“A Mercedes la llevo en el corazón”

Por Fernando Pachiani

Desde el año 1985 que no vive en Mercedes. De joven ingresó en la Armada. Vivió en diferentes ciudades hasta que se radicó en Cosquín, Córdoba, hace 16 años.Es docente, artista plástico, restaurador y músico.

Los años en Mercedes

“Yo me crié en el barrio San Luis, calle 26 entre 7 y 9 – comienza a contarnos Daniel. Tengo varios amigos ahí, como la familia Mármol, Julio y Fernando Mármol, Julio Ulanesky, Daniel Pay con quien estuve trabajando mucho tiempo en la imprenta como dibujante. Con Daniel íbamos muchos a una chacra de mi tío Pietrucha, muy cerca de Navarro, allí cazábamos, comíamos salame casero. Eran épocas muy lindas-dice.

También armamos una banda de música y yo escribía las letras, uno de los integrantes era Rubén Díaz que tocaba el saxo, que por ese entonces era músico en el ejército.

La escuela primaria la hice en la Escuela Nro.1, luego me fui a la ENET Nro. 1,  pero dejé en cuarto año, cuando me fui a la Armada. Y tras salir de allí me fui a estudiar a la escuela de bellas artes de Luján.

Lo de estudiar en la Armada tenía que ver con mis tíos que habían estado casi todos en esa fuerza. Yo tenía ganas de viajar, conocer un poco y bueno, se me ocurrió alistarme. Yo tendría entre 15 y 16 años. Estuve 5 años en la fuerza. Dentro de la Armada estudié comunicaciones… por lo que siempre estuve ligado a la radio, y cuando volví a Mercedes, allá por el 77, yo tenía amigos que tenían una radio en calle 32, uno era de apellido Balbi, yo les hacía de corresponsal desde la Armada y cuando me fui, estaba también en la radio Luis Lorenzo – amigo de mi papá – les comenté que me había ido de la marina y que quería trabajar, y me dieron trabajo en “la línea” del circuito cerrado. Era un lindo trabajo porque andábamos todo el día en la calle y yo era joven.

Siempre recuerdo a Mercedes por eso envío un saludo muy grande para todos esos amigos que nos reuníamos en el taller de electrónica en calle 11 entre 32 y 34. A mis sobrinos, uno de ellos Ariel Pietrucha Gerente de la Cámara Económica.

Siempre recuerdo lindos lugares de la ciudad, en los que he vivido y que en alguna oportunidad también le mostré a mi señora y mis hijos”.

El arte y el amor

“Después de esos años de trabajo, me fui definitivamente de Mercedes en el año 85, cuando fui a vivir a Hurlingham. Resulta que se cruzaron el arte y el amor. Yo había comenzado a estudiar en la escuela de arte de Luján y ahí conocí a mi señora, me casé y nos fuimos a vivir al gran Buenos Aires.

De Hulingham me fui en el 88 a trabajar a Neuquén, estuve trabajando en una escuela de chacra, volví a Hurlingham; en el 89 estuve un año en Mercedes y en el 90 en Luján, donde estuve casi casi 15 años, trabajando como restaurador en el Museo de Arte.

Y ya en el 2005 me jubilé y me vine a Cosquín.

A Cosquín lo elegimos porque veníamos de vacaciones a este lugar, mis suegros se habían venido a vivir acá y entonces nos gustó el lugar y decidimos radicarnos.

Eso sí mis dos hijos nacieron en Mercedes pero ellos no conocen la ciudad. Mi hijo Javier nació en el 90 y a los tres meses nos fuimos a Luján.  Y en el 93 nació mi otro hijo, que como yo tenía a mis amigos en Mercedes, el Dr. Sergio Meniy era el que los atendía, entonces Pablito nació en la Clínica Cruz Azul y el mismo día nos fuimos a Luján. La verdad que ellos conocen Mercedes en paseos”- confiesa.

Una vida con el arte

“La verdad que toda mi vida estuvo vinculada al arte. Ya a los 8 años mis padres me mandaron a aprender dibujo y pintura, con una profesora de apellido Simonetti. Te hacían rendir exámenes en el Colegio Misericordia y más adelante, si llegabas, a la ciudad de La Plata.

También ejercí la docencia como profesor de arte en escuelas, también di clases para adultos. Del 89 al 95 también trabajé como docente en la Unidad 5 del Servicio Penitenciario. Y como te decía, también realicé muchas tareas como restaurador en la ciudad de Luján.

Te cuento que siempre estuve ligado al arte. En el año 83, ya tiempo después de cuando mi hermano Marcelo regresa de la guerra de Malvinas, ese mismo día fallece mi papá de un paro cardíaco, y mi mamá tuvo que salir a trabajar y hacer todo un esfuerzo. Yo trabajaba con Daniel Pay y con uno de los hermanos Wilches creamos un personaje de historieta (él hacía el guion y yo los dibujos de un personaje que se llamaba Paletín); ese personaje se publicó en la revista Tenis de Mesa en Capital Federal. Todos los meses salía y nosotros mandábamos esa historieta, que fue un boom. La fuimos a registrar a Patentes y Marcas.

Además también soy músico, más que trompetista, soy un armonicista que toca la trompeta, que no es lo mismo… (risas)

Lo de la iniciación a la música también tiene su historia. Resulta que mi abuela vivía cerca de las vías, por la zona del Molino Cores, y a veces la iba a visitar y mi tío tenía una armónica. Yo la agarraba, tocaba y no me costaba nada hacerlo. Pero nunca le di importancia, y cuando me vine a Cosquín, ya tenía conocimientos musicales porque había tenido una materia en la carrera denominada introducción a la música, se conformó una banda con mi hijo que es guitarrista yo agarré la armónica, entrenaba todos los días, me fui a hacer dos años de un taller de música y luego me fui a estudiar un año  trompeta a la escuela de Carlos Paz. Ya habíamos armando la banda, nos conocimos con otros músicos… a medida que se iban haciendo presentaciones seguíamos estudiando – señala.

La verdad que no me puedo quejar como me ha tratado la vida. Todo lo que estuvo a mi alcance lo pude hacer. Pero me faltan cosas todavía por hacer… tengo que terminar el curso de locución, lo quiero hacer presencial más allá que casi lo terminé por internet.

También a mis 66 años tomo clases de idioma polaco y aprendo artes marciales, en especial Tai Chi”- concluye.

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