“Cada vez que voy, hago un tour por los lugares entrañables de Mercedes”

Por Fernando Pachiani

Se fue de Mercedes allá por el 76, cuando comenzó los estudios superiores a los 18 años. Es traductor público de italiano egresado de la UBA y profesor de inglés.  También estudió Filosofía y Teología en Roma. Viajó por diferentes partes del mundo. Es miembro del movimiento de los Focolares. Hoy reside en Montevideo, Uruguay.

Nostalgias mercedinas

“De los hermanos soy el segundo, el más grande es Javier, y después vienen las 3 chicas, Luz María, Mariana y Valeria- nos comienza a contar Fernando. Nuestra familia vivió siempre en la esquina de la 24 y 39. Fuimos todos a la Escuela Parroquial e Instituto Padre Ansaldo. Somos hijos de Ibelia Cabrera, más conocida como «Coco» Cabrera, y Leoncio García Herrero, emigrado de España muy jovencito y llamado aquí en Mercedes donde estaba su tío y su hermano Teófilo para trabajar en la recordada y famosa Casa Herrero. A ese negocio lo había puesto mi tío y después empezó Teófilo a trabajar. Estaba en la 26 y 27, frente a la plaza. Era muy conocido. Papá trabajó todo el tiempo que pudo, hasta de grande, que después se enfermó, pero ya era la edad de su jubilación. Casa Herrero tuvo un triste desenlace y cerró, pero está muy ligada a nuestra infancia, a los recuerdos de Mercedes. Nuestro apellido es García Herrero, así que tiene un ligamen de recuerdo importante. Adoptamos el apellido compuesto como se hace en España.

En realidad, el negocio empezó como librería- dice, después anexó cigarrería, pero, en definitiva, vendía distintos tipos de productos. Era más conocida por el tabaco, que funcionaba y era bastante común en su momento. Recuerdo que era un depósito muy grande, toda la esquina, que estuvo en plena actividad. Yo de chico iba cada tanto. Primero para curiosear el depósito y después trabajé en el empaque. La gente venía con los libros y demás, y yo aprendí a hacer el paquetito para la entrega ya a los 9 o 10 años.

De la escuela tengo recuerdos lindísimos. La Escuela Parroquial inició poco tiempo antes, estaban los primeros cursos de secundaria, el bachillerato en ciencias y letras, entonces empezaba por el 6to año, luego el 5to. Nosotros fuimos el segundo curso y había un clima de amistad y de colaboración hermosos. El curso era muy unido. Con el tiempo no nos volvimos a encontrar; pero cada vez que nos cruzamos, es una fiesta, un recuerdo hermoso. Ahora tengo el honor de que algunos compañeros que se quedaron en Mercedes, son eminentes profesionales. En el campo de la medicina está Andrés Domínguez, traumatólogo, el Dr. José María Comesaña y otros… Soy de la promoción 74. Me acuerdo del profesor Fiorelli de Matemática. El famoso profesor de historia Ricardo Tabossi, Marilú Monarriz. Tuve siempre una inclinación por las materias humanísticas, me costaban más las científicas. Tuve una base de inglés muy importante, que me hizo enamorarme de los idiomas. En la universidad me dediqué a los idiomas, y hoy en día ejerzo como traductor e interprete. No me costó mucho entrar en la universidad porque tenía esa base muy buena de parroquial. Freddy Cámpora fue el profesor de los primeros años, y después estuvo Mané Bessega. Teníamos latín también, lo que me dio una base importante para la etimología”- señala. 

Estudios superiores

“En Roma estudié Filosofía y Teología y ahí la base fue muy importante, Realmente tengo que agradecer al Colegio Parroquial que me dio una base de estudios de humanística muy importante que me sirvió hasta el día de hoy.

Antes, al terminar la secundaria concurrí a la UBA, a la Facultad de Derecho para seguir la carrera de Traductor Público, para traducir partidas, u otros documentos y de otras temáticas. Me interesó la traducción simultánea, así que en el extranjero trabajé mucho en congresos y distintos tipos de reuniones internacionales donde traducía de italiano a español y de inglés en parte. Trabajé hasta en la ONU en Suiza, en distintas comisiones internacionales donde me contrataban para traducir.

