La Asamblea Mercedina por la Agroecología realizó algunas consideraciones en relación al artículo publicado la semana pasada por este semanario que tenía que ver con un proyecto de control y monitoreo de residuos de agroquímicos en frutas y verduras, presentado por el ingeniero agrónomo Fernando Lapolla, integrante de la Agrupación Boinas Blancas de la UCR. Según refería, entre otras cosas, Lapolla: “La idea es que el Estado municipal se haga cargo del control de frutas y verduras que ingresan a las verdulerías y también evitar que los productores se enfermen y se respeten los periodos de carencia entre que se aplica el químico en el fruto y se consume”. “Restos de dichos pesticidas pueden permanecer en los alimentos que se compran cotidianamente en un mercado o verdulería. Lo que desconocemos es cuáles son esos pesticidas y en qué niveles se encuentran estos restos en los alimentos que consumimos”. Desde la AMA (Asamblea Mercedina por la Agroecología) “valoramos la mención y preocupación por estos temas desde un sector que utiliza paquetes tecnológicos de semillas transgénicas y agroquímicos tóxicos”. Pero, dicen luego, “apelando al sentido común, consideramos que se pueden volcar los esfuerzos del proyecto del Ing. Lapolla en promover la transición a un modelo agroecológico de producción de hortalizas, cereales y frutas aptas para nuestra región, como asimismo avanzar con el CAPÍTULO II de la Ordenanza Municipal Nº8241/2019 de Fomento de la Agroecología, que en su Artículo 6º dice: – Crease un Fondo para la Promoción de la Producción Agroecológica con una partida equivalente al 0,1 por ciento del Presupuesto Municipal. En el Artículo 7º.- Crease el Departamento de Agricultura Familiar y Agroecología dentro de la Dirección y Producción. Artículo 8°.- Crease el Registro Municipal de Producciones Agropecuarias Agroecológicas. Artículo 9°.- Crease el Consejo Consultivo Asesor Municipal Agroecológico.” Agregan que “de esta manera se puede establecer una Certificación Agroecológica local que propicie el consumo de alimentos sanos y libres de agroquímicos tóxicos, además de incrementar las fuentes de trabajo digno. Con un proyecto agroecológico local efectivo y eficiente, no necesitamos usar químicos tóxicos en nuestra producción, por ende nos ahorramos tener un ente de control de plaguicidas en alimentos, que además insume un recurso económico considerable”, concluyen.







