“Extraño el asado y las juntadas con amigos”
Por Fernando Pachiani
Residió un año en Copenhague, Dinamarca, a través de un programa que permite trabajar y viajar durante 12 meses. Finalizado el mismo recorrió durante este 2021 distintos países de Europa. Estudió traductor público en la UBA.
Working Holiday
“Llegué a Dinamarca el 30 de enero del 2020- comienza a contarnos Agustina. Vine con el programa de working holiday, que es un permiso de residencia por un año, básicamente son visas que te permiten trabajar y viajar durante 12 meses. Vine como experiencia, a ver qué surgía básicamente. Hay muchos países que tienen este programa. Vos presentas todos los documentos que te piden, pasaporte, un seguro médico para todo el año, podes trabajar las horas que vos quieras, porque te lo organizas vos, tanto en relación de dependencia como de forma independiente. Podes estudiar, si quisieras, pero no siendo europeo tenés que pagar bastante, es alto el costo.
Yo elegí el destino, vos aplicas para el país al que querés ir y trabajar, y solo a ese lugar. En mi caso fue medio por descarte, igual me salió re bien. Fue por la facilidad de conseguir la visa, acá fue relativamente accesible. Primero pensé en Irlanda, pero solo tiene 200 cupos por año.
Es mucha la gente que aplica y que se quiere ir. Hay muchos argentinos y de hecho acá en Copenhague también. Llegué con un grupo y llegamos justo antes de la pandemia, así que pudimos hacer todos los trámites para fijar residencia, la tarjeta de salud y otras cosas, así que conseguimos trabajo y no lo sentimos tanto. Pero si hay chicos que vinieron después y no pudieron conseguir trabajo, porque se frenó todo.
La idea de la mayoría de los que estamos acá es viajar y por ahí eso se cortó bastante.
En julio cuando arrancó el verano y el calor ahí pudimos viajar un poco porque se abrieron las restricciones. Dinamarca fue como estar en una burbuja, ahora hay un rebrote importante. Y se está notando más el tema de la pandemia, pero al principio no se vivió tanto en primera persona. Eso noté yo y varios de acá”- cuenta.
Trabajar y viajar
“Yo soy traductora de inglés español y había contactado varias empresas, y firmé contrato acá pero es freelance, así que a medida que surjan proyectos de mi par de idiomas me los asignan y así con empresas de distintos países, es lo bueno de trabajar de manera independiente.
Pero cuando llegué, me puse a buscar algo fijo para el día a día. Ahora hago delivery de comida, algo tan simple y básico, pero es algo que rinde un monto acá. Me manejo muy bien. Para las entregas google maps siempre ayuda, pero igualmente Copenhague es chico, así que es fácil. Prestando atención por donde vas lo aprendes. Todo en bici, es lo que más me gusta. La bici es alquilada por mes, así que siempre está conmigo. Al comprarla cuando le tenés que hacer algún arreglo es muy caro, así que es más rentable alquilarla y cambiarla en el momento si le pasa algo- señala.
La realidad es que cambió bastante el panorama desde que me fui hasta ahora. La idea era venir unos meses y volver. Hoy por hoy dado la experiencia que tuve y que me gusta bastante me gustaría quedarme en Dinamarca, pero quiero ver si puedo aplicar a otro país y ver qué pasa. Vine sola pero desde el avión me encontré con un grupo de argentinos, porque los contacté en un grupo de Facebook, y de ahí tengo una gran amiga con la que compartimos todo. Me vine sola pero encontré un grupo muy bueno de gente muy linda.
Estuve 6 años en Buenos Aires porque estudiaba y trabajaba ahí, y cuando me recibí, en el 2019, dije: “bueno me voy ahora o no me voy más”. Hace rato que me quería ir. Saqué el pasaje, me hice los papeles y me vine. Ya desde la secundaria me quería ir al exterior.
Siempre quise conocer otras culturas y sociedad y tener la experiencia de salir de lo conocido, un cambio bastante rotundo, de vivir afuera, el intercambio cultural es algo que me llamaba la atención, y me encanta. En ese momento, durante la escuela, no era tan común. Me acuerdo que cuando quería venirme, solamente Australia y Nueva Zelanda tenían ese programa. Hoy por hoy más de 20 países tienen este programa. Todos los días hablo con amigos que se quieren ir. Al menos probar, siempre se puede volver- confiesa.
