“Yo soy mercedino con todo el cuerpo”
Por Fernando Pachiani
Hace 25 años que no vive en Mercedes. Está radicado en Villa Gesell. Es jubilado de la policía. Habló de sus compañeros del Colegio Nacional, sus afectos, sus años en la policía y la terapia que significa salir a caminar con su mujer todas las tardes por la costanera.
Promo 71
“La escuela primaria la hice en el campo, en la escuela 20- comienza a contarnos Víctor, después fui a la escuela Nro. 8 y ahí me recibí de primaria, en 7mo grado, y después la secundaria la hice en el Colegio Nacional, me recibí de bachiller, soy de la gloriosa promoción 71.
Una vez terminados los estudios secundarios, como todo mercedino, quise abrir el camino para estudios universitarios, pero no me fue muy bien. Me fui a La Plata. Después volví y seguí muchos años en Mercedes y por razones de separaciones, disociaciones, me fui a vivir a Mar del Plata.
Como te decía soy de la Promo ’71. Tuve como compañeros a Alfredito Uncal, que es un amigazo, Telesca, algunos ya no están como el Pato Rodríguez, el «Canario» Lombardo, un montón de amigos. A veces pasan los años, y por el Facebook te reencuentras con amigos que hace rato que no ves. Pero muy lindo, la verdad que la pasé bárbaro. Yo iba a la mañana. Unos amigos geniales, uno mejor que el otro. Lo reconoces después que te vas. En el secundario “puteas” con lo que te puede haber ido, flojo o no, pero cuando te vas decís: “quiero hacer 5 años más de secundario, por los momentos lindos que uno vive”.
Recuerdo que en esa época se hacían los primeros asaltos, escuchando temas de Sandro… (risas), se hacía todo con compañeros del colegio y de otros también. Mercedes era una fiesta: saltar todos juntos, bailar, conocerse, un lindo núcleo de gente. Después se desvirtuó todo, me parece.
Yo no falté a ninguna de las reuniones con los compañeros, la pasamos genial ya que uno se reencuentra con gente que es parte de la vida de uno.
Me acuerdo de algunos profesores… Lo que pasa que se me han ido los nombres… Se me van perdiendo. Son muchos años, ¡51 años! La memoria RAM no me arranca…(risas). Yeyé Fresia, Margarita Orguelt, profesora de literatura y rectora del colegio y algunos otros.
Yo sin quererlo llegué al acto del último año y como alguien había renunciado a la bandera terminé siendo escolta. Pero no me lo merecía tanto, tenía promedio 7 y pico. En realidad, yo estudiaba los primeros días de clase y después ya no estudiaba más, la iba aguantando como podía, y eso era porque se llamaba por lista”- confiesa.
También me acuerdo de otros amigos de allá, uno más referencial que otro. Por ejemplo, el gordo Tornatore, que estuvo a la par mío. Es un amigazo, por más que no era de Nacional, con él jugamos al básquet. Cuando pasó todo organizamos un torneo y lo ganamos. Yo tenía un problema en la rodilla y jugué igual, para sacarme la bronca de lo que habíamos pasado en el sur. Menos mal que no pasó nada, porque si no, no la estaría contando.
Yo nunca traté de ser violento, porque pienso que la violencia no conduce absolutamente a nada. Si dos personas discuten y se van a las trompadas, ninguno gana, los dos pierden”.
Los años difíciles
“Cuando yo fui a estudiar ingeniería primero hice el ingreso en capital, fui con Ordoñez y Massa y no pudimos entrar, era una época muy difícil. En La Plata sí ingresé, llegué hasta segundo año, rendí varias materias, pero después cuando se desató la subversión tuve algunos problemas que no quisiera recordarlos.
Yo ya estaba trabajando en los tribunales de La Plata, entonces conseguí un pase a capital y me fui. Mataron a algunos amigos míos, hoy estabas, mañana no- recuerda. Hubo una situación que me marcó mucho y me fui de allá. Preferí mantenerme vivo y me fui a capital a trabajar, eso fue en el 72 o 73.
