Como toda actividad humana en su vida social  de convivencia, la educación es una de las que en este tiempo más se ha resentido, debido al necesario  aislamiento social preventivo y obligatorio por la pandemia de Covid 19. La pérdida del contacto personal de los niños y los jóvenes con sus pares y sus docentes,  les ha generado un sinnúmero de problemas y dificultades tanto psicofísicas como conductuales, complicando las dinámicas familiares.

Muy valorable es la tarea de los docentes, intentando compensar la ausencia de clases presenciales,  con el tratamiento de los contenidos curriculares a distancia a través de los medios tecnológicos disponibles. También es cierto que esta modalidad, deja afuera a muchos estudiantes que no  tienen acceso a dichos medios y a otros que, contando con los recursos, optan por desconectarse de los medios virtuales.

Estos medios virtuales se están imponiendo cada vez más, con inusitada fuerza  en los ámbitos educativos, laborales (home office),etc., tienen un enorme potencial  como signo del desarrollo y progreso científico principalmente en el campo de las comunicaciones, propio de estos tiempos;  pero de ningún modo pueden sustituir el contacto humano y todo lo que esto conlleva en el encuentro personal y vivencial entre el docente y sus alumnos  y los niños y jóvenes entre pares. Este contacto interpersonal construye su subjetividad desde lo social, moldeando las relaciones y vínculos sociales, moldeando las mentes etc. Es una construcción social y como tal requiere encuentro,  presencia, mirada, etc …”el encuentro aparece primeramente en los espacios físico y psíquico”… (“Pedagogía del encuentro” L. Prohaska).

Este encuentro entre docentes y sus alumnos es, básicamente, un encuentro entre generaciones, encuentro que …”es por naturaleza más intensamente pedagógico puesto que se refiere a la trasmisión de los valores culturales a la joven generación” (ibidem), que asumirán con la impronta propia de sus edades y de su tiempo.

El encuentro demanda presencia, presencia cara a cara, presencia con la mirada que posee un gran impacto en la comunicación, tanto desde el mensaje no verbal  como desde la emoción, el acto de ver en el encuentro personal no se limita a lo que es visible, en este caso, en el ámbito del aula. ¿Qué percibe el niño cuando su maestra lo  mira, cuando detiene su mirada en él? Siente que ella está presente y  pendiente de sus necesidades e inquietudes y seguramente no sea consciente de ello, la mirada del docente es la mirada de un  otro sumamente significativo para el niño. La mirada del docente implica para él,  que su maestro/a  le dispensa un trato personal, singular en la pluralidad del aula. Esa interacción personal influye decisivamente  en los sentimientos y en las emociones, es la mirada que confiere existencia, soporte primordial tanto en la construcción de la subjetividad como en los procesos de aprendizaje. La mirada a todos y a cada uno. ¿Podemos imaginar por un instante, cuál será la vivencia de un niño que no se siente mirado y por tanto, atendido por su maestra?

La tecnología es una muy valiosa herramienta para aprender y adquirir conocimientos, pero estimular las capacidades, desarrollar actitudes, formar en valores y principios morales y éticos, estimular el pensamiento crítico, etc. etc.  depende  de otro “soporte”, el humano, personal, el encuentro, la interacción, en síntesis, del vínculo presencial en un tiempo y en un espacio, entre el docente y sus alumnos. Por estos tiempos, parece ser así.-

EDUARDO J. PISONI

pisonieduardo@hotmail.com

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