Con tan solo 23 años de edad, una joven de nuestra ciudad ha dado un gran salto en su tarea como escritora. Se trata de Candelaria Cereijo, quien por estos días ha sido parte de la Feria del Libro, donde su trabajo ha tenido una muy buena respuesta por parte de los lectores.

Su libro, que lleva el nombre “Desarraigos” contiene de casi 50 poemas, algunos de los cuales comenzó a escribir durante su adolescencia, cuando tenía 14 años de edad.

En una de sus redes sociales, la joven poetisa mercedina ha contado de qué manera se introdujo en el mundo de la literatura: “Un domingo cualquiera, cuando tenía 7 años, encontré un libro forrado en un mueble de mi casa. Le pregunté a mi mamá si podía leerlo. Es un libro que leí en el colegio, me dijo, claro que podés leerlo. En una mañana lo terminé. Cuando yo era chico, hacía lo mismo, me dijo mi papá. Y yo me enamoré de las letras”.

“Los sábados, mi tía y madrina me pasaba a buscar a la mañana por casa para llevarnos, a mí y a mi hermano, a la Recova a desayunar. Pedíamos una ‘plancha’ entre todos y una Coca. Después, nos llevaba al ciber para colorear dibujos online e imprimirlos. Cuando mi tía se fue a vivir a Bariloche, a 1.475 km de Mercedes, los sábados de Recova y ciber ya no sucedieron más. Pero ella me escribió cartas. Llegaban en fechas puntuales, como mi cumpleaños. A veces, llegaban en cualquier momento del año. Pasé de leer los libros de mis papás o mis abuelas, a leer las cartas que mi madrina escribía especialmente para mí. Y me enamoré de las letras, una vez más”.

“Cuando tenía 15, mi profesora de literatura nos contó sobre un concurso literario en Buenos Aires. Hay que escribir un cuento y enviarlo, dijo en frente del aula. Yo escuché. Y escribí. Y gané el concurso. Y me enamoré de las letras, una vez más.

Cuando mi abuelo leyó mi cuento y me pidió que le deje una copia impresa, lo mostró por medio Mercedes. Todos los días venía a casa y me daba una reseña nueva. Me hacés acordar a la abuela, me decía. Sos igual a la abuela. Ahora que mi abuelo tampoco está, mi mamá me lo repite”.

“Mi abuela lectora, escritora y maestra. Nunca llegó a leer nada de lo que escribí, pero cada letra que escribo tiene impronta de su pluma”.

“Hoy, a los 23 años, puedo decir que voy a publicar mi primer libro. Un poemario que vengo gestando desde que tenía 14 y escribí mi primer poema. Es lo más personal que alguna vez mostré al mundo”.

“Gracias a mis letras. Y a las mujeres de mi vida, por heredármelas”.

Su trabajo Desarraigo ha sido publicado por Ediciones Mirifica. La joven hoy reside en la ciudad de Buenos Aires, pero con el sueño intacto de hacer una presentación de este trabajo en Mercedes, donde nació su vocación por la literatura.

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