El titular de la Arquidiócesis presidió el oficio religioso el pasado lunes en la Catedral Metropolitana de nuestra ciudad. Entre otras reflexiones hizo suyo el mensaje de la Pastoral Social. El desafio de transformar el miedo en confianza y la incertidumbre en esperanza y no caer en la tentación de “salvarnos solos”.
Atento la situación sanitaria que vive la Argentina, los tradicionales Te Deum en la Argentina se desarrollaron a puertas cerrados en los templos religiosos. Fue el caso de lo que sucedió en la Catedral Metropolitana Basílica Nuestra Señora de las Mercedes, presidida por el arzobispo de Mercedes – Luján, Jorge Eduardo Scheinig, el pasado lunes poco antes del mediodía. Durante la homilía, el titular de la Arquidiócesis hizo suyo y leyó el mensaje del Equipo Arquidiocesano de Pastoral Social y convocó a todas las comunidades de la Arquidiócesis a vivir la salud de la confianza, de la esperanza y del servicio. “Este tiempo que vivimos, marcado por una situación que nos tiene dolorosamente unidos a toda la humanidad, nos desafía a anunciar con fuerza y decisión la Buena nueva del Reino que transforme el miedo en confianza, la incertidumbre en esperanza y la tentación de “salvarnos solos”, en servicio”, señaló.
Mensaje
La Pastoral Social habla de situaciones crecientes y angustiantes de pobreza, desocupación, salarios injustos, violencia infantil y de género, adicciones de todo tipo, la niñez en riesgo y también los abuelos, “y otras que parecen postergadas en la información, pero no en el dolor de quienes las padecen, nos convocan”. Agrega que la incertidumbre del momento y también de lo que viene, “pone en riesgo nuestra capacidad de vivir la esperanza a la que nos invita Jesús. Su Ascensión es una propuesta que nos llena de un gozo sereno y que nos abre caminos llenos de luz”. Entre otros detalles destaca que el Papa Francisco llama a María, salud de los pueblos en su oración para pedir el fin de la pandemia. “A Ella nos confiamos, en esta Fiesta Patria y ante un nuevo Pentecostés, le ofrecemos nuestra difícil pero cierta esperanza y le pedimos siga iluminando y bendiciendo el caminar de quienes hacen presente el Evangelio en nuestras comunidades y nos dan razones ciertas para la confianza, la esperanza y el compromiso de servir”. Acota que ante Ella recordamos las palabras finales de nuestro obispo en la misa del 8 de mayo, “Pidámosle a María de Luján la fuerza para la vida de todos los días y la valentía para vivir como una Nación que desea renovar su unidad, de tal modo que, con osadía, creatividad y una esperanza cierta, podamos superar juntos este tiempo de pandemia y afrontar todos los tiempos que se vienen, que sin duda serán difíciles, arduos y desafiantes”.







