decir que tenemos varias disciplinas. Tenemos la intención de seguir incorporando más siempre y cuando nos dé el espacio y la estructura para hacerlo. Tenemos una mentalidad dentro de la dirigencia que cada día más chicos practiquen deporte y lo estamos pudiendo llevar a cabo.

Por Julián Patrici

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