“Cómo olvidarse de aquellas tardecitas en la ciudad”
Por Fernando Pachiani
Hace más de 40 años que se fue de Mercedes. Está radicada en Bella Vista, partido de San Miguel. Allí formó una hermosa familia con Pablo a quien conoció en un boliche de Mercedes.
Siguiendo el amor
“Me fui de Mercedes a los veintipico para formar una familia por acá – comienza a contarnos Susana. Yo siempre digo que en el mundo me fui cerca, pero para mis padres era muy lejos. Ellos nunca pensaron que yo me iba a ir, pero fue una cosa no muy pensada, porque yo me puse de novia con un chico de la zona de San Miguel, tenía negocios familiares, y en ese momento él era bancario. Entonces mi mamá “flasheaba” con eso de “que se venga”, “que pida el pase y se quede en Mercedes”; pero bueno, a él mucho eso no le gustaba, y en su momento prefirió, cuando ya el padre no quiso estar más en el negocio, estar en eso… con lo cual nos vinimos para acá.
Establecer una relación con un chico de afuera de Mercedes, era poco común. Yo lo conocí en uno de los boliches de la época. Él fue a bailar a Mercedes, nos conocimos, empezamos una relación pero yo nunca pensé que iba a terminar en esto. Después él se venía de San Miguel en el 57, y así fuimos afianzando la relación…duró poco el noviazgo – dos años – y a los 22 estaba casada, y a los 24 con una primera hija.
Por supuesto que me casé en Mercedes. Y era el apego tan gran con Mercedes – a veces lo hablamos con mi hermano Jorge – que me costó un montón salir de la ciudad. Luego iba todos los fines de semana, religiosamente los sábados, cuando cerrábamos el negocio, y el lunes a la mañana volvíamos. Me costó diez largos años acostumbrarme” -cuenta.
“El negocio es de ropa de trabajo, bastante grande en principio. Mi suegro vino desde Ucrania, saliendo por las continuas guerras, y al llegar tomó esta iniciativa… en su momento yo también trabajé, me gustaba y me gusta mucho. Hoy están al frente mis hijos. Y ellos lo han levantado más, y les va bastante bien. Ese negocio tiene casi 60 años. Es bastante conocido en la zona… uno está cerca de la estación de José C. Paz que tiene mucho movimiento, y el otro a unas cinco o seis cuadras.
La verdad estoy muy orgullosa de la familia que formamos…y con aquel muchacho que conocí en el boliche, Pablo, ya cumplimos 47 años de casados, con cuatro hijos y cuatro nietos. Hermosa familia”.
La cuadra de los famosos
“Me recibí de maestra, hice el Profesorado de orientadora vocacional en el Instituto, y en ese momento, antes de casarme y mudarme, viajaba a Moreno, hasta que luego conseguí cargos por aquí, donde vivo”.
“Obvio a Moreno viajaba en tren y a veces cuando éramos varias lo hacíamos a dedo. Es increíble las cosas que se podían hacer en esos tiempos… yo también tenía mis alumnos particulares, por lo que la jornada era bastante movida.
Antes de llegar a estas responsabilidades de mayorcita, de estudiar y formar una familia, disfruté de una infancia y adolescencia increíble en mi barrio y en la cuadra de calle 28 entre 35 y 37 donde, digo yo, crecieron varios famosos… (risas).
Vos sabes que tengo una cierta nostalgia con la cuadra y dos por tres me comunico con mis amigas de ese momento, Graciela Laplaca, Mabel que vive en España, Marita Guaragna, Marta Quintana, Alfredo y su mamá, Marcelo y Sergio Denápole. Éramos un montonazo, la pasábamos hermoso y gente de una familiaridad, una cuadra tan potente en cuanto a los lazos que se establecieron, éramos una familia.
Yo recuerdo que era muy traviesa, me mandaba algunas macanas o dos por tres salía con alguna lastimadura, y si no estaban mis padres, salía volando hacia la casa de Víctor Laplaca, quien me asistía… esas cosas que uno recuerda para siempre. Jorge con sus amigos, éramos tan libres y con una infancia tan hermosa que uno no puede dimensionarlo hoy con las nuevas infancias , que están muy limitadas… cómo olvidarse de aquellas tardecitas en la ciudad, y todo el mundo afuera, cosas que yo disfruté mucho.
