“Si tuviera que cambiar de lugar, volvería a Mercedes

Por Fernando Pachiani

Hace casi diez años que se radicó en Villa La Angostura por razones de trabajo. Hoy tiene el estudio de arquitectura Paico. Habló de sus recuerdos de Mercedes, la carnicería de su padre, el gusto por la música, las bandas que integró y más anécdotas.

El sur

“Hace algo más de 9 años, que estoy acá- comienza a contarnos Néstor. Me vine a trabajar a un estudio de arquitectura. Me recibí en el 2014, iba y rendía las materias libres. De a poco me fui quedando y acá estoy. Siempre me gustó el sur. Lo había conocido en otra época, haciendo Vida en a la naturaleza con el CEF, con el Prof. Fabián Brandoni, y me gustaba mucho.

La verdad que estoy acá porque andaba buscando trabajo y mandé a varios lugares de acá y me contestaron de un estudio de Villa la Angostura y acá me quedé.

Veía que las posibilidades en La Plata eran pocas, estaba complicado por la cantidad de arquitectos que se reciben, así que pensé en abrir el espectro y busqué por acá y se dio. Tenía 26 años cuando me fui. Fue una decisión personal, más que nada pare cerrar, y apostar a otro lugar. Me acompañaron amigos y familiares. Fue linda la experiencia.

Ellos me daban trabajo y me consiguieron un lugar para vivir, estuve 8 meses ahí y después conseguí otra casa y le metí solo.

Los estudios los terminé en la Universidad Nacional de La Plata. Me quedaban 3 materias, ya las había cursado, así que me quedaban los finales. Las estudié acá y viajaba para rendir y así terminé.

Apuesto a seguir proyectando y creciendo acá, es un lugar que nunca me rechazó, siempre me aceptó. Es difícil adaptarse, te tiene que gustar mucho. Te tiene que gustar estar todo el tiempo con campera y botas de lluvia, pero sabes que, si llueve acá, arriba está nevando, y cuando abre la temporada, todos para arriba. Hago snowboard con amigos de acá, que me insistieron en subir. No ando muy bien, pero lo disfruto por lo menos”. 

Paico

“En el primer estudio estuve 4 años trabajando, había otra arquitecta también y nos asociamos. Después el estudio decidió cerrar y nos quedamos con esos trabajos y ya nos abrimos solos con otro estudio y es el que tengo hoy con una arquitecta y una contadora. Una es de Choele – Choel, la parte del desierto de Río Negro, ella se vino acá hace 12 años, y también estudió en La Plata, y la otra chica estudió en Buenos Aires, en la Universidad de Palermo y está hace 20 años acá.

El Estudio lo tenemos a 3 cuadras del centro, una zona más de barrio, pero estamos cerca del centro, se llama Paico que es el nombre de un yuyo de la zona para los dolores estomacales. Me gustó que sea un nombre autóctono y específico. Mucha gente acá lo relaciona con sus dolores, igual es un nombre de la zona. Lo usamos para el mate, es similar al boldo. Nace naturalmente, es silvestre, tiene una hoja oscura”- reseña.

La verdad que con el estudio nos está yendo muy bien, creció muchos en estos años. La ciudad está creciendo en construcciones y arquitectura y desde el principio proponemos una arquitectura más moderna, apuntada a nuevas tecnologías. Acá gustó mucho, la gente lo elige. Por suerte nos está yendo bien. Haciendo cabañas, hoteles, etc. Estamos en plena producción, aunque a veces por la lluvia y la nieve se frena un poco. Acá más de 3 pisos no te permiten. Tenés limitantes en cuanto a los materiales a usar, a las pendientes de los techos, eso es muy diferente a Buenos Aires- señala.

Lo primordial acá son las vistas. Siempre decimos que se usa mucho, integrar el exterior al interior. Que el exterior se meta dentro del interior. Hay que ganar luz solar, para los días cortos de invierno y además para que entre el sol y te ayude a calefaccionar el ambiente, y eso lo generamos con grandes ventanales de vidrio. El suelo casi todo es arena volcánica de erupciones de hace muchos años. Son suelos similares a la costa, por lo que tenés que hacer grandes plataformas en el suelo. Nos ha tocado producir sobre la roca madre, ahí tenés que anclarte a la piedra, y en terrenos de mucha inclinación también, son trabajos que llevan mucho tiempo. Pero si haces una cabaña con vista a la montaña te queda una vista tremenda.

El trabajo es bastante sostenido, pero baja un poco en invierno. Tenemos marcado los meses con lluvia y con nieve. Mayo y junio, son de mucha lluvia y julio-agosto mucha nieve y septiembre-octubre trae mucha lluvia, y después toda la otra parte de primavera verano y parte del otoño de buen clima. Lo que se intenta hacer es en invierno se arman los proyectos, se ve con los clientes cómo va a quedar. En primavera se arranca, para techar en marzo y que la lluvia no te frene. Si cumplís eso el ritmo de trabajo es estable. Normalmente al verano, en mi profesión hay que aprovecharlo al máximo. Vas a la obra, y ves toda la gente en el lago, de playa, y la verdad cuesta un poquito, pero bueno…

De chico ya estaba metido con la construcción. Me interesaba muchísimo, siempre metía mano.  Siempre me gustó mucho lo que es el diseño, la parte constructiva y lo artístico. Está muy ligado al diseño gráfico, el arte. Desde el primer día me gustó la arquitectura, nunca me arrepentí y la volvería a hacer a la carrera”.