Trabajaba en un juzgado, pero luego me obligan a hacer la colimba, entonces pedí prórroga. Después de la colimba me mandaron a pelear con los chilenos, que gracias a Dios no pasó nada, pero nos mandaron al sur.
Estuve 3 meses allá en el sur. Yo fui la última camada que hizo con 20 años la colimba. Después de eso, había con nosotros gente de 18 años. En aquellos tiempos, 20 años éramos todavía muy pibes, porque hoy un chico de 15 años te da vuelta. Pero antiguamente a los 20 años pasaban muchas cosas de la juventud que hoy nos adelantan mucho. Yo pensaba que no volvía. Éramos carne de cañón. Éramos la primera línea de frontera. En ese momento me acordaba de mis padres y nada más, no existía más nada-recuerda.
Y cuando volví tenía problemas en el trabajo porque no había ido y no me aceptaron, fueron verdaderamente años difíciles.
Entonces, un amigo me dijo: ¿por qué no entras a la policía? y bueno entré y estuve 36 años, en distintas áreas, tanto área técnica como en seguridad. La pasé muy bien. Lo tomé como un trabajo, no como otra cosa.
La costa
En realidad, yo tengo mi departamento en Mar del Plata, pero mi señora compró una casa en Gesell, y vivimos acá en una casa cómoda cerca del mar, con un parque lindo, parrilla y esas cosas que uno usa. A veces voy a Necochea, porque ahí encontré muchos amigos, que igual voy dejando por todos lados.
Cuando falleció mi padre, mi madre estaba viviendo en Mar del Plata y entonces fui a hacerle compañía y viajaba a Necochea a trabajar, hasta que logré vender una casa que tenía en Mercedes y con eso compré el departamento de Mar del Plata que está lindo, frente al mar, mirá me acuesto y me levanto con las olas …(risas).
El departamento de Mar del Palta lo alquilo en el verano. Negocios son negocios. Acá hemos recibido a mis hijos, a mis sobrinas por parte de mi señora, siempre hay un lugar… Pero mis amigos pueden venir el que quiera, yo no tengo problema- dice.
La querida Mercedes
“Cómo no voy a querer y extrañar Mercedes, si ahí tengo a mis 3 hijos. Yo tengo 4. La más chica, Gaby está en La Plata, es bioquímica, Diego que es policía en la zona, Juan Manuel, que trabaja de albañil y esas cosas, y mi hija Lorena que trabaja de Psicóloga. También vive mi hermano Juan Carlos, que también tiene una linda familia. Mis sobrinos, mis nietos, tengo todo en Mercedes. El que se fue, fui yo.
Y cada vez que voy me gusta comer un asadito con amigos, charlar; sobretodo comer,
como diría un amigo: «vos tenés el estómago repartido entre las rodillas…»
Una vez me invitaron a comer y me decían piraña, así que saca tus propias conclusiones. Yo soy flaco solo que se me cayó un poquito el pecho nomas…(risas)
También me gusta juntarme con el Gordo Tornatore, Mario Massa… paseo, voy al campo, voy a Tomás Jofré, a la Pulpería de Cacho Di Catarina. Tengo gente amiga como Los Capaccio, que voy a verlos, tengo amigos de pesca, Orsi. Pero, la verdad, nunca me alcanza el tiempo. A veces visito a Ricardo Russo, en el campo. Si voy al viejo barrio me gusta charlar con los vecinos. Yo viví en distintos barrios: en la 14, 11 y 13, a la vuelta de los Príncipi. Oscar Pilía, que vivía en ese barrio, con el que jugábamos a las cabeceadas en la calle ya que no había tantos autos. También viví enfrente a la plaza del hospital, en la 48 y 29 y después residí en el barrio El Molino. Por todos esos lugares me gusta pasar cuando voy a Mercedes.
Yo no niego mis raíces. Yo soy mercedino con todo el cuerpo. Yo quiero a Mercedes. Me fui por razones de mejorar en otro tipo de aspectos, por mi labor. Porque como policía en Mercedes estás limitado a ciertas cositas. Antes no alcanzaba, tenías que tener dos laburos”- concluye.







