La fama y el dinero es lo de menos. Ese es el lema que adoptó Juan Cruz Respuela con tan solo 21 años, cuando ya había debutado en la primera de Racing y era una de las grandes promesas del club de Avellaneda. Saturado por la vorágine del fútbol, decidió vivir su propia aventura lejos del verde césped y comenzó a llenar su pasaporte de sellos. Solo una cuestión de actitud.
Dio sus primeros pasos en el Club Ateneo y en gran parte en el Club Mercedes. A los 13 años abandonó la ciudad definitivamente y se instaló en la pensión de Racing, luego de haber sido seleccionado en una prueba que realizó el club en Mar del Plata.
Con 15 años de edad, le tocó vivir dos situaciones que lo marcarían en el fútbol y en la vida. Tras ser observado por cazatalentos del club, recibió una invitación del Manchester United para estar 20 días entrenando en Inglaterra. Allí compartió varios momentos con las estrellas de «Los Diablos Rojos», entre ellos Cristiano Ronaldo. Luego de esas tres semanas, regresó al país con la posibilidad de volver al United, pero sufrió una lesión y quedó todo en stand by. Como si fuera poco, Racing decidió hacerle su primer contrato profesional, pese a ser un jugador de las categorías menores de la institución.
El 13 de febrero de 2011, Miguel Ángel Russo lo hizo debutar en la primera de Racing en un partido que La Academia venció 1-0 a All Boys. Ingresó en el segundo tiempo por Franco Zuculini. En ese campeonato jugó algunos partidos de titular, uno de ellos contra Boca, y otros ingresando desde el banco de suplentes.
Con la llegada de Diego Simeone como entrenador, Juan Cruz perdió protagonismo en el primer equipo y volvió a entrenar con la reserva. Esa fue la gota que rebalsó el vaso. Rescindió su contrato de mutuo acuerdo con Racing, a pesar de que todavía le restaban dos años más. Fue ahí la primera vez que dejó el fútbol. Agarró su mochila y arrancó su travesía por el continente americano. Primero recaló en Costa Rica, donde se encontró con un grupo de amigos. Estuvo un mes y trabajó en una pizzería. En el ínterin, intentó regresar al fútbol. Tuvo una prueba en Almirante Brown, pero finalmente eligieron a Cristian Chávez, que venía de jugar en San Lorenzo, por sobre él. Terminó jugando en el Club Sportivo Bernardino Rivadavia de Venado Tuerto. A los tres meses tuvo una nueva prueba en Ferro y cuando parecía que estaba todo encaminado para su vuelta definitiva, desde el club de Caballito no cumplieron con la promesa y nunca lo volvieron a llamar. Ahí es cuando se terminó de agotar y dijo basta. Se fue a México y vivió siete meses. Allí descubrió su pasión por la fotografía y comenzó a sacarles fotos a los surfistas en la playa. Halló una nueva profesión que le dio réditos en su estadía en el país Azteca. También sacó fotografías en restaurantes y hoteles y vendió empanadas en la calle. Lejos de la exigencia del profesionalismo, haciendo lo que fuera por tener un plato de comida cada día. Pero verdaderamente feliz.
Tras esos siete meses, comenzó a recorrer toda América: Estados Unidos, Guatemala, Honduras, El Salvador, Panamá, Nicaragua, Colombia, Cuba, Brasil, Perú, Bolivia y Chile fueron los países que visitó.
Se asentó nuevamente en Costa Rica, donde abrió con unos amigos el Rincón del Arte, un restaurant en el que ofrecían especialidades argentinas, entre otras cosas. Retomó el deporte que tanto lo apasiona en una liga costarricense, aunque no profesionalmente.
En 2015, tuvo una prueba en el Kallithea FC de Grecia, pero las promesas ficticias se volvieron a hacer presentes. Aprovechó que estaba en Europa y fue a jugar seis meses al Club Terraza, de la Segunda B de España.