En la UBA se puede cursar el traductorado público y el traductorado literario, pero no era tan común en los años 70. Pero en 3 años logré hacerlo y me puse a trabajar en Buenos Aires inmediatamente. Me contrataron de la automotriz FIAT que como es italiana de origen, me emplearon para enseñarles italiano a los funcionarios de la empresa.

La carrera es muy apasionante, porque uno se recibe como traductor público de un solo idioma, ya sea italiano, francés o inglés; pero si querés cursar otro idioma, tenés las materias jurídicas en común, pero las materias del idioma son de ese propio, y te recibís de ese idioma.

Yo soy traductor público de italiano, pero como me encantaba la docencia, con ese título tenía pocas chances porque italiano se enseñaba en pocos lugares, así que también hice el profesorado de inglés, en un instituto muy reconocido.

Estudié coaching en una facultad pontificia universitaria, que es la carrera que te habilita para el acompañamiento de las personas cuando tienen necesidad de resolver problemas personales o comunitarios. Esta figura es un acompañante que le está cerca para ayudarle con sus propios recursos a afrontar las dificultades o problemas para resolverlos. Como me movía bastante en el campo espiritual y de la iglesia, hice una especialización en coaching espiritual. Primero hice el curso normal y después le agregué esta parte espiritual, para las personas que desean profundizar en ese campo”. 

Experiencia FIAT.

“Fiat era una empresa muy fuerte en aquel momento, obvio que lo sigue siendo, pero ahora tuvo una diversificación en varios sectores. Recuerdo que había un edificio muy grande en las calles Cerrito y Paraguay. A través de un conocido, uno de los ejecutivos me llamó y me dijo: “vos que sabes el italiano, ¿nos podés enseñar?, yo necesito aprender italiano porque estamos en contacto con Turín y Milán y necesito una base». Le dije que sí, e iba 3 veces por semana y le daba clases. Cuando otros empresarios vieron lo que hacía se dieron cuenta que les servía. Entonces terminé yendo todos los días porque tenía que pasar de uno a otro, según cada sector. Fue muy interesante, nunca se me hubiese ocurrido que iba a trabajar en ese campo. Ese fue un trabajo que hice en Buenos Aires en los años que estuve allá y luego de varios años el movimiento de los Focolares, al que pertenezco, me lleva a trabajar a Italia, a la sede de Roma. Fui para allá en el 96 porque se hace una asamblea, se eligen los dirigentes, y me eligieron por Latinoamérica, y allí fue como tenía confiada esa parte, eso me permitió hacer viaje por toda América de habla Hispana, Perú, Ecuador, México, y en cada viajecito o casi todas hacía una escala en Mercedes, aunque sea unos días nomas, porque era la oportunidad de visitar a mi familia. Porque los dos hermanos mayores estuvimos muy lejos por muchos años, y eso la familia lo sentía. Entonces cualquier ocasión era buena para darse una vuelta”.

Focolares

“Ya de chico, tanto yo como mi hermano participamos del Movimiento de Focolares. Es un movimiento de la iglesia católica que tiene una apertura universal. Participa gente de otras religiones y personas que no tienen convicciones religiosas pero que comparten la fraternidad universal, pero empezando de lo micro para lo macro. Es fraternidad practicada en la familia, en el trabajo, para que poco a poco eso pueda llegar a los campos más grandes y contribuir a la fraternidad universal en el mundo. 

Empezamos de chicos, ya éramos un grupo muy interesante en la ciudad de Mercedes. Empezamos dos o tres y se fue ampliando. Y yo estoy hasta ahora, porque llegado un momento tanto mi hermano como yo sentimos el llamado a consagrarnos a esta vida. El movimiento tiene una rama de laicos consagrados. Y sentimos dar todo para esta causa. Entonces cuando vos haces esta opción de consagrarte, el movimiento puede disponer de vos. Si uno estuviera casado no puede moverse porque tiene que estar con la familia, pero el movimiento puede pedirte que vayas a un lado o a otro. Y ahí comenzó una aventura muy linda e inesperada que se fue revelando en el tiempo.

