Un estudiante mercedino representará a la ciudad en el Mundial de Programación

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Mateo Marenco, estudiante de Licenciatura en Ciencias de la Computación en la UBA, estará en Bangladesh compitiendo en el International Collegiate Programming Contest

El viaje de Mateo Marenco hacia el Mundial de Programación comenzó cuando estudiaba Matemática en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Allí, cursando introducción a la programación, despertó su interés en el mundo de las computadoras. En el medio del segundo cuatrimestre, entre dudas sobre si seguir o no la carrera, decidió cambiarse: “No tenía ningún problema con matemática, no la estaba pasando mal, medio que me la jugué y me anoté en Licenciatura en Ciencias de la Computación”. 

 Ya en el segundo cuatrimestre de 2017, se metió a full con la computación: “Al principio la carrera era bastante parecida a matemática, pero después se empezó a poner más técnica sobre cuestiones propias de la programación y computación”, afirma el joven estudiante. Ahí es donde aparece la posibilidad de competir en este campeonato, que premia a los mejores programadores que todavía están haciendo una carrera universitaria. 

 Esta competencia se realiza todos los años, en la sede de alguna universidad del país organizador. Para llegar, Mateo y su equipo tuvieron que ir pasando distintas etapas para llegar a la instancia final. “Prim Floyd”, nombre del plantel que integra el mercedino, tuvo primero que pasar la fase nacional. En esta fase, todos los equipos, de tres integrantes cada uno, tienen la posibilidad de inscribirse para competir, sin cupo de equipos por universidad. Una vez que están todos los equipos definidos, juegan todos un mismo día en alguna universidad del país. Allí, el formato es el siguiente: cada equipo tiene una cantidad de ejercicios de programación a resolver, con una computadora a disposición. Al finalizar, se forma la tabla de posiciones en base a la cantidad de ejercicios resueltos de manera correcta. En caso de empate, se desempata por penalizaciones: el que haya resuelto los ejercicios en menos tiempo. Cabe aclarar que ciertos errores en la resolución de estos problemas pueden llegar a sumar penalidades de tiempo. 

 En esta etapa, Prim Floyd sabía que tenía posibilidades de clasificar, pero ya se presentaba un primer desafío: a la siguiente fase podían pasar los primeros cuatro equipos de cada universidad. Claramente, al ser de la UBA, las probabilidades del mercedino eran más complicadas que las de otras facultades, que incluso a veces tienen tres o menos planteles inscriptos, a diferencia de la UBA que promedia unos 15 equipos. A pesar de esto, Prim Floyd logró salir en el segundo puesto y clasificó a la fase regional, dando un paso más hacia el Mundial. 

Allí, en la fase regional, Argentina está en la zona de Sudamérica Sur, donde también se encuentran Perú, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay. En esta fase, donde compiten los primeros cuatro de todas las universidades inscritas de todos los países ya mencionados, se achican abruptamente las posibilidades de llegar a la fase final: solo pasan los primeros tres. No solo eso, sino que esos tres deben ser de distintas universidades. En caso de que haya dos de la misma, solo el primero de estos pasará y se libera un cupo más. Esto, en el caso de Marenco, presentaba un gran desafío: el equipo que había salido primero de la UBA, “InChaVoLa”, era uno de los grandes candidatos a ganar en la región, por lo que estaba la posibilidad de quedar afuera aun estando en el podio.

 Por suerte, los InChaVoLa decidieron no competir para guardarse para otros mundiales, ya que un equipo no puede ir a más de dos, y debido a su edad, pueden presentarse a otros más adelante. Durante esta competencia, Prim Floyd brilló como nunca y logró el segundo puesto, muy cerca del primero, que le ganó por apenas una penalización, ya que habían empatado en puntos. De esta manera, el equipo del mercedino Mateo Marenco finalmente quedó clasificado para disputar el Mundial de Programación en Bangladesh. 

 Llamado oficialmente International Collegiate Programming Contest (ICPC) es un certamen en el cual participan 60 mil estudiantes de más de tres mil universidades de 111 países.  La competencia se llevará a cabo el jueves 10 de noviembre. Mateo ya se encuentra concentrando en el país asiático, preparándose para la competencia. Allí, Prim Floyd buscará quedar lo mejor posicionado posible, representando a nuestra ciudad y a nuestro país. Aunque sabe que el desafío es imponente, Marenco aclara que: “Nuestro sueño es ser los mejores de nuestra región. Ser campeones del mundo es casi imposible, porque países como Rusia o Estados Unidos están muy avanzados, están muy lejos de nuestras posibilidades. Pero sabemos que podemos hacer un buen mundial y quedar entre los veinte primeros”. 

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