“Mercedes siempre está presente”
Por Fernando Pachiani
Hace 50 años que se fue de Mercedes por motivos laborales. Egresó como maestro de la Escuela Normal y formó parte de la primera promoción de asistentes sociales de la escuela del Obispado, a principios de los 70.
De Mercedes a Junín
“Nací en Mercedes el 4 de octubre de 1945, un mes y dos días después que finalizara la
Segunda Guerra Mundial-comienza a contarnos Miguel. Vivía en calle 24 entre 15 y 17, el barrio de la San Luis. El jardín lo hice en el Colegio Misericordia y desde ahí todo en la Escuela Normal. Nosotros éramos siete u ocho varones, tuve como compañeros que eran del Instituto Unzué, como el ‘Negro’ Picasso, Bernardón y Pereyra. Ellos se recibieron con nosotros de maestros, luego estaba Hugo Vallejos, el ‘Negro’ Ibarzábal, ‘Yayo’ Pissoni, Paco Contín, Juan Carlos Otatti, que era arquitecto y estaba afincado en Salta, entre otros.
Me recibí en 1963 como Maestro Normal Nacional que era el título que otorgaba la escuela. Trabajé un año en la firma “Juan Russi e Hijos”, almacén de ramos generales y agente Esso. Me desempeñé como empleado administrativo del área contable. Era encargado del sector cuentas corrientes de la cartera de clientes.
Luego estudié en la Escuela de Servicio Social del Obispado, en la Av. 29, al lado del Automóvil Club. Ahí estaba la sede de la escuela donde estudiábamos nosotros. Yo formé parte de la primera promoción de Asistentes Social en 1971.
Recuerdo que el rector era el Padre Abate. Nosotros éramos dos varones, estaba conmigo Roberto Altieri, el resto eran mujeres.
Antes de venir para Junín, fui asistente en el Hogar de Ancianos Villa Abrille. Después trabajé también en la Dirección de Psicología, que estaba en la calle 38 entre 23 y 25, en orientación familiar y también me desempeñé como maestro en la escuela de la cárcel.
Luego me salió la oportunidad de incorporarme al Poder Judicial, donde estaban necesitando un asistente social varón, aquí en Junín. Entonces con mi esposa, Marisa Sanz, que también es de Mercedes, de la calle 18 entre 11 y 9, dejamos todo y nos mudamos. Primero me vine yo en marzo, en agosto nos casamos y nos quedamos afincados aquí, desde el año 1973. Tengo dos hijos, el varón vive en Buenos Aires, es psicólogo, trabaja como docente en la Universidad del Salvador y mi hija es licenciada en servicio social, y cuando me jubilé en 2002 ella entró en mi lugar. Nuestros hijos se criaron viajando a Mercedes porque íbamos cada quince días, eso se continuó sobre todo cuando los padres se hicieron más grandes. Primero falleció mi papá quien tenía la peluquería en 24 y 27, y mi mamá falleció en 2010 a los 90 años”- señala.
Don Inocencio, el peluquero eléctrico
“A mi papá lo conoció muchísima gente. Se llamaba Inocencio. Él era español. Llegó a la Argentina cuando tenía 11 años. Tenía un tío que también tenía peluquería en la 18 y 39, Teófilo Frade, y mi tía que trabajó muchos años en el Sanatorio Junín. Todos vinieron de España, de San Martín de Trevejo, en el límite con Portugal.
Cuando ellos llegaron en diciembre de 1926, en un barco a vapor, la mayoría de la inmigración venía en tercera clase, y el hermano de mi papá tenía 14 años, y él cortaba el pelo a los que compartían el viaje. Imaginate que tardaron casi 28 días en el viaje para llegar. Entonces mi tío le enseñó el oficio de peluquero a mi papá.
Siendo más grande los dos tuvieron una peluquería en conjunto; luego mi papá se pasó a otra de un hombre de apellido Genovese, en la calle 27, y más tarde, en el año 46, mi papá se instaló ahí en 24 entre 15 y 17 donde atendía a chicos y grandes.
Es bueno decir que mi papá también se recibió en el 44 o 45 de radio técnico, por lo que él siempre tenía en un rincón de la peluquería, un lugar para arreglar radios. Y él le enseñó a mi tío a arreglar radios.
Recuerdo también que lo venían a buscar del sanatario o del hospital para que le cortara el pelo a los recién nacidos.
Los lunes los peluqueros no trabajaban, así que esos días íbamos a Buenos Aires a buscar repuestos para arreglar radios, y un día, caminando por calle Rivadavia, en un comercio al que llevaba a afilar las tijeras, mi papa vio una máquina alemana, se entusiasmó y la compró. Fue el primer peluquero en Mercedes en utilizar la cortadora eléctrica. Esto fue muy comentado a tal punto que del Diario La Hora le hicieron una nota, nombrándolo como el peluquero eléctrico”…(risas)
El trabajo comunitario
“Yo tuve la suerte de frecuentar mucho la Iglesia San Luis Gonzaga, y haciendo un balance de la vida, yo agradezco toda esa convivencia que tuvimos. Me tocó ser presidente de la Acción Católica (JAC) en esa iglesia, el grupo de jóvenes que teníamos. Cerca de la iglesia teníamos la canchita de fútbol, donde compartimos gratos momentos.
También fui secretario del Consejo Diocesano de Acción Católica del Obispado de Mercedes y realicé trabajos comunitarios en el barrio de la Capilla San Vicente de Paul, hoy Parroquia, en calle 101 entre 16 y 18. Fui además integrante de la Comisión Directiva y del Equipo de Servicio Social de Caritas Diocesana del Obispado de Mercedes.
En la vida de uno, todas esas cosas nos hacen ver lo valioso que fue el compartir tantas experiencias, una vida sana.
A esta altura de la vida uno se da cuenta de todo lo valioso que han sido esos momentos. Nos sentíamos tan bien ahí, lo que compartíamos en materia deportiva, encuentros, etc. Han quedado muy lindos recuerdos.
Aún me quedan familiares en Mercedes, con quienes tenemos contacto permanente. Mercedes va a estar siempre presente porque son las raíces que uno tiene”- concluye.







