La posible llegada de Kilmeatte al mando del HCD no consigue unificar criterios. El jueves por la mañana hubo un cónclave del que fueron parte los 9 concejales de Juntos. Cabral quiere continuar. Nadie cede y el clima se enrarece.
Quedan pocos días para el comienzo de un nuevo período de Sesiones Ordinarias. En los primeros días de marzo está previsto que el Intendente Municipal lleve adelante ese acto y brinde un mensaje a la ciudadanía. Desde entonces el parlamento comienza a funcionar con normalidad nada menos que en un año electoral. Y encima se arrastran cuestiones pendientes que no se pueden zanjar. Este semanario daba cuenta a mediados de diciembre del año pasado que existía un acuerdo en la oposición por el cambio de las Presidencias: la del Cuerpo y la del Bloque. Que Edgar Kilmeatte iba a ser el reemplazante de Evangelina Cabral como el titular del Cuerpo. Sin embargo en aquellos días se habían subido los decibeles de la discusión y decidieron postergar las decisiones precisamente para marzo. “Vamos a terminar bien el año y en marzo volvemos a hablar”, decía entonces un confiado referentes del espacio. Sin embargo pasaron las semanas, transcurrió el tiempo y el escenario no parece haber cambiado demasiado. Todo seguirían plantados en una misma posición y sin demasiados gestos de cambiarlas. De hecho se concretó el pasado jueves en horas de la mañana un encuentro del que fueron parte los nueve integrantes de la bancada de Juntos. Esa era la idea, que estén todos. Y lejos de achicar distancias las mismas se agrandaron por iguales razones que no lograban acordar en los últimos días del 2022. Partido en dos sectores, sin distingos de fuerzas, hay quienes pregonan la continuidad de la actual presidenta y hay otros, que son mayoría interna, que pretenden efectivizar ese pacto que no se escribió en ninguna parte sino que habría sido de palabra. Claro que al no haber registros documentales de ese acuerdo hay quienes entienden que había que cambiar Presidencias de Bloque y Cuerpo y hay otros que dicen que solo se habló de la bancada. Si esas posturas siguen intactas difícilmente se pueda avanzar en un entendimiento y esos desencuentros ya empezaron a transitar terreno demasiado sinuoso.
Peligro de ruptura
En las consultas realizadas por cronistas de este semanario sobre la reunión del jueves último hubo reservas de la mayoría de los participantes. Suponemos como dato absolutamente subjetivo, que más de uno no quiso hablar más por la carga de bronca que tenía que por resguardar razones de privacidad política. Es que el cónclave no fue nada amable, más bien fue subiendo la temperatura en una mañana fría. Los cruces fueron acalorados. Incluso echaron mano a aquel artículo de Protagonistas donde se hablaba en diciembre de esta cuestión que aún siguen discutiendo en el Bloque opositor. Por cierto no se cuestionó el contenido, sino quién había sido el informante de una realidad que ya no puede ocultarse. Ese quiebre generó a la vez algunas acusaciones que tornaron la situación aún más tensa. Por su parte Cabral sigue gestionando la Presidencia como si fuese a quedarse por un tiempo prolongado. Mientras que el sector que entiende que debe ceder el lugar no ve con buenos ojos esta situación.
Sin salida
Casi como un laberinto complejo la salida no aparece visible. Y si las posturas continúan indeclinables, el Bloque asume altos riesgos con lo que eso conlleva hacia los sectores que componen Juntos. Tengamos en cuenta que cuatro concejales del PRO, incluyendo a la propia Cabral, pugnan por la continuidad. Y otros cinco, dos del PRO, dos radicales y uno de la Coalición, creen que debe producirse el cambio. Nadie cede. No hay gestos que acerquen posturas. Más bien después del jueves las cosas estuvieron lejos de mostrar una mejoría. ¿Cuál es entonces la forma de destrabar el conflicto? En Juntos consideran que si no hay gestos claros puede producirse una división que de hecho está marcada. Se dice que las conversaciones tendrán continuidad, pero difícilmente se pueda conseguir el humo blanco si no hay cambios de posiciones. En diciembre decidieron dejar correr el tiempo para que las aguas logren aquietarse, pero retomando el rumbo dos meses después, las turbulencias continúan sin variaciones.







