Juan Carlos Benítez fue uno de los hombres más cercanos a Gioscio durante buena parte de sus Gobiernos. El 83 lo encontraba trabajando para el candidato peronista dentro del Ateneo Eva Perón. Recogimos sus reflexiones y recuerdos de aquella jornada electoral.

Pasaron muchos años, pero muchos recuerdos siguen intactos y actuales. El 30 de octubre de 1983 se recuerda en la política como una fecha de culto. Protagonistas recogió algunos testimonios para tratar de retroceder casi cuatro décadas y ponerlas en contexto. Ya hemos hecho notar la ausencia de redes sociales, de telefonía celular, de grandes medios de comunicación… es decir lo que hoy existe, pero que allá lejos y hace tiempo no estaba. Juan Carlos Benítez fue uno de los hombres más cercanos a Julio Gioscio. El vencedor del 83, pero también del 87, del 91, del 95 y del 99. Puede hablar con autoridad de aquellos acontecimientos que lo encontraron dentro de la reconocida agrupación Ateneo Eva Perón, pero que respetando esa máxima del peronismo que el que gana conduce y el que pierde acompaña, trabajó por la candidatura de Julio Gioscio en aquellos comicios. “Nos tenemos que sentir muy satisfechos de lo que sucedió, dificultades hay, pero esta es una cuestión de Estado que ha sido respetada por todos los Gobiernos y es la Democracia. Vivimos años oscuros que no solo habían empezado en el 73, también en el 66, el 55 y hasta el 30. Bienvenida la Democracia”, dice a Protagonistas café de por medio. Recuerda quien fuera concejal y funcionario, que Alfonsín (electo presidente), “hizo una campaña histórica con los grandes actos en la 9 de Julio… como también lo hizo Luder. ¿Lo del cajón de Herminio? Creo que fue algo folklórico, porque Alfonsín denunció con mucha justeza el pacto sindical militar y eso tuvo una incidencia notable. La Democracia nos ha permitido avanzar en muchos aspectos, en cuanto a la convivencia se avanzó muchísimo, en aquellos tiempos había un grado de intolerancia muy grande en muchos aspectos”, remarca Benítez. En tren de confesión, dice con franqueza, que en sus años de juventud desconfiaba de la Democracia, “creía que la situación de cambio pasaba por aplicar la autoridad y el poder a la máxima expresión, pero me acontecieron cosas que me llevaron a ver de otra manera las cosas… Hoy soy un defensor a ultranza de la Democracia”, remarca. En su derrotero político se le viene a la memoria la interna justicialista del 83 donde desde el reconocido Ateneo Eva Perón, junto a dirigentes como Higinio García Aloisio, David Blas Valerga, y Martín Caracoche, entre otros, perdieron ante el propio Gioscio que luego fue el candidato del peronismo y el ganador de la elección en la noche del 30. “Recuerdo que festejábamos en los dos lados, pero el nuestro era a medias tintas porque se ganó por escaso margen como en el 99… Había tristeza, pero eran sentimientos encontrados… sin embargo sabíamos que lo de Gioscio había sido un triunfo épico, porque vencer el arrastre de los votos de Alfonsín fue muy importante”. Desde entonces y rumbo a cuarenta años de vida democrática, ninguna otra fuerza pudo torcer el voto inclinado hacia los candidatos del peronismo. “Creo que Mercedes tiene un espíritu muy conservador propio y en cuanto a su concepción política…el primer intendente peronista fue San Pedro, Marín fue electo con el peronismo proscripto, desde el 62 en adelante los mercedinos eligieron ejecutivos vinculados al peronismo… Gioscio revalidó en el 83 lo realizado en el 73 con un fuerte trabajo en la zona céntrica. El mercedino creo que fácticamente cree más apto al peronismo para gobernar…”, destacó Juan Carlos Benítez. Recuerda los tiempos de campaña que eran muy diferentes, “una cosa era hablar y discutir con el vecino en los actos barriales y hoy son las redes. Recuerdo como uno enfrentaba a la gente mano a mano, hoy todo cambió radicalmente, no sé si está bien o mal, es distinto”, dice. En tal sentido agrega que actualmente los candidatos caen en la velocidad tecnológica y hay menos participación política de la gente, “hay menos vocación, como que la gente no cree demasiado en que los cambios vayan a suscitarse, su participación la cree menos indispensable que hace años atrás cuando la gente iba a los actos”, concluye uno de los que vivió desde adentro aquellos días del regreso a la vida democrática de la Argentina.

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