“Mercedes es el barrio de la infancia, los viajes del CEF, la familia y amigos”

Por Fernando Pachiani

Hace más de 10 años que reside en Ushuaia. Es médica generalista y docente. Ha sido reconocida por su labor durante el primer año de pandemia. Casada y con dos hijas fueguinas.

 

Los años en Mercedes

Sentada en el patio de su casa, que está rodeado de un bosquecito de lengas, mirando el canal de Beagle y detrás las montañas, que son parte de la cordillera chilena, Nazarena nos empieza a contar de sus años en Mercedes: “Yo me vine el 3 de junio de 2011. Me vine con un proyecto de residencia, de formación y trabajo en medicina general que es lo que hago. Así que de Mercedes me fui cuando terminé la secundaria, a la capital federal, a la UBA y de ahí no volví más que para visitar- dice.

Me acuerdo de mi infancia. Hasta los 11 años viví en la 16 entre 13 y 11 en unos departamentos. Arriba vivían mis primos. Recuerdo lo lindo que era tener a mis primos arriba, eran más chicos que yo pero disfrutaba un montón de que estén ahí, rodeada de familia. Se me viene a la mente ese barrio y la plaza como un lugar lleno de niños, la bici afuera, juntar plantitas y hacer experimentos con eso; tengo recuerdos muy lindos de esa época compartida con un montón de chicos y chicas del barrio, dar la vuelta manzana en bicicleta, era lo que más me gustaba.

Fui al Colegio Misericordia, que era donde trabaja mi mamá como docente, y después me mudé a la calle 32, donde está la casa de mis viejos ahora, que me quedaba a la vuelta del colegio. Ese fue un barrio diferente, me gustaba porque estaba más cerca del centro. Muchas de mis compañeras de colegio vivían por ahí.

Después siguieron viviendo más hermanos míos, estuvo bueno tener un lugar más amplio. Teníamos la suerte de tener la quinta como espacio para estar en familia, para disfrutar de la naturaleza, para estar de otra manera. Y eso sigue siendo hoy un lugar de encuentro de la familia y de los amigos.

Cuando era chica hacía varias actividades además de la escuela. Mi papá es rotario de toda la vida, desde que recuerdo, y cuando era chica empecé Interac, que era para jóvenes, y conocí chicos de otras escuelas, otras realidades, y tuve muchos amigos de ahí.

Hacía también una actividad en el CEF N 40, que hace poco cumplió 30 años y nos reunimos los que participábamos ahí. De eso me llevé experiencias hermosas y un gran tesoro, mi grupo de amigas entrañables, que surge de ahí, más que de la escuela. Son con las que compartimos más allá de la distancia el cotidiano, las que me visitan en Ushuaia, las que visito cuando vuelvo. Recuerdo un montón de campamentos. Era otra época, en cuanto a las posibilidades.

Yo también soy docente, maestra y es otra realidad en cuanto a los permisos y las posibilidades con los chicos. Lo que han hecho Fabián Brandoni y Pablo Brienza, lo que hicieron estos tipos, que eran más chicos de lo que yo soy ahora, a muchos nos han transformado algo adentro para bien, porque cargaban a 40 pibes en un colectivo, y hemos ido a Bariloche, a Esquel, a Córdoba, a San Luis, subir una montaña, respetar los espacios, convivir en la naturaleza, acampar y dejar el lugar como lo encontramos o mejor si podíamos en cuanto a conservación y preservación de los espacios, limpieza, etc. aprendimos muchísimo a cuidar la naturaleza, a convivir y respetarnos, fue una experiencia maravillosa. Creo que hoy vivo rodeada de montañas un poco por esa experiencia. Calculo que había una confianza mayor. Había mayor libertad. Eso lo agradezco enormemente. Desde los 10 hasta que terminé la escuela estuve con los campamentos. Luego, como estaba más en capital que en Mercedes solté un poco eso. Creo que la experiencia es intransferible, es difícil ponerlo en palabras, pero lo que queda en el corazón, en lo profundo es algo muy lindo. Ha influenciado mucho en mí, en las decisiones que he tomado posteriormente. Porque siempre quise estar en un lugar como el que estoy ahora, rodeada de naturaleza y montañas”- señala.

La decisión de ser médica

“Siempre me gustó la biología, pero la decisión vino a raíz de una experiencia familiar. Yo soy la mayor de mis hermanos, somos 6 en total. Una de mis hermanas, hacía «espasmos de sollozo», es cuando los niños se asustan y se quedan sin aire, y a veces se desvanecen, es algo emocional que se da en las etapas de crecimiento. Eso me marcó bastante, una vez que eso sucedió, a mí me surgió un interrogante: yo tengo que saber qué hacer si esto pasa, yo tengo que poder resolver esto, me decía.

Eso quedó ahí también, y creo que un poco me impulsó a decidir la carrera, desde ahí. Mi abuela era maestra, y una prima de mi mamá era médica, en Córdoba, pero después no, eran más por el palo de los abogados. Médicos no. Así que yo fui la primera.

La carrera fue intensa. Y bueno, viste que en la UBA hay que estudiar mucho. Los primeros años tuve la suerte de irme con compañeras de la escuela para la adaptación, y había tenido una buena base de matemática y física, las que eran materias filtro, así que el primer año no me fue tan complejo. Pude adaptarme a vivir con mis amigas, sin tanta presión en el estudio. Se complicó en primero o segundo año, que se puso más arduo el estudio. Me acuerdo de pasar mucho tiempo en joggins dentro del departamento estudiando, me di cuenta que no me servía solo de esa manera, sino salir y en el tiempo de estudiar, realmente estudiar. Hubo un gran aprendizaje con respecto a esto.

