Ocurrió en el recinto del Concejo Deliberante en medio de una Sesión. La edil del oficialismo aprovechó la oportunidad para hablar de la enfermedad en primera persona. Su padecimiento y el llamado de comprensión y entendimiento para toda la comunidad.
(Por W.A)
A la Sesión Ordinaria del pasado lunes apenas le quedaban unos pocos minutos. No había durado demasiado, tal vez lo suficiente para vivir algunos pasajes emotivos. Como sucedió en el comienzo cuando el Cuerpo decidió distinguir a Eduardo Panessi, un oficial de la Policía Federal que había participado de las tareas de rescate luego del terremoto en Turquía habiendo salvado la vida de una familia que se encontraba bajo los escombros (ver aparte). Durante la misma, se trabajó en un proyecto relacionado con los excombatientes de Malvinas. En esa ocasión pidió la palabra la concejal de Juntos, Nora Ortubia, quien se refirió al expediente y aprovechó la ocasión para repudiar lo que viene sucediendo en el monumento de 29 y 50, donde algunas personas roban placas del mismo sin tener un mínimo respeto por lo que significan nuestros héroes. Ortubia no pudo contenerse y se quebró. Hablar de los Veteranos le causó una profunda emoción, le tocó el corazón y no pudo evitar sus lágrimas contagiosas. Porque Malvinas genera esas emociones, ese respeto y en este caso de los robos, una impotencia que nos resulta difícil comprender. Pero faltaba más. Faltaba un momento de gran valentía que terminó de sacudir a quienes estábamos en el recinto. La concejal oficialista Andrea Bozzini, en ejercicio de la Presidencia, le pidió al concejal Martín Bossi que lo reemplace para hacer uso de la palabra desde la banca. Como mandan los mecanismos legislativos. La edil del Frente de Todos pretendía visibilizar una situación general pero un caso particular, y era el suyo, el propio.
Primera persona
Cada 11 de abril se conmemora a nivel mundial el Día del Parkinson. Una fecha que busca crear conciencia acerca de esta enfermedad neurodegenerativa de la cual hemos escuchado hablar, pero conocemos muy poco. Cuando comenzó su ponencia de poco menos de 10 minutos, dijo que pretendía darle visibilidad a la problemática. No fueron demasiados los segundos que pasaron para que vengan a mi mente imágenes que puedo relacionar con la enfermedad. Como ella misma dijo, una persona entrada en años con temblores. O la historia de Michael Fox, el reconocido actor americano que sufre este problema de salud desde hace largas décadas. Alguna vez, el protagonista de entre otras exitosas películas como Volver al Futuro, dijo que podía “sentir pena de sí mismo pero no tenía tiempo para eso”. Porque había elegido enfrentar el problema sin rodeos e intentar que la ciencia avance en la búsqueda de soluciones a un padecimiento que es crónico. Es que precisamente Andrea Bozzini iba a referirse a su propia historia, y a través de ella, invitarnos a todos a entender una serie de cuestiones que puede nos pasen desapercibidas de manera cotidiana. De allí que no sobró un solo término de sus dichos. Todas las expresiones nos interpelaron, nos dejaron en claro que estamos lejos de entender circunstancias de esta naturaleza, que no solo tienen que ver con el Parkinson sino con otras tantas enfermedades que desconocemos.
Una lección
“Quiero aprovechar esta oportunidad para que todos hablemos y aprendamos un poco más sobre la enfermedad de Parkinson”, sostuvo en el comienzo de su ponencia. Señaló que si bien no existen estadísticas se estima que el 0.3 por ciento de la población lo padece. “Aunque no soy médica quiero comentar que es una enfermedad neurodegenerativa, progresiva y que no tiene cura… hoy la ciencia y los tratamientos médicos permiten mejorar muchísimo el día a día de quienes padecemos Parkinson, me toca ser parte de las estadísticas”, dijo ante la sorpresa de muchos que desconocíamos su padecer. Fue solo el primer peldaño de otros que iban a seguirle. “Como mi hija me dice siempre, la información es poder… A veces ocurre con cuál es la representación social que se tiene de la enfermedad. En el caso del Parkinson cuando nos hablan de ello en lo primero que pensamos en una persona adulta, mayor de 65 años, en un viejito o una viejita temblando. Si bien el 75 % que lo padece son mayores de 65 años, pero un diez por ciento son menores de 45 años e incluso un 0.25 % son menores de 21 años”, agregó. Explicó que no siempre la enfermedad se da como una manifestación de temblor, sino que también son parte de ella la rigidez, la lentitud, alteraciones en la marcha, entre otros problemas, “la mayoría de la comunidad no lo sabemos, como me pasó a mí hasta que lo transcurrí personalmente”. El lema de este año fue “Demos más tiempo al Parkinson”, para que se conozca más sobre la enfermedad y se comprenda a quienes lo sufren. “Es necesario tener una sociedad más justa y más empática, no solo con quienes tienen Parkinson, nunca sabemos qué le pasa a ese otro con quien nos encontramos… y la comprensión es importante, para quien siente que su cuerpo va más lento, que tiene dificultades al lavarse los dientes, al ponerse su calzado… que no deje de hacer la consulta neurológica… Debemos hablar de los mitos y los síntomas que no es solo el temblor, que solo alcanza al 30 % de las personas que padecen la enfermedad”, agregó. “Ojalá hoy todos hayamos aprendido un poquito más sobre el Parkinson y seamos capaces de llevar adelante una sociedad un poco más justa que pueda tener en cuenta todas estas dificultades con el Parkinson y otras enfermedades”, sostuvo en el cierre de su intervención. Pasaron unos instantes para que desde las bancas surgieran espontáneos aplausos. Seguramente porque habíamos estado frente a una lección de vida antes que a una simple intervención de un edil.







