El dirigente del radicalismo que fue parte del Gabinete de María Eugenia Vidal, ha presentado un proyecto para que el Estado municipal ejerza un control y monitoreo de residuos agroquímicos en frutas y verdura. Apunta a que existan en el distrito buenas prácticas agrícolas
El ingeniero agrónomo Fernando Lapolla, ex subsecretario de Ciencia y Tecnología de la provincia de Buenos Aires e integrante de la agrupación Boinas Blancas de la Unión Cívica Radical, presentó un proyecto de control y monitoreo de residuos de agroquímicos en frutas y verduras. “Todos los productos agroquímicos y veterinarios aplicados, tanto en animales como en frutas y verduras, dejan residuos en el organismo”, señala en los fundamentos de la propuesta el profesional mercedino. A la vez considera necesario “respetar los periodos de carencia” y explica, “si se le pone un fungicida a un durazno, por ejemplo, deben pasar varios días hasta que ese fruto se pueda consumir, por eso se debe aplicar cuando este está verde”. Su intención pasa por “generar conciencia entre los productores”. El proyecto de marras señala que la seguridad alimentaria se ha convertido en una cuestión de Estado y la producción agrícola está bajo la lupa. “En este escenario, los eslabones que integran la cadena de producción agroalimentaria se esfuerzan para garantizar la inocuidad de los alimentos que llegan al consumidor. Sucede que la seguridad alimentaria requiere que los alimentos estén libres de residuos agroquímicos, o con los límites tolerables”, precisa. “Si bien la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE) asegura que los agroquímicos son necesarios para aumentar la producción de alimentos, también señala que los riesgos de su uso deben ser minimizados, pues las malas prácticas agrícolas que contribuyen a aumentar las probabilidades de encontrar residuos de plaguicidas podrían, eventualmente, representar un peligro para la salud de los consumidores”, añade.
Estado municipal
Lapolla entiende que “la idea es que el Estado municipal se haga cargo del control de frutas y verduras que ingresan a las verdulerías y también evitar que los productores se enfermen y se respeten los periodos de carencia entre que se aplica el químico en el fruto y se consume”. Destaca que la falta de información e internalización de los riesgos asociados al uso inadecuado de plaguicidas, sumado a la falta de aplicación de las normas de prevención han generado daños en el medio ambiente como en la salud de los seres humanos. Sucede que a partir del año 2011 (por Resolución SENASA número 637/11) se delega en los municipios el monitoreo de residuos de plaguicidas y contaminantes biológicos en frutas y verduras. “La idea de este proyecto pasa entonces por conformar un equipo de trabajo multisectorial que incluya a organismos nacionales, provinciales y municipales tales como: SENASA, INTA, Secretaría de Salud, Dirección de Bromatología, Producción, universidades entre otros. Además, asesorar a los productores en la manipulación, aplicación y disposición final de envases de productos agronómicos. También evaluar la calidad de los productos agrícolas y estipular la concentración residual de fitosanitarios. Y controlar a los establecimientos productores de alimentos el uso adecuado de agroquímicos (dosis, productos habilitados y tiempos de carencia). A la vez, crear un sello BPA (Buenas Prácticas Agrícolas) local”, consideró.