A la vuelta de casa estaba Oral Música Hogar, cómo no acordarme. En la familia, en los hijos, tenemos una relación con la radio bastante particular. Es una risa, porque todos tenemos un apego a la radio, mis hijos son de escuchar, porque nosotros estamos como apegado por el tema de mi papá quien era muy escucha de la radio. Y tal vez de ahí venga eso que nos guste tanto…
Vos sabes que cuando falleció mamá nos pusimos a hablar con Jorge para saber qué íbamos a hacer con la casa de la 28, y como era una casa antigua, que ameritaba trabajos, y le iba tocar todo a Jorge, ahí decidimos venderla.
Mamá falleció en 2017, en principio no iba muy seguido a Mercedes, y luego la pasadita por la cuadra había que hacerla…es fuerte por los lazos de una familia que teníamos con los viejos…”.
Los estudios
“Yo fui al Colegio Misericordia hasta quinto grado, luego pasé a Normal y ahí hice todo el secundario.
De esa etapa tengo mucha gente querida dentro de la promoción 69. Norma Ronanduano de Leveau es mi amiga querida y seguimos manteniendo esa charla necesaria desde la juventud; Zulma Ballesty, Ana Méndez, Daniel Delfino, las chicas Ganduglia, Rosita Mónaco, Nora Piccone. Hay un montón, Alberto Teijeiro, mucha gente hermosa, pero con Norma nos pasó que ahora en la fiesta de la promoción -cumplíamos 50 años – me establecí en su casa con una familiaridad increíble y la pasamos divino, esa cosa que se sostiene a pesar del tiempo y la distancia” – dice.
Después, como te dije, el amor me trajo a San Miguel. Aquí fui maestra unos cuantos años y luego pasé a los equipos de orientación, trabajaba con un equipo de trabajadoras sociales y nos abocábamos a la ardua tarea social y pedagógica, entre otras cuestiones. Fue hermoso y me llevo los mejores recuerdos, porque fueron cuestiones muy fuertes algunas”.
Mercedes en el corazón
“Yo era mucho de salir cuando iba a Mercedes, me encantaba salir a tomar un cafecito con mamá, por ahí, por el centro. La plaza siempre fue un lugar icónico, también el Parque, fue muy importante en la infancia de mis hijos… y toda la ciudad. Luego cuando iba a cuidar a mamá y llegaba con el colectivo y me decía ¡cómo creció Mercedes!…”.
“Cuando dejé Mercedes noté la diferencia. Primero me mudé a José C Paz, que es bastante particular, nada que ver con Mercedes. Me costó muchísimo. Luego nos fuimos a vivir a San Miguel, que es mejor en lo organizacional, y actualmente vivimos en Bella Vista, que también pertenece a San Miguel, un lugar más tranquilo, con menos gente”.
Ya tenemos a los chicos y a los nietos arraigados acá, y nos tienen muy agarrados desde el corazón. Yo los tengo cerca y estoy feliz que así sea. Por lo que no hay posibilidad de volver a radicarme en Mercedes.
De todas maneras, mis hijos también le tienen un cariño especial a Mercedes. Resulta que los dos primeros embarazos, y mirá vos la locura del amor mío por Mercedes, yo los tuve allí a los dos. A mi hija mayor y al segundo los tuve en la ciudad, con los médicos de Mercedes y los llevaba al pediatra también, así que mi marido dijo: “no sé cómo vas a hacer”.
Así que el tercero y el cuarto nacieron acá; y el segundo hijo tiene un amor por Mercedes, que a veces dice que si se podría ir a vivir, lo haría. Hay un cariño muy grande… yo soy como Mirta Legrand, cada vez que nombran Mercedes, me pongo de pie, y que nadie me vaya a criticar los salames o los duraznos mercedinos porque se arma. Amo a la gente, a la ciudad” – concluye.