Parte de vivir era hacer algo que me gustaba, salir, hacer otras cosas, hubo ahí como un momento de todo estaba teñido del estudio igual, porque era mucho tiempo, pero en un momento de crisis me puse a disfrutar un poco más. Después quise empezar a trabajar, eso me hizo muy bien, le quitó carga al estudio. Me hice cargo de una parte de mis gastos. Estudiando en grupo lo disfruté aún más. Se potenció lo que me gustaba que era estudiar, al hacerlo con otros. Fue fantástico”- dice.

 

Destino Ushuaia

“A Ushuaia vengo por un amigo de la facultad, que vino antes que yo acá, y contó cómo era el proyecto y demás. De hecho mi pareja actual, el papá de mis hijas, lo conozco por este amigo, así que la facultad fue un tiempo importante para un montón de cosas.

Soy médica generalista, y vine hacer la residencia acá, con otra mercedina, una de mis amigas de este grupo que te decía. Ella era de mí mismo grupo de estudio, Julia Ríos. Ahora se fue de Ushuaia y está viviendo en La Rioja, pero la residencia la hicimos juntos acá.

Cuando vine a hacer la residencia tenía una parte hospitalaria y otra parte en los centros de salud, que es a lo que se dedica la medicina general. Trabajamos toda la parte de internación, clínica, ginecología, obstetricia y demás, dentro del hospital regional de Ushuaia”.

 

Reconocimiento

Nazarena ha sido condecorada como ciudadana destacada durante la pandemia por la ciudad: “Sí, yo creo que es como simbólico, pero también se lo entregaron a otras compañeros, no fue a mí sola, pero bueno, el otro día lo hablaba con una amiga y le decía te lo comparto porque es como un reconocimiento para todos. Fue un año (2020) arduo para la salud, más allá de dónde te tocó trabajar. Algunos sostuvieron las áreas de no-covid, y otros las de covid, pero bueno, por lo menos puedo decir que ha sido arduo, estar en ambos lados. Muy cansador para todas las familias, los hogares, mucho tiempo de aislamiento y las cosas que sucedían hacia adentro de los horarios de atención, la verdad, hubo mucho trabajo. Nosotros tuvimos covid todos. Me costó recuperarme porque ni bien me dieron el alta yo estaba muy cansada, no fue una complicación grave pero 5 días con fiebre, no bajaba, mucho dolor en el cuerpo y muy cansada. Tuve que volver a trabajar porque se necesitaba, entonces me costó un mes y pico volver. Yo venía haciendo deporte y otras actividades, y recién al mes pude empezar a correr, y me tomó otros 15 días volver al mismo ritmo en tiempo y distancia que corría antes del covid.

 

La familia

Mi marido se dedica a la producción audiovisual, él es cineasta, está en la parte de medios de la Universidad de Tierra del Fuego y tiene sus proyectos de fotografía y cine. Tenemos dos hijas, Aurora e Irene, 7 y 5 años. Las dos son fueguinas.

Después de tener a mis hijas, renuncié al hospital, e hice un magisterio, me recibí ́de maestra, y estaba trabajando de maestra, pero con ganas de volver a ejercer en la medicina. Estaba esperando un contrato municipal que me surge cuando comienza la pandemia, y me dicen: «está tu contrato». Venía dilatándose y cuando empezó la pandemia me llamaron. La sensación fue: me llamaron a la guerra. Había mucha incertidumbre. En ese contexto volví a ejercer, con muchos cuidados, porque venía de otro mundo, de la docencia, por eso lo del reconocimiento tiene doble valor para mí”-destaca.

Ushuaia es una ciudad muy cosmopolita. Cuando uno rompió con eso, ya es más fácil decir dejo acá y me voy, la verdad es que cada vez estamos más arraigados. Las niñas son felices acá. Las vemos bien, y ya hay una familia elegida, así que se hace más complejo irse por ellas. Pero bueno, cuando uno rompe con eso de salir del lugar donde nació, tiene siempre el bichito de seguir viajando e ir a otros lugares. No sé si está todo dicho en materia de donde vivir.

En Mercedes me quedan mis papás (su madre María Margarita Bassi falleció el pasado 30 de marzo),  mis hermanos, tías y primos sobretodo uno que quiero un montón, y que vivía arriba del departamento de mi infancia, que estaba viviendo en capital y me enteré que se fue hace poco para Mercedes, con sus hijos y muchas de mis amigas, amigos de mis viejos que han sido parte de mi crianza, las amigas de mi mamá que en mi adolescencia me han escuchado un montón y han sido gran parte de mi historia.

Saludos a la familia, a Margarita y Dalito. Aprovecho para agradecerles porque yo también tuve la posibilidad de elegir esta linda profesión porque ellos me dieron esta posibilidad, me bancaron y ayudaron. Les agradezco un montón eso y la crianza que me dieron que sin duda fue con mucho amor, y eso hace que hoy en día pueda elegir con libertad dónde vivir y qué es lo que quiero hacer. Les agradezco como fueron conmigo, como padres, todo este tiempo”- concluye.

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