“Mi infancia en mi memoria es a partir de Mercedes”

Por Fernando Pachiani

Hace más de 44 años que reside en Mar del Plata. Es Técnico Electromecánico egresado de Industrial y Docente. Casado con 5 hijos. Es donante voluntario. Realizó más de 200 donaciones de plaquetas por aféresis.

 

Los años en Mercedes

“La mayor parte de mi vida no transcurrió en Mercedes- nos empieza a decir Roberto, sin embargo – agrega, la mejor etapa de mi vida de los 3 a los 19 años la viví en esa ciudad. Yo soy nacido en Capital Federal, pero no tengo ningún recuerdo de allá. Mi mamá nació en Mercedes y su mamá, o sea mi abuela también; mi papá es oriundo de Merlo y se conocieron en los viajes que hacían a Buenos Aires. Se casaron y se fueron a vivir a Buenos Aires, a Belgrano y después por esas cosas de la vida por el tema de alquileres, porque alquilaban una casa chiquita y habían comprado un terreno en Mercedes, por eso decidieron terminar la casa que iban a usar como fin de semana y mudarse a esa ciudad.

Yo soy el cuarto de siete hermanos, es decir justo el del medio y ahí cuando yo tenía 3 años nos vinimos a vivir a Mercedes, de hecho en Mercedes nacieron mis tres hermanos más chicos; por eso digo que mi infancia en mi memoria es a partir de Mercedes, porque no recuerdo nada de Capital Federal- señala.

Cuando nos mudamos fuimos a vivir a una casa en la calle 17 entre 44 y 46, es decir del otro lado de la vía de La Trocha. No teníamos un buen pasar económico y mi papá tenía varios trabajos, es decir, changas.

Yo no recuerdo que los apremios económicos que teníamos eran algo intimidante. Tuve una infancia muy feliz, compartía mucho con los amigos del barrio, y podía disfrutar la calle que hoy no se puede.

Comienzo mi primer grado inferior en la escuela Normal e hice hasta cuarto grado, pero después a raíz de que no consiguieron cupo para mi hermana, que tiene 4 años menos que yo,  la anotaron en la escuela número 1 y a mí también me pasaron de colegio.
Como yo era más grande, íbamos todos caminando a la escuela número 1, no existía en esa época ni combi, ni los papás te llevaban en el auto, por esa razón terminé la primaria en la escuela número uno y luego con mis tres hermanos mayores fuimos a nuestra querida Escuela Industrial. Fui promoción 74 y me recibí como Técnico Electromecánico. Estuve bastante tiempo distanciado de mis compañeros, tanto de primaria como de secundaria pero hace unos años nos volvimos a juntar. Yo pensé que ya ni sé acordaban de mí y  resulta que ellos se habían pasado años buscándome hasta que pudieron encontrarme. Ahora más que nunca tengo dos oportunidades para juntarme con mis compañeros y viajar”- señala.
Tengo recuerdos de mi niñez, de irme caminando a lo de mi tía Betty Campi que vivía en la calle 16 entre 13 y 15, desde mi casa. La calle 16 era de asfalto y la 15 empezaba el asfalto en la calle 30. Ni bien me pude orientar, me iba a ver a mis nonos que eran de origen italiano. Yo iba a la escuela a la tarde y después del colegio me iba a su casa a hacer los deberes. Tengo recuerdos de largas tardes de niño en la casa de mi tía, que en ese momento era soltera porque se casó de grande. Ella trabajaba en la municipalidad y recuerdo verla durante varias horas pintar y también encuadernar, porque durante mucho tiempo se dedicó a la encuadernación. Tengo varios cuadros pintados por ella en mi casa.

Recuerdo que de chico jugamos mucho al fútbol en la calle y en un terreno que había en frente de mi casa, hoy totalmente edificado. Por supuesto íbamos mucho a pescar tanto al parque como a un lugar llamado los Tres Sauces, cerca de la palangana. En ese lugar después de unos cuantos años que yo me fui, encontraron un esqueleto de un tigre de diente de sable que está en el Museo de Mercedes. Muchas de esas salidas eran con mi tía, caminando, por supuesto. Otra salida era ir a acampar al cañón, lo que antiguamente era el campo de al lado del campo del Regimiento 6, pasando la palangana”.

