“A Mercedes siempre la voy a amar”
Dejó Mercedes a los 30 años en la década del 80. Está radicado desde el 86 en Tapiales. Tiene 72 años y trabajó en el ferrocarril y se jubiló como conductor. Sus años en Mercedes estuvieron vinculados a la música.
El ferroviario
“En el año 80 me vine para estos lados por razones de trabajo- comienza a contarnos “Maraco”. No era mi idea dejar Mercedes, pero lamentablemente lo tuve que hacer. Era mucho viaje, 100 km hasta acá, así que me vine. Tenía 30 años cuando decidí venirme. Hasta ese entonces viví siempre en Mercedes. Allá trabajaba en Ferrocarril Belgrano, y por ese motivo me tuve que venir. La trocha, la trochita, la trocha angosta, mi barrio.
Cada base tiene sus ramales. Desde Mercedes podes ir a La Plata, y hasta Salto. Había otro ramal que iba hasta Patricios, partido de 9 de julio, y después íbamos para el lado de La Boca, casa amarilla, por todos esos lados. Me jubilé como conductor. Toda la vida en los ferrocarriles…
He pasado buenos y malos momentos…
Cuando ingresé en la carrera, estaba mal visto el ferroviario, nadie quería entrar porque el sueldo era bajo. Intenté irme dos o tres veces pero no se me dio otro trabajo. Pero no me arrepiento, estoy orgulloso de haber sido conductor. También me tuve que ir por razones de la empresa, me tuve que ir a Santa Fe y ahí conocí bastante. En el año 77 la pasamos mal porque echaron mucha gente. Yo zafé ahí, y me quedé hasta que me jubilé”.
Casa Herrero
“Yo nací en la 33 y 48, en ese barrio. Tenía un amigo que fue un gran músico, Andrés Poleschi. Hice la primaria en el Colegio N°11 en la Rep. de Chile y 54. Aún tengo amigos con los que me hablo actualmente, por ejemplo Carmelo Presente y otros amigos como Muñoz; Armando Pérez, Guillermo Arriaga, todos amigos de la primaria. Y Mario Avalle, un amigo que ya no está, le mando un abrazo al cielo.
Armando »Pochín» Pérez es un amigo del alma. Siempre hablo con él porque estoy cerca de su casa, vive en Temperley, a 30 minutos de acá. El nació en Ituzaingó, pero fue de chico a Mercedes, y lo conocí jugando a la pelota a los 15 años. Cuando con Mario nos enteramos de que “Pochín” tenía una guitarra eléctrica, te imaginas, nos hicimos amigos enseguida. Viste, un poco interesados, cosas de pibes…
Cuando terminé 6to grado, viste como era antes, o trabajas o estudias. Era la opción, no es como ahora que los chicos hacen lo que quieren, cambió todo. Y empecé a trabajar en la Casa Herrero, en la 26 y 27, ahí trabajé hasta los 20 años. Estaba Teófilo Herrero, Teodoro Herrero y la familia Mazzocchi. Ahí trabajé 7 años. Hice de todo. Tenía una tabaquería, una imprenta, pegada sobre la calle 26, y tenía sucursal en Luján, Suipacha y San Andrés de Giles. Entré como cadete, hacía repartos con bicicleta, con canasto adelante. Entré a los 13 años. A los 18 años me entregaron la libreta de ahorro, y fui al correo a retirar la plata, y por eso lo recuerdo. Una libreta de color madera. Hasta hace poco la tenía pero después la perdí. Te descontaban la plata y te la depositaban. Era bastante lo que había ahorrado, porque eran casi 5 años. Me compré ropa y le di la plata a mi vieja. Ya después me pagaban todos los meses, me la daban en mano. Ahí hice muchos trabajos, fui vendedor de discos, fui cobrador de boletas, también trabajé en empaques, cuando la cajera se iba, hasta hacía de cajero…
Si la Casa Herrero no hubiese presentado la quiebra, capaz que me hubiese jubilado ahí, posiblemente, porque a mí me encantaba el trabajo que tenía, era lindo… Pero bueno, indemnizaron a los más nuevos: primero a los cadetes y a la sección de empaques. Porque era así: vos entrabas, comprabas la mercadería, pagabas, y el mismo empleado que te vendía te hacía el paquete. Y así evitaban el empaquetador y ahí quedé afuera. Eso fue en el año 69 o 70. Después siguió con poquitos empleados, hasta que cerró.
