En el día de los enamorados Aristi-Borsalino inició el 2023 en materia de remates con un encierre que ocupó la totalidad de los corrales de la Sociedad Rural, marcando precios interesantes en un contexto de mercado alcista y a la espera de que las lluvias sigan regando con mayor intensidad la región.

El doble apellido encara su segundo año haciendo sonar el martillo, y con un gran acompañamiento de remitentes, compradores y amigos, volvió a darle movimiento a la feria de la ruta 5. Más de quinientas cabezas embretadas eran la motivación para que los operadores de gordo, invernadores y criadores en busca de vientres, encontraran todo lo que necesitaban en una plaza que se va afianzando.

Mucha vaca con destino asiático y consumo local se distribuyó en una fila completa de corrales, donde también estaban entreverados los toros. La diferencia entre lo que tiene pasaporte con lo que no, en Mercedes no se hizo notar principalmente en las más gordas, la manufa y la conserva se sostuvo a valores de mercado y quizás ahí si a las que le faltaba el sangrado el comprador destino local la castigo un poquito más.

Sin gran cantidad, pero si en calidad, el consumo de los primeros corrales fue buscado por varios oferentes que desde temprano le habían echado el ojo. Novillos y vaquillonas, terminados a corral y campo, tuvieron una demanda activa con ofertas razonables sin demasiada diferencia con lo vendido en Cañuelas.

Fila casi completa de machos y hembras mostraban que la invernada también se consigue de buena clase por estos pagos, y con la agilidad y defensa hacia los productores que imprime el martillo de Víctor Sisinni, la camioneta marcho bajo un sol que nos hacía saber que San Valentín se festeja en verano. Las manos estaban y las haciendas correspondían esa necesidad, por eso los números de las calculadoras se aflojaron y la puja por los novillitos y terneros fue constante.

La vaquillonas y terneras seguirían el mismo caminos que sus compañeros, y con ofertas rápidas que no dejaban pensar demasiado, corral a corral se fueron colocando, algunas quizás destino madre, y otras claramente al engorde a corral. Los vientres con servicio y paridos en los 3 corrales del final iban a ponerle el broche al primer remate de Aristi-Borsalino, donde hubo de todo y para todos, y el que se quedó sin hacienda fue porque no tenía billetera para comprar.

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