Estudié traductor público en la Facultad de Derecho de la UBA, que es una buena combinación entre el idioma inglés, que siempre me gustó y la comunicación y lo jurídico, tiene mucho de derecho porque está especializado en esa rama. Y me tiré por ahí. Tiene mucho que ver con el intercambio cultural, la traducción y la interpretación. Es una profesión que acerca culturas y sociedades separadas a través del lenguaje.
Acá son todos bilingües, desde chicos manejan el inglés y el danés y de hecho la mayoría tiene en el colegio, así que hablan perfecto”.
La decisión de viajar
“Por supuesto cuando comuniqué mi decisión de viajar, me querían convencer de que me quedara. Mi mamá sobretodo, hasta el día de hoy me dice: “cuando vas a volver” y mis hermanos siempre me incentivaron y me decían “hacelo”, y mi papá también. Yo siempre fui de decir: «Si lo querés hacer y lo podes hacer… hacelo». No soy una persona que se pueda quedar con la duda de qué hubiera pasado si…
A mí también me costó y me cuesta hasta el día de hoy. Extraño bastante, pero es algo que quería hacer. Extraño el asado, las juntadas con amigos, la familia. Yo soy muy familiera. El almuerzo del domingo, esas cosas tradicionales que estamos acostumbrados, o estar días especiales como cumpleaños, eventos.
Hoy por hoy podes sentirte más cerca con la tecnología, eso lo aminora un poco. Pero bueno, son momentos. Yo también tengo ganas de volver, me gustaría ir un tiempo de visita. Pero hoy por hoy siento que tengo más oportunidades que allá. No me veo a largo plazo acá, pero tampoco puedo proyectar de acá a muchos años y menos en este contexto.
Recuerdo que allá en Buenos Aires, tenía un buen trabajo, pero bueno, seguramente no haría esto allá, y no por desvalorizar el trabajo en sí, sino porque no rinde lo mismo que acá. Me costó mucho soltar mi trabajo de Bs. As., pero a la vez dije yo puedo seguir incursionando en mi profesión. Hoy por hoy de manera freelance, y mi proyección a futuro es seguir capacitándome y especializándome y seguirá adquiriendo experiencia en lo mío. Pero bueno no quería quedarme atada a eso. Acá trabajo todos los días, menos los fines de semana, pero 4 o 5 horas por día, y con eso te alcanza para cubrir bien y vivir tranquilo.
A la gente que quiere viajar, yo le diría que lo hagan. He hablado con varias personas que tenían la idea y las ganas. Yo les digo que no lo duden. Miedo siempre vas a tener pero eso no te tiene que frenar, sino no vas a hacer nada. Sí puede haber obstáculos, momentos donde parece más difícil, pero si tenés las ganas, buscás las herramientas: “¿qué puedo hacer hoy?” Yo siempre pienso de esa forma. No es peligroso. Viajar solo es lo mejor, porque nunca estás solo. A mí también me pasó pero es lo que menos debería influenciarte. Si tenes pasaporte europeo ni te cuento. Se puede de cualquier forma, hayas estudiando en una universidad o no. Obviamente con título tenés más chances o puertas posibles que se pueden abrir para conseguir un trabajo más formal o que te sponsoreen y conseguir una residencia prolongada”- señala.
Los afectos
“Hice muchos amigos acá, pero la mayoría son argentinos. Los daneses son bastantes distantes, no son tanto de nuestro palo, son amables y respetuosos pero siempre terminamos juntándonos entre argentinos. A mí no me gustan los rubios, así que acá en Dinamarca estoy complicada… (risas).
Muchas gracias, fue un placer contar mi experiencia y les mando un beso y un abrazo muy grande a mi familia y amigos, a mis amigas: Aye, Cami, Sofi, Marce, Ro, ellas saben quiénes son y a todos en general, a mis amigos de Ente Río, Formosa y de otros lugares, que son amigos que me regaló la facultad. Espero que nos veamos pronto. No sé cuándo, porque mi idea es seguir viajando por Europa”- concluye.







