Ruben Eduardo Magiollo

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«Cada vez que voy para Mercedes me cuesta pegar la vuelta».

Por Fernando Pachiani

Egresó del Colegio San Patricio en marzo del 76 y a los pocos días fue incorporado al servicio militar que cumplió en el Regimiento 6. Al año siguiente se fue de Mercedes. Está radicado en Villa Minetti, una zona agrícola ganadera de la provincia de Santa Fe.

 

Los años en Mercedes

“Yo primero vivía en la 33 entre 36 y 38; después nos mudamos a la calle 37 entre 28 y 30 porque ya éramos 5 hermanos – nos comienza a contar Ruben.

Tuve bastante actividad deportiva, jugué mucho al básquet en el Ateneo, en el Club Mercedes, también estuve en la selección de básquet y como la mayoría de los estudiantes, a los 17 años me fui a La Plata.

Con los chicos de la promoción nos juntamos cada vez que voy. Somos muy unidos todos los de la promoción nuestra y los de San Patricio más todavía. Ahí cursé toda la primaria y toda la secundaria. Somos 15 compañeros que hicimos juntos todo el ciclo. A mi colegio lo adoro, yo me casé en San Patricio, tuve la suerte de casarme ahí y también tengo la suerte que aviso que voy y ya me están esperando mis compañeros. Es hermoso. Después, de la secundaria, nos fuimos todos a La Plata a estudiar veterinaria. Algunos de ellos son Julio Palazzo, Guillermo Cánepa, el recordado Félix «Cacho» Picardi (desaparecido en abril’77), Marcelo Lago, y están todos los compañeros de Mercedes, Barbella, que se jubiló de veterinario, Laforgue, que está en Lujan… Pasa que uno se ha ido y se olvida – dice, uno se dedica más a la familia cuando va, luego ya pega la vuelta; pero por un motivo u otro siempre te acordás igual, sobre todo en las fiestas de promoción” – señala.

En realidad, me crié en Espora, así que cada vez que voy para Mercedes, voy a Espora y también a Tomás Jofré. Uno de los fundadores de la gastronomía en Jofré era mi tío”.

 

Amor por los animales

Cuando estaba cursando el secundario yo tenía predilección por dos carreras, educación física o veterinaria, y a último momento me dediqué a los animales. Por eso me vine tan lejos. Vine, alquilé, puse una veterinaria y empecé de cero. Y la verdad se trabajaba muy bien porque éramos dos nomás y había mucho trabajo.

Hoy en día somos 6 o 7, aunque sigue habiendo mucho trabajo. Pero en aquella época más todavía.

Santa Fe en veterinaria está bastante avanzada. Tuve la suerte de estar 15 años en el Colegio de Veterinarios, como miembro del consejo directivo, y puedo decir que es una provincia de punta, muy abocada a la producción, a nivel tambo son espectaculares. Acá en el norte hay muy buenas cabañas… Todos los años nos toman evaluación personal e inspección técnica.

Por supuesto que el trabajo es duro, acá se madruga mucho porque las distancias son largas. Hoy tuve que salir a las 5 de la mañana para estar a las 7 am cuando aclara, eran 45 kilómetros de tierra. En general son campos grandes, y los trabajos son diarios. Cuando uno va al campo está todo el día. Lo que sí está todo programado. Las urgencias son pocas. En el verano uno se vuelve a las 4 porque el sol es muy bravo acá – cuenta.

 

Toda una vida

“Yo tengo 69 años, hace 54 que hago esto. Gracias a eso me mantengo bien. A nosotros nos gusta. El día que no me guste dejo. Soy propietario de un laboratorio a nivel nacional, de carácter privado, o sea la firma es mía, pero pertenece a la red de Senasa. Nos dedicamos a hacer transferencia embrionaria. Mi laboratorio es el 363 a nivel nacional. Se llama Laboratorio Integral Veterinario y abastecemos a una zona grande acá que incluye Santiago del Estero y Chaco. El trabajo del laboratorio es cíclico. Ahora que tengo a mi hijo yo estoy mucho más liberado.

Te cuento por ejemplo que el otro día voy a trabajar y llego a una casa de familia, era la estancia de los peones que empezaron conmigo hace 30 años. Y lo que me causa mucha gracias es que quieren que vaya mi hijo porque, dicen, yo los reto mucho… (risas)

Acá hay personas que han sido peones de toda la vida. Antes hacían agricultura y ahora ganadería. Y que han concurrido a la escuela Agrotécnica con mis hijos, así que imagínate, es un pueblo de 10.000 habitantes, o un poco más, porque lo están por nombrar ciudad, y nos conocemos todos – dice. Acá el que no nos ayuda es el tiempo que es muy seco”.

 

Política y familia

“Son tantos años que vivo acá que ya me considero más santafesino que bonaerense. Una vez fui candidato a intendente por el radicalismo, la línea de Alfonsín, y no me fue para nada mal, ya que saqué más votos que el peronismo, pero ellos presentaron tres candidatos y al sumar me ganaron, por la ley de lemas.

Otra vez acompañé como número 12 o 13 como candidato a diputado, tuve la suerte en el 83 de estar con Alfonsín y bueno me puse en la lista. Ahora ya no. Fue un momento de la vida y basta. Me encanta la política, pero basta – sentencia.

Hoy disfruto de otras cosas, fundamentalmente de mi familia; de mi señora, mercedina también, con quien me casé en 1978, hoy jubilada docente; de mis 4 hijos: una psicóloga, que vive en la localidad de Tostado a 70 km. de aquí, otra profe de educación física, otro veterinario como yo, y bueno la última, una hija del corazón, que ya tiene 32 años, los tres viviendo acá en Villa Minetti.

Además, tenemos 6 nietos, de 12 años para abajo, así que los disfruto a ellos y disfruto de lo que poseo. Si bien no tengo campo propio, pero sí tengo mi hacienda que alquilo, mis caballos, disfruto de todo” – concluye.

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