Surcando las nubes… Daniel Urrutia

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Los mercedinos de ley y los amantes fierreros recuerdan con emoción a una de sus máximas figuras, Daniel Urrutia, a raíz de su partida, en el accidente de la Buenos Aires-Caracas de 1948.
Con 35 años, una hermosa familia y un bebé por llegar, los consejos eran de no arriesgarse, de quedarse junto a ellos. El mismísimo piloto, Don Juan Manuel Fangio, se lo sugería, él tenía mucho por perder en una carrera fascinante, única en el mundo, pero riesgosa.

Pero Daniel, era un perseguidor de sueños. Anhelaba esa gloria desde hace mucho tiempo y era de los que están en la vida para intentar atraparla. Esa aventura, tomaba forma, un año antes, -día por día-, con la primera carrera y victoria, como copiloto del más grande corredor de la historia.
Pero el precio por alcanzar los sueños suele ser alto. Y el compromiso también. Desvelos, infortunio, aconteceres que son enormes para nuestra pequeñez humana, llevaron a estos dos titanes a chocar con un destino adverso.

En ese macizo colosal, en esa cordillera que liberó un continente, en esa majestuosidad de silencios, quedó nuestro amigo común y buena persona. Pertenece desde entonces, a la cohorte de hombres que enaltece la amistad y el deporte argentinos, en lo más alto, desde el cielo de los cóndores, vuela para siempre, Estimado Daniel.

Oscar Dinova

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