Es una conquista de la Federación que nuclea a todos los talleres protegidos del país. En Mercedes son tres los empleados en condiciones de poder iniciar el trámite.
La máxima responsable de CAIDIM, María Silva, confirmó que se logró que los trabajadores de todos los talleres protegidos del país tengan acceso al derecho a la jubilación.
No es una cosa menor, se trata de una conquista por parte de la entidad y la lucha que desarrollan desde hace tiempo para el cumplimento pleno de la Ley de Empleo Protegido N° 26816.
Puntualizaron que es algo por lo que la Federación que nuclea a todos los talleres protegidos – FETAP – venía trabajando desde la creación de la Ley de Empleo Protegido N° 26816.
En el diálogo con Protagonistas, María Silva precisó que la Ley 26816 se había aprobado en 2012, se promulgó en 2013, pero a partir de la reglamentación se fue aplicando en forma parcial, quedando como uno de los requerimientos más importantes, el tema de la jubilación. “Veníamos luchando artículo por artículo, hacía 12 años que luchábamos por el tema de la jubilación y ahora, desde el 29 de junio quedó todo el circuito armado, publicado en el Boletín Oficial, y todo trabajador de talleres protegidos de todo el país ya se puede jubilar con una prestación básica universal, y con la Obra Social que es PAMI…” enfatizó, agregando que “era un derecho que estaba totalmente postergado”.
Sobre los requisitos que deben cumplirse para acogerse al beneficio de la jubilación, María Silva explicó que “deben tener 45 años de edad y 20 años de permanencia en el taller”.
Consultada sobre la cantidad de trabajadores de CAIDIM que en la actualidad están en condiciones de jubilarse precisó que “hoy tenemos a tres muchachos para trabajar. Ya lo saben cada una de las familias, vamos a iniciar los trámites. La primera parte debe ser encarada por el taller ante el Ministerio de Trabajo de Nación y la segunda parte se concreta ante ANSES donde obviamente vamos a acompañar a cada operario en todo ese tramiterío…”.
Otro de los aspectos positivos de la reglamentación es que todo aquel trabajador que se jubile y desee continuar con las habituales tareas, podrá hacerlo. “El que se jubile puede seguir trabajando y esa jubilación no se superpone, ni con la pensión por discapacidad ni con la pensión derivada de sus padres, siempre y cuando la sumatoria de los tres beneficios no supere el valor de tres jubilaciones mínimas, que al día de hoy serían unos 104 mil pesos”.
“Es un gran triunfo”
En el significado personal de haber logrado este avance para los trabajadores María Silva precisó que “es un gran triunfo. Comentaba días atrás que yo comencé con un grupo de la Federación hace 20 años en esta lucha, de repente se nos morían compañeros de esa pelea, se nos morían muchachos de los talleres y vos decías que no pude lograr que fuera reconocido como trabajador, porque iban todos los días a cumplir su tarea, sumamente respetuosos y responsables, y más cuando ves que mucha gente ha perdido la cultura del trabajo… y en las reuniones por Zoom tras las pandemia nos decíamos estamos viejos, hasta dónde nos quedan energías para seguir luchando. Y haberlo logrado, en esa última reunión en la que ya estaba todo cerrado algo por lo que tanto habíamos dado pelea, nos invadió la emoción…”.
Más adelante sostuvo que esta ley alcanzaría a alrededor de 1.000 trabajadores que están en condiciones de jubilarse, de los 7 mil que trabajan en los talleres protegidos.
Las familias de cada de uno de los trabajadores también marcaron su satisfacción, mientras que los propios beneficiarios de esta ley, preocupados por si la jubilación no les permitía seguir trabajando, marcando así el significado que tiene para ellos el poder desarrollar una tarea todos los días. “Nos dicen yo me jubilo, pero si puedo seguir viniendo, sino no me jubilo nada” concluyó María Silva, con toda la alegría de alcanzar una conquista para cada uno de sus “muchachos”, y con el objetivo de seguir adelante en un tiempo económico muy difícil para afrontar.