Trabajar para ayudar en casa

“Mis padres eran dos personas con una condición económica que no nos sobraba nada, digamos y por lo cual debíamos trabajar y ayudar primero en casa. Yo por ejemplo a partir de mis 8 años acompañaba a mi padre a sus trabajos de electricista.

Hoy estaría mal visto pero en su momento yo iba con él y lo ayudaba en todo lo que podía. Hoy estaría visto casi como una explotación infantil, pero en realidad a mí me encantaba acompañar a mi padre y ayudarlo. Yo aprendí mucho y sobre todo aprendí mucho sobre la cultura del trabajo.

Después a los 12 años conseguí un trabajo en una veterinaria: era el «che pibe», pero era una cosa que me encantaba levantarme temprano y cumplir con mis obligaciones. Y tuve hasta la oportunidad de acompañar al veterinario en varias oportunidades al campo a vacunar a los animales, asistirlos cuando tenían cría. Una vez hice de instrumentista en una cesárea, en realidad eso me encantó pero después no seguí estudiando nada relacionado con eso.

Me hubiese gustado estudiar medicina pero para eso debía irme a Buenos Aires o a La Plata y la situación económica no me lo permitía”- confiesa.

 

Destino Mar del Plata

“En realidad me fui a Mar del Plata porque una de mis metas era estudiar ingeniería, pero también porque mi papá era uno de las pocas personas que se daba “maña” para arreglar los ascensores y algo de calefacción. Por ejemplo con mi papá hacíamos mantenimiento de las calefacciones particulares y también de la vieja caldera de la clínica Cruz Azul de la avenida 29, que cuando nos llamaban, incluso a las tres de la mañana, había que arreglar y tratar de que esa caldera arrancara.

Con esa experiencia, la idea era ir a Mar del Plata para dedicarme atender las calderas o sea las calefacciones de los edificios. Pero eso no se dio y finalmente entré a trabajar en la empresa ENTEL.

Ingresé a trabajar en un trabajo técnico, control de calidad en el cambio de número y la localización de averías y finalmente estuve trabajando 20 años en la empresa. Actualmente no estoy jubilado, en realidad a la fecha tengo 65 años, pero después de la desvinculación de Telefónica estuve trabajando de forma particular y finalmente en 2008 me fui a hacer una suplencia en talleres de una escuela técnica. A raíz de eso hice el profesorado, porque era necesario para tener una continuidad laboral y al final terminé dos profesorados: uno que tiene que ver con la industria de la alimentación y el otro con la electromecánica.

En la actualidad estoy dando clases en las escuelas técnicas y en algunas escuelas de adultos.

Actualmente en Mercedes solo queda mi hermana Diana, la menor de todas y el esposo de mi tía. Dos de mis hermanos, uno vive en La Plata y el otro en Tandil y los que vivían acá en Mar del Plata, hoy viven en el departamento de Mar Chiquita.

 

Historias de guerra

“Mi papá era alemán, había nacido en Berlín en 1915 en plena época de la Primera Guerra Mundial. Mi abuelo estuvo luchando en el frente y mi abuela logró que volviera, ya que no se había casado por iglesia y ellos eran protestantes luteranos, entonces mi abuela habló con el pastor y logró que volviera para casarse. Y por cosas de la vida logró quedarse trabajando en Berlín, él era talabartero y se quedó fabricando polainas, con eso que cubrían las botas y a raíz de eso mi abuelo se quedó trabajando en Berlín y por eso es que se salvó.

Fue un tramo muy difícil de vida. Mi abuela, que estaba embarazada, iba en bicicleta a buscar verduras a las afueras de la ciudad, lo que estaba totalmente prohibido. Y en 1922 mi abuelo vendió un negocio que tenía y consiguieron pasaje y se vinieron para Argentina, un país muy prometedor. Mi papá no fue uno de esos chicos que las madres embarcaban para que se salvaran de la guerra, sino que vino con sus dos padres y se instaló aquí en la Argentina”- recuerda.

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