Jorge Luis Pórfido

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“Mercedes es mi infancia y adolescencia”

Por Fernando Pachiani

Hace más de 5 años que vive en Uruguay. Es licenciado en biotecnología y biología molecular y doctor en ciencias biológicas. Tiene 36 años. En pareja con una bioquímica uruguaya.

 

La carrera del nombre difícil

“Si bien hace ya como casi seis años que vivo en Montevideo, Uruguay, creo que de Mercedes me fui cuando comencé mis estudios universitarios en La Plata, allá por el 2002 – comienza a contar Jorge.

Yo vivía en la calle 12 y 45 en el barrio donde está la marmolería de mi familia. Así que de ese barrio son mis primeros vecinos y amigos. Es mi barrio de mi infancia y adolescencia. En Mercedes, sigue estando mi familia, mis abuelos, mis tíos y primos. Usualmente trato de ir, aunque cuando me hago un viajecito, trato de repartirme entre Mercedes y La Plata, donde, también dejé muy buenos amigos de la etapa universitaria.

Realicé la escuela primaria en Colegio San Patricio y bueno la secundaria también en la época que se llamaba polimodal. El colegio ofrecía dos modalidades que eran ciencias sociales y ciencias naturales, recuerdo que yo elegí ciencias naturales porque siempre me gustó la química, la biología, algo de matemática. Pero, después a la hora de elegir una carrera universitaria, no sabía muy bien qué hacer. De hecho, medicina me resultaba interesante pero no me daba según creía yo en ese momento y actualmente sigo convencido de que no me da para estudiar medicina y así surgió el hecho de buscar un poco y descubrí que en la universidad de La Plata estaba esta carrera, que existía el tema de la investigación, que en aquel momento no era algo que uno tuviera muy presente; leí el programa de la carrera y me gustó.

Ya en el último año de colegio, después de mucho pensar qué podía estudiar, de varias idas y venidas, resolví, no sé bien cómo ni porqué, pero decidí que iba a estudiar la licenciatura en biotecnología y biología molecular, recuerdo que cuando se los dije a mis padres me miraron como si les hubiera dicho que me iba a estudiar de astronauta…(risas).

De hecho, te cuento que muchos de mi familia al principio se tenían que anotar el nombre de la carrera en un papelito porque encima que era tan largo no se acordaban qué estaba estudiando, aunque con el tiempo se fueron acostumbrando – dice.

A medida que iba avanzando en mis estudios, la carrera me iba apasionando más, así que después de terminada la licenciatura, continué en el área científica, y realicé un doctorado en ciencias biológicas, cuyo laboratorio, físicamente, estaba en la facultad de medicina. Seguí mi doctorado con la idea de continuar trabajando en la investigación, en la medida de lo posible. La verdad que no es fácil la carrera, si a alguien le interesa y le gusta, le aconsejo que siga para adelante, pero hay que saber que fácil no es, pero, como dicen los más chicos, está buena – afirma.

Aún después de recibido, si no seguís estudiando, si no te interesas por las novedades, te quedas y se te pasa el tren”.

 

La salida laboral

“La licenciatura son cinco años, yo la hice desde el 2004 al 2009 – señala Jorge y enseguida continué con el doctorado. En realidad, la parte difícil de la carrera, tiene que ver con la salida laboral, sobre todo en países como los “nuestros” y cuando digo nuestros, me refiero a Argentina y Uruguay, porque lo que es la parte de investigación algo hay, pero no es de fácil acceso, porque solo se da más bien en el ámbito público; es muy competitivo y no abundan los cargos y después lo que puede llegar a ver un poco es la docencia universitaria y algo de trabajo en empresas de biotecnología que en nuestra región no hay tantas.

Yo he tenido la oportunidad de conocer gente de otros países, como Italia, por ejemplo, y Alemania y en esos países está más incorporado, que haya industrias farmacéuticas, biotecnológicas, etc. donde se puede encontrar más fácilmente una salida laboral” – reconoce.

 

Destino Uruguay

“El hecho de porqué me encuentro desde hace ya casi seis años en Uruguay, tiene más bien que ver con los sentimientos que con el trabajo – nos cuenta Jorge.

Cuando yo hice el doctorado en La Plata, concurría al mismo laboratorio para hacer su doctorado, una bioquímica uruguaya (Valeria). Bueno ahí nos conocimos, primero nos hicimos amigos y después nos pusimos de novio. Pero claro, ella al terminar su doctorado se volvió a Uruguay y cuando yo terminé el mío, le seguí los pasos y me vine también. Se puede decir que crucé el charco por una razón amorosa” – confiesa.

Finalmente, aquí me instalé, si bien ella tiene toda su familia acá, nosotros vivimos juntos, ella se dedica al trabajo en investigación y docencia universitaria y yo, en realidad, estoy trabajando en varias cosas.

Por un lado, lo que yo vine a hacer cuando comencé mi postdoctorado acá en Uruguay y que, en parte, estaba relacionado con lo que había trabajado durante mi doctorado en la Argentina, es estudiar proteínas de gusanos parásitos, en principio como una manera de entender mejor cómo funcionan estos organismos y un poco con la idea de encontrarle algún punto débil, digamos, donde se pueda generar algún tipo de tratamiento contra estos organismos que generan muchas enfermedades.

En este laboratorio de biología de gusanos, llegué con una beca de postdoctorado y he ido obteniendo cargos a término por proyectos. Así, en general, se van recibiendo subsidios por proyectos y cargos temporarios.

Después también tengo algunas horas en un laboratorio del Instituto Pasteur, que es la unidad de animales transgénicos y ahí trabajamos con modelos animales, ratón, sobre todo, en permanente colaboración con el resto de los investigadores del instituto y se estudian diversos tipos de enfermedades desde el punto de vista puramente biológico o tratamientos.

Y por último, durante el 2020, año de pandemia, en el laboratorio de biología de gusanos donde yo vine a hacer mi post doctorado, empezamos a estudiar una técnica de diagnóstico, parecida a la pcr, o sea que también detecta el genoma viral, es decir el material genético del virus; pero a diferencia de la pcr, esta técnica tiene una enzima, que es la que hace el trabajo de detectar y copiar el genoma del virus, que trabaja a una misma temperatura, en cambio la pcr convencional, lo que requiere es un cambio de temperatura rápido y variable que es lo que hace, en parte, que el equipo sea muy costoso.

En este caso, el hecho de poder hacerlo a una única temperatura, a través de un modo de detección simple, que consiste en un cambio de color en el tubo de reacción, lo hace más sencillo de poder trasladarlo a puntos del país o zonas que no tienen la posibilidad de contar con un laboratorio equipado con la máquina del pcr que es mucho más compleja.

Ese trabajo nuestro fue enviado para su análisis al ministerio de salud de Uruguay donde fue evaluado y aprobado” – concluye.

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