El barrio y la música

“Nací en Mercedes, en el viejo sanatorio de la calle 30. Viví en la calle 7 entre 26 y 28, en el barrio San Luis, cerca de la Parroquia. Mi mamá sigue viviendo allí. De chico fui al Jardín 901 en la calle 17 y la primaria la hice en la escuela Nº 1 y la secundaria en el Colegio Nacional.

Tengo amigos muy ligados a la cultura musical, ya que toco la batería y tuve algunas bandas. Estuve en la Psicofonic, Borrasta, Martin Blake, Fuster, todas bandas punk o hardcore, pasábamos horas y horas ensayando en el garage de casa.

Al principio fue un tema con los vecinos, pero mamá charló mucho con ellos. “El nene tiene que tocar la batería”- les decía. Hubo consenso de 5 de la tarde a 9 de la noche, y los fines de semana también, menos los domingos, pero a veces también nos poníamos a tocar igual- confiesa.

Con el paso de los años le hicimos algunos arreglos al garage para acustizarlo, para nosotros era un bunker.

Hoy en día sigo tocando, aunque estoy sin banda, pero toco en mi casa sobre pistas y preparo cosas para grabar y mandarle a mis amigos de Mercedes, para que le pongan la música. Sigo en contacto con ellos, que siguen con sus bandas. Siempre hay un ida y vuelta.

Acá como a la casa la diseñé y construí yo; me hice un lugar específico para la batería y está todo aislado. Es como un sueño, hacerme mi casa y construirla con tus propias manos…

En la zona se usa mucho la construcción en seco así que hice mi casa de construcción metálica revestida de madera afuera y adentro, las bases de hormigón y se usa mucha madera, piedra, chapa negra, es la que se usa acá. No te dejan usar otra. Quieren mantener un estilo de que todos los techos sean negros y tiene un porqué con respecto al reflejo del sol. Si subís a la montaña ves todos los techos negros, y si alguien puso una chapa de color se ve el reflejo del sol enseguida. Tiene su punto de vista estético, pero también funcional. Te ayuda a templar el ambiente el color negro”.

Mercedes y la familia

“Mirá Mercedes y la familia siempre están presentes, de hecho, siempre traigo a la mesa el salame mercedino (risas). Siempre que voy traigo en cantidad, todo el mundo me pide, ya son conocidos acá. El sabor ese es único.

Y el campo. Ir al campo con mi viejo, por la zona de Espora en la 26 al fondo, con barro hasta las orejas, llevando fardos, cruzados en la F100, ese recuerdo siempre me viene a la cabeza. Mi viejo falleció hace 3 años. Se llamaba Néstor Juan Capurro, él es de los Capurro que vivían al lado del Club Estudiantes, ahí vivía mi tío. Tenían la carnicería cuando la ruta 41 pasaba por ese lugar y después tuvo en la 11 entre 2 y 102 y después lo que era el Supermercado Pampa en la 30 entre 9 y 11. Mi mamá se llama Elsa Susana Díaz. Ella ha venido varias veces acá, con mi hermana que estudia Turismo en La Plata.  También algunos amigos han venido a visitarme como por ejemplo José Rando con la novia; Martín Somoza, que es cartero de OCA con su familia; Pablo, que tocaba la guitarra conmigo. Han venido amigos a correr la carrera de K42, Emiliano ha venido. Se quedan en casa, compartimos el lugar, y la idea es esa, que vengan y se queden para compartir un poco más. Acá estoy en pareja, pero no tengo hijos. Ella también es de Mercedes. Ayelén Olivera. Ya estábamos de novio cuando vinimos al sur.

Volviendo al tema del salame te cuento una anécdota: En el 2020 intenté hacer salames mercedinos en Villa La Angostura.

Hice como 20, pero no resultó ninguno, todos a la basura. Se me secaron muy rápido y se ahuecaron por dentro. Acá el clima es muy seco, por más que llueva mucho. Pero mientras los hacía me vino el recuerdo de esos días eternos de carneada. Eso fue increíble, impresionante. Quizás tenga que tener menos sal, buscarle la vuelta para que seque más moderadamente. 

Tengo un amigo acá que hace bondiola, y él tiene un cuarto separado de la casa, sin calefacción, que las seca y las cura ahí. Le llevé 4 a ver si ahí salían, porque en casa los tenía que rotar de lugar, pero tampoco funcionó”- señala.

Por supuesto que las raíces están en Mercedes. Siempre me preguntan por qué me fui, y no me fui por nada, ni porque Mercedes me rechazó, sino que se dio que me gustaba un lugar y coincidió que conseguí trabajo y me gustó mucho. 

Pero Mercedes es un lugar al que volvería, a la zona rural. Pero si tuviera que cambiar de lugar, volvería a Mercedes”.

El Falcón

“Cada vez que puedo trato de ir para Mercedes durante las fiestas o para el verano. El año pasado no fui para las fiestas porque estaba complicado, pero fui después en enero y estuve unos 10 días. Me fui en avión y me volví en un Falcon 74. Un hobbie que tengo es que me gustan muchos los autos antiguos. Se dio la oportunidad de comprarme un Falcon, lo fui a buscar a Azul, y me vine andando. Se dio la oportunidad así que lo compré. Y ahí le estamos dando amor, poniéndole cosas de competición, para hacerlo más picante, hacer un poco de ruido, tirar algunos cambios los fines de semana. Acá es todo curva y contra curva igual. Hay pocas cuadras de asfalto, después es todo ripio y la ruta. Pero he ido a dos encuentros con gente de acá hay varias personas que tienen autos clásicos”-señala.

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