“Mis viejos han acompañado mis sueños y proyectos”

Por Fernando Pachiani

Hace tres años que vive en Nueva Zelanda. Trabaja en un tambo en Winton, un pueblo rural de la isla sur. Le cuesta el idioma, pero de a poco va imponiendo costumbres latinas, como el tercer tiempo o las juntadas con amigos.

La decisión de partir

“Trabajo en un tambo acá- comienza a contarnos Juan, me levanto todos los días a las 4 am, salvo en esta época (invierno) que me levanto a las 7, así que siempre me acuesto muy temprano.

Antes vivía y trabajaba en Mercedes. Pero bueno, tomé la decisión de partir, de buscar un cambio de vida, y así surgió la posibilidad de venir directamente a trabajar acá, a este tambo, y como me gusta el trabajo de campo, me llegó la oferta y la acepté. Yo había trabajado a en un campo en Tandil y en Mercedes, había estudiado veterinaria en Tandil, así que el trabajo de campo me gusta, por eso dije que sí. 

El nivel socio económico y la estabilidad de este país, lamentablemente Argentina no me lo daba, y si quería progresar o algo mejor para mi vida, lo mejor era irme.

Creo que tomé una buena decisión-dice;  por supuesto que con el apoyo de la familia. Cuando vieron que era lo mejor para mí, me dijeron metele para adelante. Fue duro obviamente, no es nada fácil la partida de la casa, pero te puedo asegurar que fue para bien. 

Por el momento es lo mejor que me ha pasado en los últimos años. Vinimos con mi ex mujer, ella se volvió y yo decidí quedarme. Tengo 31 años ahora.

Mis jefes son argentinos. Los conocí en Argentina, y pegué buena onda. Me dieron una casa acá en el campo, y estamos todos acá, con los jefes. La comodidad de trabajar en casa es impagable. Siempre digo que dentro de la rutina, las cosas cambian, hay días que hay más trabajo que otros. Arranco a las 4 y a veces termino a las 11 y desde las 2 hasta las 5 y media de la tarde. Eso en un día normal. He trabajado 14 horas por día en temporada fuerte, porque hay muchas cosas para hacer”- señala. 

El idioma

“Con respecto al idioma, me las rebusco, por señas, señales de  humo, lo que sea… (risas). Hay veces que me cuesta, encima son muy cerrados. Yo estoy al sur de la isla del sur, la ciudad más grande cercana es Invercargill y es como cualquier provincia: acá el sur tiene su propia tonada. Hablan muy para adentro y a veces es más difícil entenderlos. Cuando me quieren decir algo específico, si le caso dos palabras se lo doy vuelta como una pregunta, y me dicen sí o no, por lo cual es muy aburrido tener una charla en inglés conmigo, muy engorroso. Me da mucha satisfacción igual hacerme entender.

Como te dije mi jefe es argentino y con él nos tratamos de “chabón, cómo andas”, la mejor obviamente.

Mi inglés cruzado con español, más el inglés de ellos cruzados con el indio. Mucho ahá y señas, con brazos, manos, todo.

El dialecto cotidiano lo manejo, lo que me es difícil es si me tengo que poner a hablar de la vida, fuera del lenguaje cotidiano del tambo. Obviamente la terminología del tambo la tengo. Hemos tenido varias reuniones o encuentros con kiwis, los locales de acá.

Para relacionarme un poco más juego al fútbol en un club chiquito de acá donde somos dos argentinos, un uruguayo y después son todos kiwis. Hay dos ramas de nativos: a los descendientes de inglés se les dice kiwi, y a los descendientes de indios nativos de acá son maorí”. 

Los proyectos

“Por ahora, no tengo ni idea, sinceramente, hoy en día me manejo año a año. El permiso lo conseguí para estar acá durante 3 años, pero los contratos de trabajo son anuales. Por el momento pienso año a año, no pienso a largo plazo-dice.

Sinceramente, hoy en día, un proyecto a largo plazo no lo tengo. Pero si este país me da la posibilidad de desarrollarme acá, la voy a tomar, sin duda.