Como te contaba, después de uno años en Roma, me pidieron de encargarme de un centro de formación en Suiza, y allí fui en el año 2002, y bueno, me encargué de ese centro internacional, donde muchos jóvenes iban a formarse en distintas áreas. Como estaba cerca de Ginebra, ahí fue que pude trabajar en la ONU, parcialmente porque me tenía que dedicar a mi formación,

Después de 9 años me pidieron que fuera a Italia, a Florencia, a hacer un trabajo similar. Estuve un periodo breve, porque de Italia ya había conocido mucho, así que pedí de ir a España. Yo soy hijo de españoles. Toda la familia de mi padre, la que no vino a Argentina, seguía en España, así que tuve y tengo, ahora con los medios actuales, un vínculo muy estrecho con los parientes. Fui a la cuidad de Sevilla, que es encantadora. Andalucía tiene un espíritu muy similar al nuestro latinoamericano. Muy abierto, muy simpático, les gusta mucho la fiesta, celebrar. Estuve unos 4 años allí.

Siempre en estos lugares viví en un focolar, que significa el hogar y el fuego, o sea fuego del hogar, la familia. Somos todos de distintas edades. Estamos conviviendo 5, uno de los 30, otro de los 40, y otro que está por cumplir 80, toda la gama de edades. Somos hermanos, nos queremos mucho, y trabajamos por la gente, por la comunidad, para llevar esto a las familias, a los trabajadores, a la iglesia misma… Es una aventura muy bonita”-confiesa.

Estar cerca

“Después de 25 años vividos en Europa, me pareció que era el momento de acercarme un poco más al cono sur, a los países limítrofes de Argentina y más cerca de mamá, que acaba de cumplir 90, que está una hermosura, está genial, y lleva muy bien su edad. Llegué hace 4 años por acá, y quedaba por definir en qué lugar iba a estar del cono sur y se dio que había más necesidad en Uruguay, y por eso me vine a Montevideo. Acá es cuestión de cruzar el charco y ya, en un día estás en Buenos Aires. Lo que me facilita estar más seguido, visitar a mamá. Ha sido este un período hermoso de juntarnos en torno a mamá. Hace poco vino Javier, mi hermano, que trabaja de fotógrafo y cameraman en Europa. Él, es el camarógrafo en las ceremonias importantes del vaticano, a él lo contratan para hacer las filmaciones oficiales, así que bueno se dedicó a eso. Todavía sigue allá porque es difícil reemplazarlo, ya tiene una experiencia grande. Es otro mercedino en Roma muy cercano al Vaticano. 

Así que ahora estoy más cerca de mis raíces y cada vez que voy hago un tour de todos los lugares importantes de Mercedes que fueron significativos de mi vida. La casa de algunos compañeros, nuestra casa de la 24 y 39, otra casita donde vivió mamá cuando nos mudamos de esa casa porque era muy grande y ya todos nosotros habíamos volado, y las chicas ya estaban con estudios y casándose. Entonces los transportamos a papá y mamá a una casa más chica. Hice ese tour por la plaza San Martín porque nos trepábamos al monumento de chicos, la Casa Herrero, la casa de mis primos…

Y bueno me producían una gran emoción, porque son los recuerdos imborrables de tu infancia… Seguro el ligamen estuvo siempre y sigue estando.

Fue una infancia muy feliz. Viste que en Mercedes se podían hacer muchas cosas, ir al campo, estar en contacto con la naturaleza. En la ciudad había mucha libertad para moverse. En un determinado tiempo con el grupo de chicos íbamos a los barrios carenciados, para ayudar a la gente, recolectábamos alimentos para llevarles. Esa fue una experiencia hermosa.

Aprovecho para mandarle un beso a mamá, que es una persona que ha dado muchísimo en mi vida, fue una importante maestra. Ella fue directora del Instituto Mariquita Sánchez, y se prodigó por mucha gente de Mercedes, no solo de la familia, por eso le debo mucho y le mando un beso muy grande y a todos mis hermanos y familiares y a los mercedinos en general”-concluye.

DEJA UNA RESPUESTA

Pone tu comentario
introduzca su nombre