“Llevo a Mercedes como un lindo recuerdo”

Por Fernando Pachiani

Vivió 48 años en Mercedes. Trabajó en la ex Telefónica, fue chapista y vendedor de ropa. A partir de un crucero a Brasil su vida cambió. Hoy está radicado en Rosario.

Destino Rosario

“Yo viví 48 años en Mercedes – comienza a contarnos Gabriel.  Hace tres años que estoy ya fijo en Rosario; había estado más de un año yendo y viniendo. Así que no soy como aquellos que se van de la ciudad a los 17 o 18 años para estudiar. Yo hice toda una vida en Mercedes y ahora estoy haciendo mi destino en esta ciudad. A propósito es bueno sacar ese mito que Rosario es una ciudad violenta; en parte lo es y en otra no. Nosotros desde Mercedes tenemos la visión de que es Sinaloa, o al menos es la visión que uno tenía. En 48 años conocí mucho del país y a Rosario no lo tenía registrado y cuando la conocí quedé impactado, es una ciudad muy linda.

La realidad es que algunos hechos ocurren, pero pasa que está todo como más sectorizado. Yo me muevo por los lugares lindos de Rosario. Quizás tenga una mirada parcial porque yo me muevo en otros lugares. Acá el problema es que hay gente armada y droga, que es lo que no vemos en ciudades como Mercedes.

Pero en general hay lugares que son muy seguros, incluso para la gente que viene a pasear es divina, una ciudad espléndida, con mucha noche, muchos bares, restaurantes, parques. Acá quienes vienen a pasear con y sin plata la van a pasar bien porque hay muchos lugares públicos que son muy bellos… es para recomendarla. Yo vivo  en zona sur o en el principio de esa zona, donde tengo una vida muy linda” – confiesa.

El crucero del amor

“Porqué estoy en Rosario, es una historia muy linda. La verdad yo quería que me pasara y sucedió. A veces, uno imagina o dice que nunca va a pasar nada con respecto a formar pareja, o tener una compañera y por suerte a mí se me dio.

Yo estuve 18 años no casado, con tres hijos, una vida muy linda que viví también, a pleno, con mucho sacrificio y trabajo. Con mucho acompañamiento de mi ex pareja Susana Lofiego, una muy buena compañera, hasta que se terminó el amor. Esas cosas que pasan…

Al principio ese tiempo de separación fue duro, viví solo, en 2017 pasé una Navidad solo con mis hijos, en año nuevo sabía que ellos se iban a casa de su mamá. Yo me iba a quedar solo y en ese momento decidí hacer un crucero a Brasil, y allí conozco a Vanina, tomamos algo y quedó en que yo le dije que alguna vez iba a ir a Rosario, de donde es ella.  Y así, tiempo después decidí venir a verla y comenzó una relación que los dos creíamos que sería algo transitorio y después se fue consolidando. Hoy soy muy feliz con ella, muy compañeros, transcurrimos muchas áreas juntos, andamos en bicicleta, en kayak vamos a remar.

Así que ese crucero fue determinante, fue el crucero del amor (risas)…  Agradezco siempre haber hecho ese viaje, porque en realidad yo fui muy mal al crucero, diciendo año nuevo y acá estoy solo, hice todo mal. Pero bueno…la vida me dio otra oportunidad.

La verdad que fue todo muy loco. Yo fui con ganas de no hacer más macanas, de no conocer a alguien solo por conocerla. Me decía que si pasase ahí o en otro lugar, que en definitiva fuera algo muy serio. Y bueno, viste que en el crucero te dan una tarjeta donde vas cargando todos los gastos, yo le di la tarjeta al mozo, él me prepara el trago y a ella también. Ahí, a ella le dan mi tarjeta y así comenzó todo… a partir de una confusión y es increíble que conozcas a una persona con la cual te puedas llevar tan bien, coincidir en todo.

Mi proyección de vida es siempre con ella, y sí hemos pensado que nos gusta mucho Córdoba. Por eso no dejamos de proyectar y tal vez en algún momento se pueda dar.

Hoy ella está abocada a la empresa que tiene con el papá, que hacen cajas. “JR” se llama y venden a todo el país. Es una empresa familiar. Y también es docente porque a la tarde también desarrolla esa tarea”.

Los años en Mercedes

“Yo nací en 1 y 40, viví del otro lado de la vía, donde está ahora la plaza saludable. Una vida salvaje la que tuve… (risas) porque la 40 llegaba hasta ahí y entre animales, llegué a ver el paso del tren, recuerdo que la casa temblaba a su paso.

Hice la primaria en la Escuela Nº 1 y la secundaria en Comercial. El recuerdo aquí de “Pototo” Gioscio, hermano de quien fuera intendente, y creo fue el mejor profesor que tuve.

Mis hijos también se criaron en Mercedes, Julia es chef y ahora está en Chile. Manuel es tatuador, muy conocido y le va muy bien y Martín es estudiante.

Tengo una hermana y dos hermanos. Todos viven en Mercedes. Mi hermano mayor es Pedro, luego está Laura, y mi otro hermano es Carlos que trabaja en la ex Telefónica.

Mi papá se jubiló en Entel. Así que cuando me recibí también entré ahí, gracias a él y viví toda la secuencia del paso a Telefónica y de cómo se fue desmembrando toda esa empresa. Durante años tuve un taller de chapa y pintura en 2 y 109, tal vez alguien lo recuerde. Luego me fui a vender ropa, donde me permitió conocer mucha gente y tener muchas anécdotas.

Sobre Mercedes me gusta como quedó la avenida 40, con mis hijos voy a caminar. A la ciudad la veo cada vez más linda y hay que valorar lo que es la vida de esa ciudad.

Vanina conoce Mercedes y le llama la atención la pasividad de la gente. Acá es mucho más eléctrico, quizás sin sentido.

Aprovecho para enviar un saludo a toda la gente de Mercedes que me conoce. Yo lo llevo a Mercedes como un lindo recuerdo, es la ciudad en la que nací y que nunca voy a olvidar. No soy rosarino, por más que me guste esta ciudad” – concluye.

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