Me encantaría tener algo propio el día de mañana. Mis jefes me ayudan día a día a que pueda lograr eso. Hoy mi crecimiento va agarrado al de ellos. Obviamente tiro para que ellos puedan crecer. La idea de mis jefes es poder abrir otro tambo el día de mañana, aparte de este, y me quieren dejar a mí como encargado. Estamos en vías de eso. Cada vez tengo más responsabilidades.

El año pasado fue soltándome la mano cada vez más, y se ve en la confianza reflejada en el sueldo. Me tienen contento desde ese lado. No me puedo quejar. Vivo en una casa nueva, solo, estoy muy bien. Ganas de volverme a Argentina sinceramente no me dan. Hacen todo para que me quiera quedar- confiesa.

Además mis viejos siempre han  acompañado mis sueños y proyectos, y si yo estoy feliz; sé que ellos, también. 

Saben que estoy bien y con una familia fantástica, y eso les da tranquilidad. 

Soy consciente de que de la familia uno no vive. La situación en la Argentina está muy difícil como para volver. Pienso mucho en mí y en lo mejor para mí. Y si hoy en día es quedarme acá, lo voy a seguir haciendo”- confiesa.

La isla sur

“Vivo en Winton, un pueblo rural de la isla sur de Nueva Zelanda, y el sur es muy parecido a la Patagonia, montaña nieve, lago por todos lados, todo turístico. A dos horas de casa tengo todos los puntos. Vistas increíbles, caminatas, todo. Es la principal fuente de ingresos de este país.

Mis semanas son de 11 días de trabajo, 3 días libres. Aprovecho para recorrer, a menos que este muy roto del trabajo. Si no agarro el auto, me junto con amigos, y salimos a hacer caminatas.

Hace poco fuimos a hacer un trekking acá a dos horas de casa, caminamos por la montaña hasta llegar a un lago de deshielo, agua helada. Caminamos entre montaña, dos horas, llegamos a Lake Marian, que es un lago alpino, impresionante el lugar, y cuando llegamos quedamos fascinados. Por suerte llevamos cervezas y las metimos en el lago para que se enfríen… (risas).

Yo siempre hago bromas y bailo en cualquier parte de Nueva Zelanda. Pongo cumbia o cualquier música y bailo. El otro día con una francesa y algunas cordobesas estuvimos bailando cuarteto.

Por el momento el tiempo que tengo me lo dedico para mí, para disfrutar 100 % de lo que hago, tanto sea en el trabajo como en mis días libres. Tengo el mar a 30 minutos y la montaña a media hora. Si puedo ir a tomar mate, ya está, ya disfruté…

Le metemos mucha onda los latinos de acá que nos juntamos a comer, a tomar algo en algún bar o lo que sea. De hecho en el club de fútbol cuando terminaba el partido se iban todos. Y nosotros los latinos nos empezamos a quedar a tomar una cerveza, y de a poco se van quedando, porque no lo tenían incorporado los kiwis.

La paso bien, sinceramente, no juego nada. Soy argentino, defensor, re competitivo. Yo les dije: soy lateral por izquierda, y muy bueno… Y me gané la titularidad.

Todos los argentinos o latinos que conozco están trabajando. Tengo un amigo acá a 5 minutos, otro uruguayo. Todos los que conozco son del tambo, menos una amiga en Queenstown, que trabaja en un súper. El tambo es fuerte acá. Son grosos en exportación. Del 100 % que producen de leche, el 90 % lo exportan como leche en polvo a china, el 5 como derivado y el otro 5 restante en consumo interno. Mucha leche. Tambo hay por todos lados, vas por ruta y ves por todos lados. El tambo en el que trabajo es mediano a grande, son 950 vacas las que estamos manejando acá. Es un lindo número”.

¿Qué has dejado acá?

Amigos sí he dejado, plata no, por suerte, la traje para acá… (risas). La verdad que los extraño a todos. Ayer estuve hablando en el grupo de WhatsApp y cuando me cuenta que se juntan a comer un asadito o algo es lo que más se extraña obviamente.

Les mando un saludo a todo Mercedes, en general.

DEJA UNA RESPUESTA

Pone tu comentario
introduzca su nombre