Cuando me quedé sin trabajo, lo primero que hice fue pagar unas cuentitas que tenía, y me compré una guitarra eléctrica, la primera. Yo había hecho con este amigo del alma, Mario Avalle, y mi hermano “Tekila”, que ya no está con nosotros, a quien le mando un abrazo al cielo, ya tocábamos la guitarra de chicos.
La primera guitarra, obvio me la compré en Casa Herrero y como era empleado me la dieron a pagar por mes, porque ellos vendían guitarras”.
Pasión por la música
“A los 19 años, a través de un amigo, me presentan a Jorge Mehaudy, y a Coco Mait, y armamos “Lemon Pie”, que después le pusimos “pastel de limón”, que era lo mismo, pero ya se usaban nombres en castellano. Tocábamos todo de oído. Nunca estudié música. Intenté una vez pero al mes, dejé. Un poquito me enseñó Godias, era un señor guitarrista. Se llamaba The Handy Cup su grupo. Él me enseñó un poco, un par de clases, pero prácticamente aprendí solo- dice.
El grupo Lemon Pie lo integrábamos Horacio Chico en batería, Coco Mait en teclado, Mario Avalle en bajo, Jorge Mehaudy cantaba y yo tocaba la guitarra.
Lo primero que hicimos fue tocar en las fiestas de los colegios y después en el Gallo Pardo, un boliche que quedaba por el parque, también en el Club Estudiantes. A Jorge le gustaba cantar en inglés, un tema de los Rollings Stones, »Satisfaction» y después tocábamos temas de Los Beatles, estábamos muy influenciados por ellos, y otros en castellano. Duró un par de años la banda, porque ellos siguieron con sus estudios y se disolvió.
Y ahí formamos Reflejos. Bueno, con Reflejos hubo varias formaciones, recuerdo una con Guillermo Altube, que le mando un abrazo grande.
Después seguimos con Reflejos pero en trío, porque Mario Avalle, un amigo del alma se fue a tocar con Los Mandriles y con Tekila, mi hermano, nos comunicamos con Marcelo Bustamante, y seguimos como trío, Tekila, Marcelo y yo.
Yo a Marcelo Bustamante le decía el “Spinetta mercedino”… En ese tiempo hacía temas como avanzados para la época. Hacíamos temas de él en el trío. Teníamos una barrita que nos seguía. La música no era bailable, era más para escuchar. Tocamos en el Colegio Nacional, en el Club Estudiantes y después hicimos música bailable porque si no, no tocábamos en ningún lado…
Después de Reflejos yo seguí con Los Mandriles. El “Flaco” Puricelli era nuestro representante, él tenía un taller de motos y tocábamos ahí, en la 13 y 22. Nuestra sala de ensayo. Estaban “Pelusa” Russo, tocaba Mario, Marcelo Bustamante, y “Potín” Domínguez.
¡Qué época con la música! Había muy buenos músicos en Mercedes…
Sí, y había mucha cantidad de grupos… No sé cómo será ahora.
