“Mi lugar en el mundo es Mercedes”

Por Fernando Pachiani

Hace 44 años que debió exiliarse de Argentina en plena dictadura. Desde aquel momento reside en España. Vuelve cada vez que puede a su Mercedes natal. Su hija Manuela Bergerot Uncal es diputada en Madrid.

La entrañable Mercedes

“Hace 44 años que me fui de Mercedes, a los 24 años – comienza a contarnos. Nací en el Sanatorio de Mercedes que estaba en la calle 30. Vivía en casa de mis padres Jackie Uncal Donelly y Clementina García en la calle 35 entre 28 y 30. 

Fui al jardín Nº 1 de la Calle 17 e/ 20 y 22. Actualmente tengo amigas que hice en ese jardín como Analía Serebrinsky, Liliana Magadan, Florencia Lombardi, Carlucci y Silvia Caram. Todas ellas están en las fotos que tengo del jardín, de ahí después fui al colegio Misericordia a la primaria y salí del bachiller y mis actuales amigas siguen siendo mis amigas del jardín, del colegio y de mi adolescencia.

Soy de la promoción 71, gloriosa promoción que ya cumplimos 50 años de egresados. Una vez que me jubilé, le dije Analía Serebrinsky, que es en su casa donde me quedo cuando voy a Mercedes, que me iba a quedar hasta que me aburra y como no me aburro lo mínimo es quedarme un mes en Mercedes.

Cuando voy me la pasó de casa en casa; camino mucho, me voy a la plaza San Martín a tomarme un café y otro y otro… cada vez que encuentro alguien conocido. Tengo muchos amigos, mucha familia, muchos primos con los cuales tengo excelente relación, por lo cual la paso muy bien. 

La última que vez que estuve en Mercedes fue en el año 2017. En realidad cada dos años trato de ir.

También cada vez que voy a Mercedes voy al barrio Marchetti, es decir la Pampa Chica, como la conocimos nosotros.  Yo ahí tuve una militancia muy importante, ahí está la familia Torres, los hijos de Alberto y de Elsa que viven ahí y cada vez que voy a Mercedes los voy a visitar y estoy con ellos, forman parte de mi historia y de la historia de Argentina.

Del Colegio Misericordia me acuerdo los profesores Mónaco, Lavanda, Aurorita Candeira,  la hermana Lucía, en realidad me acuerdo la cara de muchos pero no me acuerdo los nombres.

Mis compañeras del colegio fueron: Dorita Bellone, Ana María Chapuis, Tere Rossi, Susana Arley, María Otamendi, Betty Fontana, Graciela Dagnino, Susana Chiminelli, Lucila Révora, Pipila Carluchi, las dos ya no están más con nosotros,  Margarita Bassi y Liliana Lima, Zulema Iglesias Berrondo que luego se fue a vivir a Buenos Aires, Analía Serevrisky, Elizabeth y  Lili Uncal, Tere Bonafina, entre otras.

Hoy en día mis amigas por el grupo de WhatsApp me ponen al día de todo lo que pasa en Mercedes-cuenta.

Agachate que vienen los indios

“Cuando terminé la secundaria me presenté a la comparsa «Agachate que vienen los indios» con Fernandito Raimundi y Estelita y salí reina del carnaval.

Creo que fue en el año 72, yo iba en un Jeep que conducía Atilio Raimundi y cuando llegábamos a la Municipalidad, al Bar Fernández o al Automóvil Club me gritaban: «María bájate a bailar» y bailábamos muchísimo no sé cuántas vueltas dábamos.

Una vez, entre los que estaban mirando el paso de la comparsa, estaban mis padres y el problema era que a pesar de tener permiso para ir a bailar yo me levantaba mucho la falda y cuando llegaba a mi casa la volvía a bajar”…(risas)

Los estudios en Buenos Aires

“Luego me fui a estudiar a Bs. As. Me preparé en Mercedes, me ayudaba Pato Roba porque yo quería entrar en el INEF (Instituto Nacional de Educación Física) y aprobé el ingreso que era bastante complicado.

Para poder aprobar entrenábamos duro en el Club Mercedes pero lamentablemente al año dejé la carrera que me gustaba mucho. Lo que pasó fue  que siempre me gustó estudiar con mis amigas y al estudiar sola no me convencía, así que dejé educación física pero igual me quedé en Buenos Aires y empecé a estudiar para secretaria ejecutiva.

Nunca más nada relacionado con la educación física y cuando llegué a España me arrepentí muchísimo de no haber terminado la carrera porque aquí en España no existía la carrera, por ende no había profesores de educación física”- dice.

La doble de Graciela Alfano

“Cuando estaba trabajando en la agencia de publicidad en Buenos Aires, Graciela Alfano hacía una propaganda de unos vaqueros y como ella se encontraba por Colombia, en la agencia me hicieron probar unos pantalones y me decían que tenía el mismo cuerpo que Graciela Alfano… ¡Ojalá! 

Me sacaron una foto de la cintura para abajo con un papel que tenía en la mano de Navidad,  hice el doble de Graciela Alfano sin cabeza y nunca me pagaron nada extra”… (risas)

La militancia

“En esa agencia estuve dos años y luego dije que no quería estar más en Buenos Aires y me vine  de nuevo a Mercedes y fui al hospital Blas Dubarry a estudiar Auxiliar de Clínica porque a mí me gustaba enfermería y ahí estudiando empiezo a militar en Mercedes.

