Duro mensaje del arzobispo metropolitano sobre la situación social y política de la Argentina

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El titular de la Arquidiócesis dejó conceptos contundentes en la homilía pronunciada durante la fecha patria. Habló de los sistemas neoliberales, del odio, de trabajadores con sueldo de hambre y de la corrupción en los espacios de poder. Resumen de las expresiones del prelado.

“Mucho escuchamos hablar en estos tiempos de la libertad, que ciertamente es uno de los principales valores de todos los fundadores de la Patria. Pero debemos asumir con tristeza, que seguimos siendo esclavos. Nos esclavizan por un lado los sistemas neoliberales, cargados de una visión individualista y economicista de la vida, que tanto atraen a no pocos jóvenes y que atentan claramente contra el Bien Común, y por otro lado, y esto genera mucha desazón, nos volvemos esclavos del odio que enferma gravemente a toda nuestra sociedad. Estoy convencido que jamás alcanzará su propia libertad o liberará a otros, aquel que tenga un corazón cargado de odio”. El pasaje corresponde a la homilía que durante la jornada del pasado 25 de mayo, pronunció en el Te Deum, el arzobispo metropolitano, Jorge Eduardo Scheinig. En la mañana de la fecha patria, el titular de la Arquidiócesis sostuvo que “cuando nos encontramos para rezar por la Patria es bueno que recordemos los hechos que están en los cimientos de nuestra historia, que sin duda, siempre son inspiradores de nuestro ser y hacer como Nación”. Tras referirse a la nobleza de muchos que dieron su vida por la Patria, Monseñor Jorge Eduardo sostuvo que en aquel mayo se fue gestando “un sueño incipiente, pero poderoso, un proyecto colectivo que marcaría el futuro hasta nuestros días y más allá. Allí comenzará un camino con un rumbo preciso, con un horizonte esperanzador, capaz de convocar y movilizar a todo un pueblo”. Agregó que ese rumbo “tiene como destino la Independencia, la Libertad, la Igualdad, la Nación, la Patria… El camino y el rumbo trazado por nuestros compatriotas de mayo es cosa seria y no podemos darnos el lujo de deshonrarlo y arruinarlo con propuestas que dilapiden nuestra identidad, nuestra historia, nuestro futuro”.

A la dirigencia

En su mensaje, dirigido en algunos puntos a la dirigencia argentina en general, hizo hincapié en que si bien nos encontramos en una etapa difícil se observa una especie “de auto-boicot colectivo”. “Andamos desencontrados, desmembrados, quebrados, con divisiones profundas y violentas, especialmente en las dirigencias, que están arriesgando todo y poniendo en peligro el presente y el futuro”, comentó. Añadió que la pandemia y la guerra “son dos realidades aterradoras, que sumadas a los problemas que ya venimos arrastrando desde mucho tiempo atrás, van dejando entre nosotros un tendal de situaciones complejas y graves: pobreza estructural y endémica, familias quebradas, niñas, niños y ancianos vulnerados, personas sin trabajo o con trabajo pero con sueldos de hambre, los que perdieron o abandonaron la escuela, los que no tienen techo y deambulan por nuestras calles, narcotráfico, adicciones, suicidios, y una corrupción en los espacios de poder, que pareciese imparable”. Reflexionó además sobre el desafío de tener una buena “política económica”, “otros hablan de “economía política”, pero está también la cuestión social y en lo profundo e interior de la política y de la economía, está la cuestión humana. Allí están las personas concretas, cuyos rostros nos interpelan, porque dejan de ser un número frío y estadístico, para ser una vida humana concreta, con una biografía, con dolores y esperanzas, con luchas, anhelos y frustraciones”. Luego mencionó expresiones que consideró contundentes como “Nunca más”, “Ni una menos”, “Vale toda vida” y “Salvemos las dos vidas”, entre otras consideraciones.

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