Como parte del Ciclo HomenajeArte tuvimos el honor de escuchar música folclórica con José María Larralde y de su guitarra, dúo inseparable en tantos escenarios mercedinos, aunque en los últimos años deleita a los visitantes de la legendaria Pulpería de Cacho Dicatarina. En su noche de homenaje, lo acompañaron Oscar Rosello, su hija Marcela y su nieto Guido Paternesi.
José María Larralde, conocido en toda la zona como el “Soco” Larralde nació el 15 de agosto de 1938 en la ciudad de San Antonio de Areco, y desde pequeño junto con su familia se radicaron en nuestra ciudad.
Curioso por la música y la guitarra desde muy chiquito, tal es así que entrando en la adolescencia dio sus primeros pasos musicales siendo totalmente autodidacta en los clubes de nuestra ciudad viendo y aprendiendo de grandes experimentados.

En los años 70 integró el conjunto folklórico “Los trovadores mercedinos”, junto a Jorge «Gato» Gómez y Miguel Soler, representándonos en todas partes del país, llegando incluso a tocar en la Fiesta de la Vendimia. Integró la orquesta del maestro Salvador Bavastro durante 15 largos y hermosos años.
Finalista en 6 oportunidades del torneo de los Abuelos bonaerenses en la ciudad de Mar del Plata, representando orgullosamente a nuestra querida ciudad, obteniendo en todas las oportunidades medallas de plata y bronce.
Ganador del primer Pre-Cosquín organizado en nuestra ciudad, en el rubro vocal dúo folklore junto a Enrique Bracamonte más conocido como “El Pampa Tacunau”. En su larga trayectoria acompañó a cantantes de renombre como Alfredo Belusi, Armando Laborde, Oscar Ferrari, Héctor Pacheco, Argentino Ledesma, María Ofelia, Nelly Omar, Oscar Del Cerro, Adelina Villanueva, Alberto Castillo, Héctor De Rosas, entre otros. Gran amigo y compañero de nuestro querido Ángel Cabral. También actuó muchas veces con grandes amigos como Los Hermanos Benitez (Quito y Aníbal), con José Rivero, Carlos Ferreyra, Fernando Aschero, Miguel Ángel Rodríguez y a la gran mayoría de nuestros artistas locales. Su voz y su guitarra recorrió gran parte de la Argentina, llevando siempre consigo el nombre de nuestra ciudad como estandarte.







