“La esencia de Mercedes es formar vínculos muy fuertes”
Por Fernando Pachiani
En el año de la pandemia decidió cambiar de rumbo. Viajó a Brasil. Era la primera vez que salía de Argentina. Hoy es propietario del Hostel La Casita en el Morro de San Pablo en la isla Tinharé.
Destino Brasil
“Vine a Brasil en octubre del 2020, cuando comenzaron a liberarse unos pocos vuelos- comienza a contarnos Juan. Unos meses antes me había puesto en contacto, gracias a mi novia que ya estaba radicada acá en Brasil, en el hostel que estoy ahora, con el dueño de ese emprendimiento, porque me entero que quería vender el fondo de comercio, así que nos pusimos a hablar. Él también es un argentino que quería seguir nuevos rumbos, nos pusimos en contacto y desde mayo de 2020 me empecé a hacer cargo yo, y cuando se abrió la frontera me vine a trabajar y empezar este proyecto.
Mi novia ya estaba trabajando acá en un voluntariado, que es un sistema que aplica el hostel, también se aplica en varios lugares, en donde por trabajo vos poder habitar en el mismo lugar. Podes quedarte a dormir y colaboras con algún trabajo específico, haciendo algunas cosas dentro de lo que es el hostel. Es un sistema por el que ganan las dos partes.
El hostel, del cual ahora soy el propietario, se llama “La Casita”, el nombre ya lo tenía, con la particularidad que el primer dueño era argentino, luego se lo pasó a otro argentino de nombre Esteban, oriundo de Zarate y luego yo. Así que soy el tercer argentino propietario de este hostel que está ubicado en el Morro de Sao Paulo, en la isla Thinaré. Es un destino turístico que la gente lo conoce muy bien y está muy cerca de Salvador, Bahía. Es una villa libre de automóviles. Viene mucha gente de todo Brasil pero sobre todo de gran parte del mundo, es como muy entretenido y divertido. La gente lo elige porque es un paraíso, estás en una isla con playas rodeadas de palmeras y además es muy seguro, por lo que tiene ese toque de pueblo donde vos podes dejar tus cosas en la playa y entrar al agua sin ningún problema” – dice.
Diversidad cultural
“El hostel tiene una capacidad entre 23 y 27 personas. Depende como se acomoden. Veremos en el futuro si se puede ampliar. Hoy yo me encargo de toda la logística para el funcionamiento del hostel. Sigo trabajando con el sistema de voluntariado, junto con un muchacho al que le decimos el Tano, porque es italiano y hace unos meses que está acá. Más que colaborador es como un socio porque pasamos toda la temporada juntos. También está Cerai, que es una chica de Turquía y está viajando por acá desde hace un tiempo. Y ahora recién llegados tenemos a Adri, que es una chica argentina, de Mendoza y un muchacho uruguayo que es su pareja. Entre ellos y nosotros somos el equipo de trabajo con el cual nos dividimos las tareas. Y yo me encargo de la administración y de las cuentas.
Estar al frente de esto es un gran desafío y todos los días hay algo nuevo para hacer, es como que uno se va trazando un camino. Ahora estoy pensando en la próxima temporada”.
¿Cómo se accede al plan de voluntariado?
“Muchos lo que hacen es conectar con las redes sociales de los lugares, después hay páginas específicas para eso. Es como si fuese un linkedín pero para voluntariado, ahí tenés tu perfil, lugares que ofrecen para que vayas. Está muy bien diseñado el programa y se desarrolla en distintas partes de todo el mundo. El tiempo de presentación del servicio está todo pactado en el contrato. Suele ser por un mínimo de dos semanas o un mes. Se pacta siempre la cantidad de horas que se trabaja, qué cosas hay que hacer, etc. Es un gran mundo”- dice.
¿Se extraña Mercedes?
“Sí, obvio, se siente la distancia. Mercedes tiene eso que permite formar vínculos muy fuertes entre las personas, más allá del argentino que viene de una raíz de compartir todo y juntarse. Mercedes creo que lo hace más fuerte, que está en su esencia y por eso se extraña la familia, los amigos. Por eso digo que si uno tuviera que volver a la Argentina y lo digo sinceramente, volvería por la comida, es lo que más se extraña estando afuera. Y pasa en cada cultura, porque cada uno que está acá extraña sus comidas.
Esto de las videollamadas te permite estar más cerca y acorta distancias.
Esta es una oportunidad muy grande y agradezco a todas las persona que desde su parte están poniendo lo que sea, energía, dinero, ayuda con mensajes… hay muchas personas que también están soportando esto y gracias a Dios se puede lograr” –concluye.