Ese mismo año se dio el gusto de jugar en la primera del Club Mercedes y fue parte importante de la Liga Mercedina conseguida en la final ante Trocha. Al año siguiente, tuvo la posibilidad concreta de volver a jugar de manera profesional en la Asociación Deportiva Carmelita de Costa Rica, pero nuevamente se topó con falsos ofrecimientos. Hace dos años fue la última vez que se lo vio dentro de un campo de juego. Jugó el Federal B con el Club Mercedes.
Actualmente trabaja en la Dirección de Deportes de la ciudad. Entrena en los clubes a los más chiquitos en el fútbol infantil.
– ¿Por qué fue que decidiste comenzar a jugar al fútbol?
– La verdad no sé si en algún momento lo decidí o lo pensé. Yo me crie con una pelota en los pies, con una familia que tuvo su experiencia en el fútbol.
Comencé a jugar en los clubes de acá y eso me llevó a decidir arrancar una carrera profesional como futbolista. Era algo que yo soñaba e imaginaba desde chico.
– ¿Cuándo te diste cuenta que eras bueno para esto?
– Me di cuenta al ir conociéndome y al escuchar a la gente hablar bien de mí. Eso fue lo que me hizo dar cuenta que yo era bueno en esto, que no era solo el entrenamiento, que había nacido con un don y era jugar al fútbol.
– ¿Cómo fue que llegó la posibilidad de ir a Racing?
– Me llevaron a una prueba a Racing con 12 años. Hicimos un entrenamiento, les interese y tuve la posibilidad que me invitaran a un torneo en Mar del Plata. Fue mi primera experiencia lejos de mi familia.
Nos quedamos ahí cinco días. Al terminar el campeonato me dijeron que les había gustado y que ya me iba a quedar entrenando con ellos.
– ¿Qué fue lo que más te sorprendió de un club gigante como el Manchester United?
– Lo que más me impresionó y me llamó la atención, y que al día de hoy me gustaría implementar en algún proyecto en el futuro, es la unión que tiene todo el club. Desde el más chico hasta la primera división. Podías compartir vestuario uno al lado del otro y almorzar con los jugadores de primera. Eso te daba fuerza y mentalidad para decir que uno quiere estar ahí y llegar a lograr eso.
La cantidad y la variedad de canchas que tienen también me sorprendieron. Me gustó el club desde todos los ángulos que lo mires. Fue una experiencia maravillosa y soy un agradecido que me haya tocado a mí.
– ¿Cómo es ser profesional a los 15 años?
– Es algo no muy común. Para mí fue impactante. Me hizo crecer mucho y adelantarme muchos pasos en la vida, para lo cual no estaba preparado en ese momento, pero cuando fue así me encantó. Me dio mucha madurez también.
Es difícil porque sos un nene. Todos tus amigos están en el colegio, en los cumpleaños de 15 y uno ya estaba cobrando su propia plata. Eso me generó que hoy en día tenga un crecimiento muy grande.
– ¿Cuándo te lo empezaste a tomar como un trabajo?
– El fútbol es un trabajo que está bueno, que es único y la verdad es lindo dentro y fuera de la cancha. Hay que tomarlo siempre como un trabajo porque tiene sus obligaciones y hay reglas que cumplir. Es ahí cuando el fútbol deja de ser divertido y de tener esa picardía que uno siempre de chico sueña. Empiezan a aparecer las obligaciones que hay que seguir y estar preparados para que sea un trabajo o no tomarlo como un divertimento.
– ¿En qué momento el fútbol te empezó a desgastar?
– Me empecé a desgastar cuando tenía 20 o 21 años. Cuando ya tenía la propia elección de hacer lo que deseaba y al ir de tan chico a entrenar todos los días, viviendo fuera de mi casa y estando en una pensión con 13 años, creo que todo eso fue lo que me desgastó. Me llevó a no querer seguir más con el fútbol, que ya era más que un trabajo para mí.
Después de dos o tres años, volví y seguí un poco la carrera, pero ya no fue como yo lo esperaba. Gracias a Dios pude cumplir mi sueño y vivir del fútbol. Tener mi casa, mi auto y todo lo que tengo gracias al fútbol. Este deporte nunca se deja, tiene eso que nunca se terminan de colgar los botines.
