Desde el Santuario de Luján el Arzobispo Metropolitano de Mercedes Luján, Jorge Eduardo Scheinig, dejó su homilía a 40 años del inicio de la guerra de Malvinas. “Es importante volver a tomar conciencia una vez más, que aquí, entre nosotros, con el nombre de Nuestra Señora de Luján, está vivamente cercana la Madre del Señor. Si podemos gustar su presencia en nuestros corazones, aparecerán sin duda sentimientos y pensamientos nuevos que nos traerán sosiego, alegría, paz y una renovada fortaleza para enfrentar la vida”, comenzó. El titular de la Arquidiócesis hizo notar que, desde hace casi 400 años, millones de personas vienen a su encuentro para traerle sus dolores y esperanzas, sus agradecimientos y peticiones concretas, “y nadie se va de este lugar sagrado con las manos vacías, o con un sentimiento de frustración, de amargura, o con más dolor, por el contrario, todos nos vamos distintos. Así lo deseo también para todos nosotros que venimos a hacer memoria de los 40 años de la dolorosa guerra de Malvinas”. Recordó a los caídos como “nuestros héroes de Malvinas, porque han dado la vida por la Patria”. A la vez pidió que “jamás perdamos la memoria, porque la sangre derramada de cada uno de ellos es misteriosamente el cimiento en el que debemos seguir construyendo nuestro sueño común: la Patria, la tierra de nuestras madres y de nuestros padres, la Nación. Sería un grave pecado de la Patria y una injusticia social olvidar sus nombres y su sangre, como así también, olvidar a aquellos que siguieron muriendo más tarde y por causa de esta guerra”. Luego habló de Jesús en la cruz y reflexionó sobre la Patria, “hace de Padre y de Madre que ampara, cuida, protege y da seguridad a todo un pueblo. La Patria es herencia que abraza, es identidad que sostiene, es tierra que contiene, es pueblo que camina con un destino común. La Patria es pasado, presente y futuro. La Patria es Encuentro”, enfatizó. Sostuvo como un desafío de este tiempo: hacer realidad una Patria de hermanos. “Seguramente, en este desafío de construir una Patria de hermanos, por momentos, algunos se sentirán más fuertes y podrán dar fortaleza a los más débiles y en otras ocasiones, los fuertes se convertirán en débiles y necesitarán ser fortalecidos por otros que tal vez estuvieron en situaciones de debilidad y desprotección”, señaló.







