“Vinimos a Doha a ser Campeones”

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La increíble historia de Nico Alessandro, que llegó para cumplir un anhelo deportivo y se fue con la historia de su vida.

En este tercer informe especial para Nueva Tribuna, el suipachense más famoso en Qatar TOCÓ EL CIELO CON LAS MANOS en un experiencia única e increíble, después del épico partido donde Argentina logró la tercera copa del mundo, se “familiarizó” con los allegados de los jugadores ubicado en su sector del espectacular estadio de Lisail, y no solo piso el césped, soñado por los más de 40.000 argentinos presentes, sino que abrazó uno a uno a los idolatrados campeones y hasta tomó en sus manos la ansiada copa que el martes fueron a ver en la caravana más multitudinaria de la historia argentina, 5 millones de fanáticos. Nico llenó el álbum personal con todos y vivió la felicidad total!!! Un elegido, como Messi. Colosal Nico, felicitaciones!!!!

“Luego de un mes de increíbles sensaciones, vivencias, experiencias y anécdotas la historia llegó a su fin.

No había guión de cine, ni osado escritor que se animara a tanto. Si a alguien se le ocurría jugar con un relato así hubiese sido rápidamente mirado con asombro y tratado como loco.

Pero la vida misma se encarga de superar la ficción todo el tiempo y para ello no hay mejor escenario que un mundial y plataforma como el fútbol, el juego que todo lo admite, el deporte que todo lo puede…

La final era un cuento de hadas, un primer tiempo de lujo, Francia maniatada, toque, lujo, goles y un equipo que era un ballet.

Naturalmente todos sabíamos que el segundo tiempo sería otra cosa, que Francia vendría, que Di María tenía unos 15 minutos más de batería, todo… todo se sabía.

Hasta que Mbappé hizo de las suyas, Argentina veía con asombro lo sucedido y temía porque se les escurriera entre los dedos lo que podía y debía ser.

Todos sabemos cómo fue el final de este capítulo, porque ahora la historia se cuenta por capítulos como las series de Netflix y no de forma continua como en el cine.

Los penales y el genial Dibu hicieron de las suyas, “cachete” lo selló y el gran Lionel recibió de manos del mismísimo Emir la capa de súper héroe divino y eterno.

El mundo entero (y no es exageración) fue feliz y nuestro país estuvo más unido que nunca en los últimos 36 años. Precisábamos, nos merecíamos y queríamos algo así”.

Llegó la coronación y trajo la osadía, la suerte y la bendición para uno de los nuestros. Nico Alessandro, quien estaba en Qatar desde el comienzo del mundial, va… desde el partido con México (no estuvo con Arabia y no es lo mismo. Invicto, sic) compartió todo el mundial y todos los partidos con las familias de los jugadores. Esto le permitió luego de mil peripecias ingresar al campo de juego para la coronación, permanecer en el, saludar, conversar y fotografiar a todos y cada uno de los Campeones del Mundo, leyendas de la selección de otros tiempos y hasta volverse con el souvenir de un trozo de la red donde se convirtieron los 3 goles argentinos y donde Montiel convirtió el último y glorioso penal. Pero si algo faltaba, hasta tuvo la copa del mundo en sus manos…

“La sencillez, humildad y calidad humana de todos y cada uno de los integrantes de la selección, la cual es irradiada desde sus líderes (ambos Lioneles) es gran responsable de lo sucedido. El éxito deportivo es consecuencia de lo que son como deportistas, pero fundamentalmente como personas”

“Solo hace falta conversar con ellos, tratarlos, compartir con ellos y sus familias tiempo en lo que seguramente sea el momento cúspide de sus vidas, para poder dimensionar el capital real de lo que tenemos”

“Increíble, inolvidable e imposible experiencia, la que como dijimos desde un comienzo no hay guión cinematográfico que lo admita”.

Nico llegó a Qatar a vivir su primer mundial, con el agua al cuello y sin margen de error por la derrota con Arabia, pero siempre nos manifestó su confianza, sus ganas y su buena vibra… “por algo tenía que ser este, por algo debe ser…” y así fue nomas.

Se vuelve con la retina llena de anécdotas, la cara con una sonrisa de León, el pecho inflado como los 47 millones de argentinos, la tercera estrella en su poder y un cuento para toda la vida.

Los hijos, de los hijos de sus hijos sabrán que Nico supo cuánto pesaba…

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