Yo ya era novia de Adolfo “Fito” Bergerot. Él vivía en La Plata y estaba estudiando. Nos casamos en el Cottolengo porque teníamos una quinta por ahí y pasábamos todos los veranos y los domingos íbamos a misa al Cottolengo.  Alquilamos una casita, mi hermana estaba estudiando veterinaria en La Plata, él seguía militando en la Juventud Peronista de la universidad hasta que un día no vino a comer y me pareció raro. Yo ya estaba embarazada, a la tarde fui al departamento de unos amigos donde vivía Carlitos Agosti y les dije que me extrañaba muchísimo que Fito no haya venido a casa y les pregunté si no le habría pasado algo. No me decían nada y esperé hasta la noche y a la noche Fito no vino y yo me fui a dormir a la casa de mi hermana.

Al día siguiente me presenté hacer un Habeas Corpus. Para que te des una idea lo que significaba fui a la comisaría a preguntar a dónde tenía que hacerlo y el policía o militar que me atendió me dijo: “señora, seguramente se ha ido con otra”.

Claro yo iba donde me mandaban y nunca nadie me respondía. Entonces llegaron los padres de Fito y mis padres y trataron de averiguar qué pasaba, mi madre pidió una entrevista con el general que estaba en la gobernación.  Mi cuñado César la acompañaba a mi mamá a todas partes, todo era muy despectivo y juraban y perjuraban  que no lo tenían.

Ante esta situación dejo mi casa y me voy a vivir con unas amigas y ahí es cuando me pongo de parto. Me atendía en La Plata el doctor Barros Schelotto muy conocido por los mellizos que jugaban en Boca. Fue todo muy rápido, el 24 de marzo se produjo el golpe militar y en abril ya había desaparecido Fito.

El doctor me tenía muy en cuenta y me tenía mucho cariño por todo lo que estaba pasando. Me llevó al hospital Mater Dei de La Plata Laura Carlotto, yo no sabía que era la hija de Estela Carlotto, primero pasamos por la casa del médico, ya era de noche, me atendió y me dijo que fuera al hospital, que él ya iba. Tengo los mejores recuerdos de ese médico. Nos despedimos en el hospital con Laura y nunca más la volví a ver”.

Manuela

“Manu nació el 13 de junio del 76 y hoy en día es diputada de Madrid.

Cuándo nació mi hija volví a Mercedes porque si me llevaban a mí como mujer de Fito o como militante, mi hija podía quedarse con mis padres.

Una noche vino Carlitos Agosti, que iba a ser el padrino de Manu, a conocerla y me dijo que ya no podía volver más a Mercedes: “soy el padrino pero no voy a poder venir al bautismo” dijo y entonces nombré a mi cuñado como padrino, ya que había hecho tanto para buscar a mi marido.

Me asusté muchísimo y me fui a vivir a la casa de una prima de mi madre española que vivía en Buenos Aires y ahí fue a verme Lucila Révora, la mamá de Wado. Éramos muy amigas y le pregunté cómo sabía que yo vivía ahí, ya que no le había dicho a nadie y me dijo: «yo vengo porque quiero conocer a Manu”. Ella ya estaba embarazada de Wado, le mostré a Manu y nos despedimos, nunca más la volví a ver. Tengo muchos amigos desaparecidos”.

Fito

“Pasado un tiempo regreso a Mercedes y me pongo a trabajar en la escuela Normal. Un día, apareció un señor en La Plata diciéndole a mi hermana que Fito estaba en la novena o en la séptima, que era como se llamaban las comisarías en esa época, que fuéramos a verlo, que él estaba ahí.

Al día siguiente agarré a Manu y fuimos a La Plata a la comisaría y como me decían que ahí no estaba, agarré la nena se la puse en el pecho al policía y le dije en la cara: “por favor, mostrásela a Fito para que sepa que es padre”. El policía se conmovió y me dejó pasar a verlo, él estaba con las manos atrás y la cabeza para abajo, todo el tiempo, prácticamente no me miraba.

Como yo había descubierto dónde estaba, se lo llevaron a otro sitio.

Al tiempo recibo una llamada por teléfono y me piden hablar con la gallega que era mamá y le dicen que el enfermo que teníamos en La Plata estaba en la octava.

Fuimos ahí, me dejaron entrar porque de casualidad había un conocido y ahí lo vi y de ahí se lo llevaron a la unidad penitenciaria de La Plata. El poder ejecutivo lo había reconocido como preso político. Seguí visitándolo hasta que él pidió la salida del país y lo extraditaron. Yo no fui con él porque me daba miedo ir sin nada con la nena y luego de un tiempo Amnistía Internacional nos mandaron el pasaje y fuimos a encontrarnos y la Ayuda al Refugiado, nos refugiaron. Todo eso influyó en la pareja y al tiempo nos separamos.

Torrelodones

“De esto ya hace más de 40 años. Así que después de separarnos, yo me quedé en Torrelodones, a 30 kilómetros de Madrid.  Fui a trabajar a una casa que nos prestaron, un restaurante y ahí conocí a alguien que cada vez que venía me charlaba, me decía que estaba bonita y ya llevamos 40 años juntos con Julio Rivas, con quien tuve un hijo llamado Rodrigo, hermano de Manu. Julio, mi marido dice que su lugar en el mundo es Suipacha, porque todos los amigos que han venido a visitarnos como Carmen Quílici, lo han llevado para Suipacha. Pero mi lugar es sin dudarlo Mercedes”- concluye.

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