El pasado domingo, en la Basílica de Luján, el arzobispo de Mercedes – Luján, Jorge Eduardo Scheinig celebró la Misa por la Paz de la Patria. Concelebraron Mons. Ariel Torrado Mosconi, Obispo de Nueve de Julio, los Vicarios Generales de la Arquidiócesis, Pbros. Lucas Figueroa y Daniel Guerra y sacerdotes del Santuario de Luján, junto a una multitud de peregrinos presentes y quienes se unieron a través de los canales digitales.

En parte de su homilía, Monseñor Scheinig dijo: “Este es un lugar sagrado. Está Dios, está la Virgen, estamos nosotros. Este es un lugar de paz. La paz que viene de Dios, la paz que nos regala cuando nos sentimos cerca de Él y cuando podemos experimentar que éste es nuestro lugar. Aquí estamos en casa. Nadie es sacado de este lugar. Nadie es maltratado. La paz la da Dios en este lugar sagrado, pero nosotros también tenemos una actitud de paz… Estamos cansados. Hay un cansancio, un agobio, hay angustia y miedos, porque el clima de desencuentro, de enemistad, hace daño, va cargando el corazón de un sentimiento negativo que genera violencia: violencia de palabras, violencia de gestos, violencia de acciones”.

El arzobispo agregó: “Y todos sabemos que la violencia genera más violencia y es una espiral que no sabemos dónde y cuándo termina. Esto genera mucho daño. Nos estamos dañando seriamente. Y hay que pararlo ya. Ya tenemos que parar este clima de desencuentro, de enemistad, de odio. Ya.”

“Y a mí me parece que el pueblo argentino, en su mayoría, en su inmensa mayoría es un pueblo de paz, que tiene mucha paciencia. Está soportando un tiempo difícil con paciencia y con paz”.

Monseñor Scheinig sostuvo que le cabe a la dirigencia de este país en todas sus dimensiones y en todos sus lugares. Le cabe a los que tenemos responsabilidades en los distintos espacios de la patria, les cabe a los comunicadores más responsabilidad para generar la paz.

“También necesitamos un cambio de conducta, de comportamiento. Porque la paz, que es un don de Dios, también es una tarea nuestra” agregó el arzobispo.

Más adelante indicó que “No todo da lo mismo. No me puedo permitir. No nos podemos permitir, no podemos permitirles a los que tienen responsabilidades, que todo dé lo mismo. No lo digo como alguien superado. Se los digo, me lo digo. Necesitamos exigirnos, primero a nosotros mismos”.

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