Cuando cualquiera de nosotros escuchamos hablar de un tal Tabossi, ya no hay duda de que sabemos de quien se trata, pero en realidad existe por estos días la posibilidad del error, porque Ricardo, el reconocido escritor, investigador e historiador tiene entre sus cinco hijos, uno que hace tiempo está transitando un camino similar al de él y se llama Marcos.
El 25 de marzo se cumplieron los tres primeros años desde el deceso de “el Gordo”, como los llamábamos los que como yo, tuvimos el privilegio de ser sus amigos y en mi caso, hasta su alumno cuando comencé una carrera inconclusa de mi parte en la Universidad del Salvador.
La ciudad toda y su sociedad altamente representada en la convocatoria, se dio cita en la esquina de 27 y 28, cuadra en la que desde siempre, cobijó como vecino a Ricardo, su esposa Adriana Lizziero y sus hijos, Asunción, Gabino, Lisandro, Marcos y Rosendo. Allí, por disposición de la ordenanza municipal 8297/2019 del H.C.D., se descubrió la placa que impone el nombre del más que distinguido educador.
Hicieron uso de la palabra en primer término Adriana, que recorrió parte de la vida de su esposo y ratificó su propio amor y admiración.
También lo hizo el jefe comunal, Dr. Juan Ignacio Ustarroz en su condición de exalumno también y luego lo hiso el abogado y escritor José Luis Zammitto en muy encendidas palabras, reclamando a todos una deuda que se tiene a su saber y entender, para con el profesor Tabossi.
Marcos es el nombre de uno de sus hijos y es él quien el viernes ppdo. presentó su libro “Historia de un viaje”, ilustrado magistralmente por Matías Mendiola con íntima referencia a cargo de Juan Guinot, cuyo texto, según las propias palabras del autor le pertenecen con la complicidad en las referencias históricas de su padre y maestro. La historia, con quien estuvo casado Ricardo, según palabras de la Gata, su esposa Adriana, unió más aún al maestro con su discípulo, al padre con uno de sus hijos y a la sociedad con un vecino hoy reconocido.
La obra estuvo completada en vida de Ricardo, pero por distintas razones se vio demorada en su publicación y de igual manera, la imposición del nombre a la calle 27 e 28 y 30.
Sugiero e invito a la lectura del libro, destinado en su contenido a entender los orígenes de nuestra comunidad mercedina, con detalles y puestas para compartir padres e hijos, cosa que parece haber tentado a los presentes en la jornada, ya que los ejemplares firmados por Marcos, no fueron pocos.
Quedó claro que Marcos dijo en su momento que el obtenido que se logre por la venta de su obra, será destinado íntegramente al cuidado de Gabino, su hermano sacerdote.
Bravo Marcos…hijo’e tigre tenés que ser…!!!
Héctor R. Espina







