Evangelina Cabral quiere continuar al frente del Cuerpo, pero hay un sector que reclama la existencia de un pacto. Proponen que Edgar Kilmeatte sea el nuevo presidente y que esto debe ocurrir antes de fin de año. Semana clave.

Hay un principio del Derecho que dice que los acuerdos están hechos para ser cumplidos. En Juntos hay quienes quieren que se respete lo acordado hace un tiempo cuando de buena fe, se pactó que la conducción del HCD debía ser un año para el PRO y el otro para el Radicalismo. Pero llegado el momento de poner ese acuerdo sobre la mesa, no todos consideran que debe hacerse durante este año sino en los primeros meses del año próximo. La situación ha ocasionado tensiones que aún persisten y esta semana sería clave para la definición de esta controversia. Para ordenar algunas cuestiones es necesario repasar algunas situaciones. Tras la extraordinaria y la Asamblea de Mayores Contribuyentes, los ediles consideraron que ya no iban a verse las caras en el recinto, salvo por algún requerimiento de urgencia que por cierto no aparece en el radar. Mucho más consideraron que el año estaba terminando cuando días después, en casa de un edil oficialista, concejales y personal del cuerpo, realizaron una despedida de año. Podía decirse para buena parte del parlamento que el 2022 era cosa juzgada. Sin embargo hay quienes presionar para que el “pacto” se ejecute antes del 30 de diciembre. No quedan demasiados días. “Estamos haciendo el intento”, confió una fuente opositora a esta redacción.

O me voy o me quedo…

Hace algunas semanas la actual presidenta del Concejo, Evangelina Cabral, dijo que se sentía muy cómoda en ese lugar y que estaba dentro de sus planes continuar. Sin embargo ya había conversaciones dentro de Juntos para que sea otro edil el que se siente junto a Yolanda Gorosito a partir de los primeros encuentros de 2023. Para ello debería realizarse una sesión extraordinaria donde el cuerpo determinaría las nuevas autoridades. Echando mano al acuerdo se plantearon los cambios. Según manifestaciones de fuentes consultadas, el pacto incluía el cambio de presidencia del cuerpo y el de presidente de bloque. Eso también incluía la cuestión de género. Es decir, que el Concejo sea presidido por un hombre y la bancada por una mujer. Edgar Kilmeatte ya puso a disposición la jefatura del bloque ante sus pares, pero no encontró mayores respuestas. Las posiciones están divididas. La pretensión es que antes que concluya el año el “ingles” se convierta en el nuevo titular del HCD y para ello contaría con el respaldo de otros cuatro concejales: Débora Lacasa, Martín Bossi, Nora Ortubia y Carlos Mosso. Estos dos últimos del PRO. Según dicen, interpretan que debe respetarse lo acordado. Sin embargo la posible continuidad de Cabral se apoya en las manos de Marcela Munarriz, Gustavo Mangoni y Claudia Fraile. En esas diferencias es donde no fueron pocos los que se animaron a darle sustento a algunos dichos del propio Mangoni, quien admitió que en el Bloque distrital existen halcones y palomas. Los defensores de Cabral pretenden que el debate en cuestión se lleve a febrero o marzo, sin necesidad de hacerlo ahora. Pero quienes propician a Kilmeatte entienden que existe un presupuesto y que el mismo debe ser ejecutado por el nuevo presidente desde el primer día del ejercicio 2023. “Esta semana tiene que haber definiciones”, agregó un integrante de la bancada opositora. Las repercusiones de estas diferencias trascendieron el ámbito parlamentario y llegó a las cúpulas de las fuerzas que componen Juntos. En su mayoría, los dirigentes más visibles, consideran que si hay un acuerdo debe cumplirse sin más ni menos.

Oficialismo espectador

¿Qué papel juega el oficialismo en esta contienda? Está claro que si no hay acuerdos opositores, la balanza la puede inclinar el Frente de Todos. Sin embargo aseguran que no quieren entrometerse en una pulseada interna que no los incluye. Ni siquiera discuten esa Presidencia para su espacio, “la Presidencia es de la oposición y nosotros acompañamos desde el primer día, pero no vamos a mediar en una disputa que no es nuestra”, aseguró un concejal del oficialismo. Claro que también mira las conveniencias de los cambios. La relación con el presidente de Bloque de Juntos es óptima. La figura de Kilmeatte ha sido ponderada en reiteradas ocasiones por el FdT. Que salga de ese lugar no seduce demasiado, máxime cuando suena que la presidencia del Bloque opositor podría quedar en manos de Munarriz. Sin embargo no descartan que en caso que se convoque a una elección de autoridades y Juntos no llegue a un acuerdo, puedan quedarse con la Presidencia por peso propio, una situación que generaría fuertes reproches intestinos en la vereda de enfrente.

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