Yo hacía folclore con mi hermano, toqué toda la vida, sigo tocando folclore ahora, a esta altura. De hecho, conservo la guitarra criolla y tengo una guitarra eléctrica, que me hubiese gustado tocarla antes, es muy buena calidad y muy buena guitarra, una Fender original, lástima que no la tuve cuando tocaba… Esa guitarra la compré porque en una época tocamos en la fiesta del durazno. Creo que fue en el 2010 o 2011, con el mismo nombre, con Reflejos. Cantaba Ricardo Coronel, y estábamos con Tekila, Mario, un muchacho de Chivilcoy y dos más que no recuerdo quienes eran… Ya en el Martín Rodríguez. Pero no duró mucho. Tocamos en otro lado, después vino el verano, y Ricardo dijo tomemos un descanso, por el verano, y después no tocamos más…”
La familia
En Mercedes tengo una hermana María Luisa, sobrinos… No tantos como antes porque mis hermanos y mis viejos ya no están, lamentablemente. Tequila falleció. Y mis viejos cuando yo tenía treinta y algo de años…
Yo me casé dos veces. En Mercedes, tuve dos hijos, lamentablemente uno lo perdí, y me quedé con Dante, que es un señor músico, tiene 41 años y vive en Maderos, acá cerca. Es conductor de locomotoras y músico. Tiene una banda »A toda máquina», y son todos ferroviarios. Hacen shows por todos lados. Y luego me casé de nuevo en Tapiales, y tuve dos hijos Camila, que ahora cumple 23 y Facundito que tiene 20. Ellos no siguieron la música. Mi mujer es uruguaya, y conoce Mercedes. A ella la conocí a través de una amiga, un día me la presentó, empezamos a charlar y a salir, y bueno, hace ya 20 años. Es una gran persona, muy buena gente, la quiero mucho.
Yo estuve 6 años viviendo en González Catán, del 80 que me fui de Mercedes, hasta el 86, y después, me vine a Tapiales donde vivo actualmente.
Yo ahora tengo 72. No tengo muchos problemas de enfermedad. Me jubilé hace como 10 u 11 años. Antes de jubilarme había puesto una casa de comidas, pero me pidieron el local… Ahora no hago nada, estoy en casa, cocino, hago las compras, me junto con amigos, toco la guitarra… Trabajar ya no, para qué….
Pero a Mercedes siempre la voy a amar, toda la vida. Nunca dejé de ir. Siempre voy, y tengo amigos que actualmente estoy en contacto por teléfono, nos visitamos. De Mercedes tengo el mejor recuerdo. Es la perla del oeste. Olvidarme de Mercedes va a ser imposible. Yo lo amo. Imposible que no lo quiera. Siempre creí que me iba a vivir a Mercedes, y tengo esa idea.
Maraco
“Por qué me dicen “Maraco”; la verdad que no tengo ni idea. De chiquito me decían… La verdad que no. Cuando sos chico viste que decís una palabra mal y te queda como apodo… De chico me decían »maraquito», »maraco», toda la vida. Y a »tequila» creo que un amigo se lo puso. Nos juntábamos en el barrio, éramos 10 o 12 pibes, y a uno se le ocurrió, no sé cómo fue. Y le quedó. El que no conoce a Tequila no conoce a Mercedes, porque toda la vida estuvo ahí, y tocó con mucha gente desde la cumbia hasta el rock. Era muy bohemio.
Quiero aprovechar para mandar saludos: primeramente un abrazo grande y decirle que lo quiero mucho, a Guillermo Altube, el querido »conejo» como le decíamos nosotros; a Carmelo Presente, que vivía en la Pulpería, había una casa por el parque nuevo, un amigo del alma. Ahora vive en Merlo. A »Pochin», compañero de la vida, de la música; y a un grupo de secundario, al Colegio Nacional de la noche, que hice del 73 al 76: ahí estaban Susana Propiano, Alfredo Carrizo, Chiche Pira, la Flaca Pratt, Cacho Mansilla, y el querido César Falcone que está en el cielo. Tengo otro mercedino Edu, conductor de locomotora como yo, jubilado. Y a los integrantes de Lemon Pie, a todos los que me conocen les mando un abrazo enorme.
La verdad que estoy bastante conforme con mi vida, a pesar de algunas pérdidas que tuve… La sigo peleando. Perder un hijo no es fácil, perdí dos hermanos, dos grandes amigos en la pandemia, a mí no me fue muy bien. Pero tengo una gran familia que me contiene, y unos buenos amigos de oro en Mercedes, y acá en Tapiales también tengo buenos amigos”- concluye.







