Barros: “Esa empresa era tan ilegal como una cocina de cocaína”

Martín Barros lleva 11 años viviendo en La Verde. A un año de este lamentable episodio cree que se les está ocultando algo, que no les están diciendo la verdad de las consecuencias que ha dejado la explosión de Sigma. En una entrevista con el programa de la mañana de FM Santa María, el vecino utilizó términos muy duros sobre lo que ha transcurrido desde aquella explosión hasta estos días. “Nos reconocieron que este año casi todavía no se hizo nada… la contaminación es real, es cierto que están removiendo los bines… pero pasaron 11 meses y no se sacó nada del predio, salvo elementos que servían para producción”, dijo. Para Barros es casi una tomada de pelo que los escombros o cascotes que todavía están allí puedan ser como se les dijo del organismo provincial, que son residuos comunes, “cascotes comunes que pueden servir para hacer un contrapiso, hasta para consolidar un camino, la única ventaja va a ser que nunca más va a tener que cortar el pasto, porque eran las paredes del galpón”, expresó. Luego señaló que los análisis de agua determinaron que no estaba contaminada. “Es un modus operandi de la OPDS… nosotros esperamos contramuestras de los laboratorios de las universidades que están cerrados por la pandemia. Pero los cascotes aun desprenden fortísimo olor… necesitamos un tercero en cuestión para confirmar lo que nos dicen… Pero nos preocupa la constante y metódica necesidad de la utilización de ese predio, siempre hablan de la empresa cuando esa empresa era tan ilegal como una cocina de cocaína, no tenía habilitación municipal, no tenía habilitación provincial, ni un solo permiso que exige la ley, cualquiera que tiene un comercio sabe que le falta un solo certificado habilitante y lo cierran en un día y a esta empresa le faltaban todos”, destacó. En La Verde tienen en claro que producto del accidente hubo un derrame mayor a 800 mil litros de producto concentrado de agrotoxicos, “y nos dicen que no pasó nada… basta de mentirnos en la cara. Si esto no tiene consecuencias es porque Dios atiende en La Verde. El pozo de la escuela, tiene el alambre a 15 metros de la planta, el agua de la escuela es potable, está para embotellarla y hacer agua mineral si eso es cierto. No le creemos más a la OPDS, no le creemos más a nadie… estamos hartos de escuchar mentiras”, añadió. Coinciden vecinos de la zona que lo que ha quedado  en suelo y agua lo tienen que remediar, “si se la mandaron lo tienen que arreglar… Un poco de respeto por el suelo que pisan, dicen que está todo bien porque lo miran con ojos urbanos, pero que lo miren con ojos ambientales. Acá hay algo que no terminamos de entender”, concluyó.

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