No fueron pocos los vehículos apedreados en las cercanías de Luján. Una vieja y peligrosa situación que se repite. Las discusiones jurisdiccionales y la falta de respuestas rápidas se suman a la complicación del escenario. 

En el mes de julio del año pasado, un micro de la línea 57 que circulaba por el Acceso Oeste fue salvajemente apedreado. Producto de este ataque, un chofer que viajaba como pasajero después de haber terminado su turno, recibió un impacto en su cabeza de los elementos arrojados y debió ser hospitalizado en grave estado. La situación generó un fuerte reclamo de seguridad de la entidad sindical UTA, que en la actualidad afronta pedido similares en el partido de La Matanza. Oportunamente se cortaron los accesos a la ciudad de Luján en diferentes manifestaciones. Esto había acontecido en el Acceso Oeste, donde se reclamó mayor presencia policial y seguridad vial. Durante estos últimos días, hechos de esta naturaleza se repitieron en Ruta Nacional 5 y otra vez desde los puentes. Un vecino de nuestra ciudad realizó una publicación que generó repercusiones en diferentes ciudades de la traza del camino nacional como un gesto claro de preocupación. Medios de Chivilcoy o Trenque Lauquen, se hicieron eco de esta denuncia pública sobre estos ataques con piedras a vehículos desde puentes que atraviesan la ruta nacional. “En las cercanías de Luján, desde los puentes que atraviesan la Ruta Nacional 5, una cantidad de vehículos particulares y un bus, fueron atacados con piedrazos en los parabrisas”, podía leerse. Comentaba además que “otros vecinos mercedinos sufrieron la misma agresión”. “Todos con suerte diversa; en unos el parabrisas quedó astillado, pero resistió, en otro pegó en la carrocería desequilibrando el auto y el último (de los que sabemos, puede haber más), su cristal explotó salvando la vida de milagro la persona que conducía”, añadió. “Las piedras siguen cayendo sobre los indefensos ciudadanos que circulan por esta y otras arterias nacionales y provinciales. Un puente peatonal se ha convertido en la cima de un mangrullo desde donde se pone en riesgo la existencia de nuestros vecinos”, destacaba el vecino que describía los hechos. Finalmente en su carta señaló, “instamos a las autoridades a que tomen medidas preventivas urgentes. Los intendentes del corredor vial, deben ser los primeros en defender a sus vecinos, las autoridades nacionales, tenemos al ministro del Interior como convecino, deben exigir a las concesionarias viales que no solo cobren los peajes, sino que tomen los recaudos para evitar estas ‘casi muertes’ de francotiradores al acecho”. Otro relato recogido por este semanario de un vecino que fue víctima de estos ataques, aportó datos interesantes. Comentó que el hecho se había producido en una pasarela ubicada sobre Ruta 5 en cercanías del cruce con la Ruta Provincial 47, “éramos 6 o 7 autos”, nos comentó. Pero lo más llamativo es que cuando paró en la estación de Olivera para dejar sentada esta situación, se encontró con que uno de los primeros afectados había comunicado la situación a las 19.20 y él había resultado víctima del episodio narrado a las 20.30. “Quiere decir que hacía más de una hora que estaban en conocimiento del tema y no se había hecho nada”, comentó. No está demasiado claro si solo se trata de dañar o cometer algunos robos, dado que esta modalidad es utilizada para que los vehículos se detengan y una vez que esto se produce llevan adelante los ilícitos. Por ahora solo se conocieron daños y no hubo situaciones de robos, al menos que hayan tomado estado público.

Soluciones

El concejal Carlos Mosso, quien desde hace tiempo se ha mostrado preocupado por cuestiones relacionadas con la infraestructura vial de la región, comentó que estos ataques son un problema histórico. “Oportunamente hemos realizado diferentes acciones para que haya más presencia policial y nos encontramos con algunas cuestiones de jurisdicción donde las fuerzas de seguridad plantean de a quién corresponde actuar en estos casos. En algunas ocasiones nos han manifestado desde Policía que han acudido a la zona de puentes donde se producen estos hechos y cuando ven las luces de los patrulleros los agresores huyen. Es un tema complejo y preocupante, pero es algo que debe solucionarse porque se pone en riesgo la vida de las personas y esta circunstancia hace que no se pueda esperar a que ocurra una desgracia más allá de los daños materiales que son visibles”, expresó el concejal. Algunos de los denunciantes justamente hicieron notar esta situación de las disputas jurisdiccionales entre la Gendarmería y los efectivos policiales que se encontraban en la estación del peaje cuando llegaron a reclamar los vecinos perjudicados.

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