Estuvo más de una década al frente de la Arquidiócesis. Pero los últimos tiempos le propusieron pasajes de turbulencia. Los bolsos de López durante la gestión de su antecesor y la misa con los gremios en Luján le causaron dolores de cabeza.

Monseñor Agustín Radrizzani no tuvo meses fáciles en el final de su misión pastoral como titular de la Arquidiócesis. A comienzos del mes de octubre el Santo Padre le aceptó la renuncia obligada que deben presentar los obispos al llegar al límite de los 75 años. Apenas eso sucedía, y en una carta de despedida al clero y a los fieles, el arzobispo decía, «como ustedes, también yo he tenido en estos años momentos de alegría y de dolor. De alegría viendo cómo Dios actúa en su Iglesia y cómo los fieles han sabido servir al Reino de Dios para que se dilate en el mundo actual, tan lleno de dificultades y contradicciones. También momentos de dolor por no saber afrontar los inconvenientes y obstáculos que se han presentado en las comunidades y en las personas”. Muchos vincularon esas palabras a lo sucedido en General Rodríguez con los famosos bolsos del ex funcionario kirchnerista José López. Si bien esto sucedió durante los tiempos de monseñor Rubén Di Monte, la continuidad de la investigación lo llevó a tener que afrontar algunas respuestas ante la prensa nacional. El propio Radrizzani dispuso el cierre del convento, se dijo con anuencia del propio Papa Francisco. Pero entre esa aceptación de su renuncia y la asunción de monseñor Eduardo, se disparó una fuerte polémica por haber oficiado una misa frente a la basílica a pedido de gremios por entonces críticos al Gobierno de Mauricio Macri. Entre otros estuvo en la Basílica de Luján el titular de camioneros, Hugo Moyano. Radrizzani, aclaraba que no había existido injerencia del Papa Francisco para la realización de la homilía en la que recibió a los Sindicatos y organizaciones sociales nucleadas en Frente Sindical para el Modelo Nacional el pasado 20 de octubre de 2019 en Luján. «Como Iglesia no nos identificamos con ningún partido, ni apoyamos ninguna persona en particular vinculada a los mismos», decía.

Carta de Monseñor

Tanto fue el “ruido” que generó aquella misa, que el prelado escribió otra carta, exclusivamente dedicada al oficio religioso. “Sé que algunos se sienten desorientados o angustiados y me lo han comunicado. El pedido para la realización de la celebración de esta misa, 40 días antes de su concreción, fue solicitado por el Dr. Julián Domínguez quien vino en representación de algunos gremios y organizaciones sociales con la finalidad de llegarse hasta el Santuario de Luján para pedir por Paz, Pan y Trabajo en nuestra Patria. Ante este pedido, y ante la finalidad que perseguía el encuentro, no creí oportuno negarme a esta invitación. Tanto más que sé de hermanos nuestros que trabajan diariamente con grandes sacrificios para lograr estos objetivos en su familia y en los lugares donde actúan”, destacaba en su inicio. “Nuestra misión es anunciar a Jesucristo y que Él sea conocido y amado por nuestro pueblo. Nunca tuve el deseo de apoyar ni un partido, ni una ideología, ni una persona. Por tanto, no existió intencionalidad política alguna en la celebración, y les aseguro que no he recibido ningún beneficio económico para nuestra querida Iglesia  Arquidiocesana ni tampoco para mi persona”, tuvo que aclarar. Días más tarde se despidió como arzobispo dejando paso a una nueva etapa de la Arquidiócesis que se ampliaba en su jurisdicción.

DEJA UNA RESPUESTA

Pone tu comentario
introduzca su nombre