Los precios máximos son difíciles de sostener para los supermercadistas y comercios locales. Han tenido que reemplazarlos por segundas marcas para poder garantizar precios razonables. No pasa lo mismo en las cadenas que concentran el mayor volumen de compras.
En las últimas semanas los consumidores advirtieron un aumento de precios en los productos de primeras marcas en las diferentes góndolas de los supermercados. Los valores comenzaron a dispararse y esto ha sido motivo de preocupación en las autoridades locales que detectaron que los comerciantes minoristas, especialmente aquellos que no pertenecen a cadenas, comenzaron a tener dificultades para recibir los productos con los precios “máximos” según el listado que ubica a los mismos en los niveles que mostraba en los inicios del mes de marzo. Hasta se encontraron con situaciones en las que los mayoristas “bajaban” esos productos con el precio máximo de costo, lo que tornaba imposible a los minoristas poder encuadrarse en la normativa y “migraron” a segundas marcas. De acuerdo a datos recogidos por este semanario, un informe detallado de la situación se envió desde Mercedes a la Secretaría de Comercio Interior para describir lo que viene aconteciendo. “A poco de avanzar con los controles comenzamos a detectar que en algunos productos había sustitución de marcas, lo que hacía difícil llevar adelante los controles. Pero bajo un principio razonable evitábamos que las segundas y terceras marcas estuviesen por encima de los valores establecidos en los precios máximos para las primeras marcas”, precisa la misiva que recibió la titular de esa área nacional. Luego describen que en las últimas semanas detectaron que los supermercados podían llegar a tener problemas de abastecimiento ante la imposibilidad de comprar varios de los productos que integran el listado de Precios Máximos a valores que le permitirían comercializarlos con una rentabilidad razonable sin violar el límite establecido. “Este informe intenta ser un aporte sobre la situación que venimos detectando hace 15 días ya que entendemos se deben tomar algunas decisiones a los efectos que la distorsión de precios que venimos detectando no afecte a los sectores más vulnerables. El mismo fue realizado con datos de supermercados locales (no grandes supermercados ni las cadenas orientales) y entre distribuidores de nuestra Ciudad”, advierten. Denuncian además haber detectado que los distribuidores no han acatado lo normado en la disposición 100/2020 “ya que ha comenzado a comercializar productos de consumo masivo a un precio superior al que lo hacían el 6 de marzo; con lo cual los mercados locales no pueden cumplir la obligación de vender al Precio Máximo al aplicar una rentabilidad razonable al valor al cual adquirieron el producto”. Agrega la información elevada que los productos que promociona el programa no se encuentran disponibles aún si el comerciante lo quisiese adquirir. “Razón por la cual la conclusión es obvia: o los comercios trabajan a pérdida con lo cual se condenan al quebranto o no pueden vender al Precio Máximo incumpliendo las disposiciones vigentes y con las consecuencias legales que ello acarrea”, destacan. A ello se le suma una tendencia en creces entres los distribuidores y mayoristas: Ofrecen productos no alcanzados por el programa a precios similares, pero de presumible menor calidad por tratarse de segundas o terceras marcas. Toda esta información se elevó con documentación respaldatoria. Finalmente y ante esta circunstancia, estimaron que de los 10 millones de pesos que vuelca la tarjeta Alimentar a la ciudad de Mercedes, “más de la mitad consumió en las grandes cadenas comerciales de la ciudad, situación que fue descripta por los propios voceros locales de las compañías”, aseguraron.