– ¿Qué primer recuerdo se te viene a la cabeza sobre el fútbol? ¿Tu partido contra Boca en el Cilindro o todo lo que rodea a este deporte?
– Una de las primeras cosas que recuerdo es poder haber debutado en el Cilindro contra un club grande como es Boca y haber tenido la oportunidad de casi hacer un gol. Fue un cabezazo en el medio del área que me tapó Javi García y haber escuchado el «¡Uuuhhh!» de la gente y que el Cilindro se venga abajo, fue de lo más impactante que viví en el fútbol. Mas allá de haber estado en el Manchester con estrellas como: Cristiano Ronaldo, Rooney, Ferdinand y Paul Scholes. Porque para mí haber jugado y sentido la camiseta de Racing, es lo que más me acuerdo y más me gusta del fútbol. Racing, su gente y haber tenido la posibilidad de defender ese club que tanto me dio.
A mí me tocó la etapa que Racing estaba por descender, que era la empresa Blanquiceleste. Yo jugué con esos cambios y lo viví. Siempre hicimos lo mejor para el club y hoy se ven los resultados de todo ese esfuerzo que se hizo un su momento.
– ¿Vos todavía te sentís futbolista no?
– Siempre me voy a sentir futbolista, los botines nunca se cuelgan. Soy un futbolista y es un deporte que lo hago con amor porque me gusta. Estoy agradecido del don de poder tener la cualidad de jugar bien al fútbol.
– De los jugadores que compartiste un campo de juego, ¿Cuál fue el que más te llamó la atención?
– Compartí con muchos jugadores. Cada uno te enseña sus cosas y estar rodeado de futbolistas profesionales te hace crecer mucho día a día.
Si hay alguien con quien me gustó jugar es con Gio Moreno en Racing. Es un jugador de elite, que te devuelve la pelota redonda y que te hace jugar. Fue una de las experiencias que más me gustó. También compartir cancha con profesionales como: Campagnuolo, Chatruc , Bastia, Estévez, Castroman, Ayala, Yacob, Pillud y varios más.
– ¿Cómo te presentas ante la gente que no te conoce?
– La verdad es que no tengo una presentación. Me gusta presentarme como soy yo, una persona respetuosa, que tiene muchos valores y que ha tenido mucha experiencia en el fútbol y en la vida también. Esa es mi carta presentación, que la gente me conozca tal cual soy y como quiero ser. Eso es primordial, ser quien uno quiere ser siempre.
– Entre todos los países que conociste, ¿Cuál elegirías para vivir?
– Uf… He estado en muchos países. Tuve la oportunidad de hacerlo con el fútbol y sin el fútbol. Si tendría que elegir alguno para vivir, sería México y Costa Rica. Tuve la experiencia de vivir ahí, por eso que vuelvo a elegirlos como una forma de vida mía el día de mañana.
– ¿Qué viene ahora en tu vida?
– Ahora estoy trabajando en deportes para la Municipalidad de Mercedes. Entreno a los nenes en los clubes, eso es una de las cosas que más me gusta. Encontré que me encanta enseñarles a jugar al fútbol, porque tengo paciencia, dedicación y sobre todo el compromiso de enseñarles lo que viví, lo que se y lo que puedo aprender. Hoy en día estoy dedicado al fútbol infantil y eso es lo que más me motiva a seguir con el fútbol y el deporte en sí.
Como te dije antes, el fútbol tiene alguna puerta abierta, siempre está ahí. No quita la posibilidad de que también quiera volver a jugar, pero mientras tanto laburando siempre en esto.
– Cuando te quedas solo y revisas las fuertes decisiones que tomaste en tu carrera, ¿Te arrepentís de algo?
– Jamás me arrepiento de nada. El arrepentimiento no es algo malo, de hecho es bueno. Te hace ver y elegir lo que uno quiere para su vida, pero no tengo arrepentimientos. En cada decisión que he tomado en mi vida hubo pros y contras. A mí me gusta principalmente aprender de todo eso, tener la capacidad para lograr todos esos cambios y seguir mi carrera según lo que yo elija. Porque para mí lo primordial en esta vida es ser quien uno quiere ser.
Por Julián Patrici







