Se cambió de sede por las dificultades de accesibilidad que tiene el recinto del HCD ubicado en el primer piso del Palacio Municipal. El trámite de aprobación fue expeditivo y hubo interesantes reflexiones de las concejales Bozzini y Fraile.

La Ordenanza que propiciaba la creación de la Comisión Municipal de Discapacidad ya tenía despacho de Comisión por unanimidad. Estaba para ser aprobada sin mayores dilaciones, no obstante si bien no hubo demoras, el expediente fue separado para tratarse en una Extraordinaria cuya sede tuvo sus bemoles. La primera y principal es que el primer piso del Palacio Municipal, donde funciona el Concejo Deliberante, presenta dificultades de accesibilidad para quienes tienen problemas motrices. De allí que se pensó en el Teatro Argentino. Sin embargo en el día y horario que se pretendía concretar esa reunión, había otro evento que no podía postergarse. Se resolvió que iba a realizarse finalmente en el Centro de Inclusión Mercedes que funciona en Casa Encuentro, en la esquina de 23 y 112, el pasado miércoles. El horario estipulado fue por la mañana, concretamente a las 10. Esa decisión también significó que no fueron pocos los que quisieron estar y no pudieron. De hecho fueron 16 los concejales presentes, con las ausencias de Gustavo Mangoni y Marcela Munarriz. Salvadas todas estas cuestiones, el HCD sesionó en Extraordinaria con el único propósito de darle entidad institucional a la normativa aludida.

Expresiones

La sesión no se extendió demasiado. Solo las formalidades del caso y algunas interesantes reflexiones de ambas bancadas. Por el oficialismo fue Andrea Bozzini la encargada de expresarse. En principio pidió las disculpas del caso por la elección del espacio físico, aunque consideró que “no hay dificultades que por bien no vengan”. Pues los ediles pudieron estar en esa casa destinada a la inclusión como parte de las políticas públicas de la gestión comunal y poder “conocer lo que aquí se hace”. Luego resaltó la importancia del proceso que tuvo el tratamiento de la Ordenanza, “el texto de esta Ordenanza fue llevada adelante en forma participativa con los protagonistas, eso es algo sumamente valioso”. Bozzini se refirió a que “no solo hay que eliminar barreras de las denominadas estructurales o arquitectónicas (como una rampa en el Palacio Municipal, pensar y evaluar el acceso al Concejo Deliberante), sino también darnos un ratito para pensar en otras barreras que impiden que personas que transcurren discapacidades puedan tener una vida plena y autónoma”. Prefirió cambiar el término inclusión por el de convivencia, “convivencia con la diversidad y eso alcanza a la discapacidad o al género”. Llamó a la vez a tener mayor empatía con aquellas cosas que no son tan visibles y no solo ser empáticos con lo que se nota, “cualquiera de nosotros podemos encontrarnos con estas cuestiones, contribuir a disminuir esas barreras debe ser nuestro objetivo”, remarcó. Por su parte la concejal de Juntos, Claudia Fraile, compartió los conceptos de la concejal proveniente del Frente Renovador y agregó que en muchas ocasiones “la discapacidad la tenemos nosotros para garantizar el efectivo acceso y ejercicio pleno de todas las capacidades, por eso se suma la discapacidad que tenemos como sociedad o desde las instituciones”. En tal sentido hizo notar que estaban allí porque “no podemos garantizar el acceso al Concejo Deliberante… por ello tenemos que seguir trabajando y comprometernos a garantizar y equiparar…, el mayor trabajo lo tenemos las instituciones, pero es responsabilidad de todos trabajar en estos temas, que estén en agenda y que sean visibilizados”. Tras las reflexiones se aprobó la Ordenanza con un cerrado aplauso de los presentes.

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