“Mercedes sigue siendo mi lugar en el mundo”
Se fue de Mercedes a los 12 años. Vive en Río Gallegos, Santa Cruz. Es policía, área bomberos y profesor de Kickboxing. Está casado con una mercedina, tiene dos hijos y anhela volver a Mercedes.
Camino al sur
“Yo me fui de Mercedes cuando tenía entre 11 y 12 años – comienza a contarnos Javier. Me trajeron mis padres para el sur. De chico uno sufre mucho el desarraigo, el despego de las primeras amistades, Mercedes, era una ciudad donde estaba habituado desde la niñez.
Se sufre mucho el cambio de clima, acá en el sur es más fuerte el frío, el viento. Acá hay vientos que no permiten salir de la casa, son muy fuertes; por lo que la vida es muy encerrada en el hogar, se disfruta muy poco al aire libre por el clima.
Vinimos para acá porque mi mamá se puso en pareja con un camionero, así que nos trajo de chico al sur. De todas maneras trato de volver cada año porque tengo muchas relaciones, amistades de la infancia.
En Mercedes fui a la escuela Nº 3 y vivía en la 16 y 51, en ese barrio. De esas amistades nunca me pude despegar. Un compañero de primer grado todavía es uno de mis mejores amigos.
Mi esposa hizo jardín y primer grado conmigo, es mercedina, y se vino para acá conmigo, Tatiana Blanco. Ella estudió en el Colegio Nacional. Ella vivía en la esquina del colegio, y yo a 3 cuadras.
Es una historia muy linda que construimos juntos desde chico. La verdad es que yo volví en las vacaciones a los 16 años, y ahí decidimos ponernos de novios y nos vinimos para acá, muy chiquitos… La inocencia a flor de piel. Antes nos habíamos reencontrado a los 14 y cuando volví a los 16 empezamos el noviazgo.
Hoy tenemos dos hijos varones, uno de 19 y otro de 11. De casados tenemos 12 o 13 años. Soy malísimo con las fechas. Pero ella es una excelente persona, me hace muy feliz.
De aquellos años de la infancia recuerdo a la directora María Rosa, me acuerdo de la portera, Marta, personas que marcaron mi infancia. Tenían mucho amor para nosotros los chicos de un barrio humilde. Eso uno lo resalta siempre y lo recuerda con mucho cariño. En aquel momento vine solo con mi mamá, mis hermanos mayores se quedaron en Mercedes, y vinieron con el tiempo y se fue reagrupando toda la familia acá. Mientras que en Mercedes me queda mi papá que se llama como yo, Javier Lettieri, y un hermano por parte de padre que también es policía.
Hoy tengo 34 años y cuando uno crece repiensa el pasado con ojos de adulto y hace un análisis más reflexivo, recuerda las cosas desde otra perspectiva – dice.
Yo trabajo desde los 18 años en la Policía de Santa Cruz. Yo me desempeño como bombero ahora, en el grupo especial de rescate y salvamento.
Estuve un tiempo en el área de seguridad pero ahora estoy en Bomberos. Tuve la dicha de rescatar a una persona, y con la esperanza de que eso me mantenga en la parte bomberil.
En cambio uno de mis hermanos trabajó en Cerro Vanguardia, una minera que hay en el sur, una mina de oro. Es de los mejores puestos laborales por esta región.
Hay muchas petroleras y minas de oro. Es una empresa privada lamentablemente, y solo dejan el 7 % de regalías.
Y eso da para que los sueldos sean excelentes, pero se llevan casi toda la ganancia.
De esa mina sacan oro y plata y se sustenta con el dinero que recaudan con la extracción de plata, toda la explotación que se realiza en la mina”- dice.
Al rescate
“Por suerte estoy en un área de rescate de ayuda al otro… Hace unos años me dieron un reconocimiento en el Concejo Deliberante, lo solicitaron los vecinos de Río Gallegos, porque pude rescatar a una persona de un auto en llamas.
Ocurrió cerca de las 3 am, cuando concurrimos al lugar, vimos un auto que se estaba incendiando.
Cuando llegamos había una persona atrapada envuelta en llamas. Estaban las puertas trabadas y cada vez que intentábamos acercarnos era tan fuerte la llama que envolvía el auto, que no lo podíamos abrir.
Los efectivos de la policía intentaron abrirlo y rompieron el vidrio trasero y eso hizo que se oxigenara el fuego porque se había originado en el baúl a causa de una batería, con los cables para hacer puente.
Se rozaron los bornes, hicieron un chispazo y agarró toda la parte del asiento trasero, la alfombra del baúl… El humo hizo que la persona quedara inconsciente y chocara contra una rotonda. Entonces la persona quedó atrapada.
Tuve la suerte de romper el vidrio con un hacha Fortex, con lo que nos preparamos en las prácticas, pero el estrés que se vive en la realidad supera cualquier entrenamiento.
Rompí el vidrio del conductor, porque era imposible acercarse a los traseros. Cuando intento retirar al sujeto tenía el cinturón, entonces me envuelve el fuego a mí y me agarra tanto temor que retrocedo.
Nadie se acercaba en ese momento. Tomo coraje y vuelvo a acercarme y ahí sí pude retirar el cinturón. Fueron cuestiones de segundo. El hombre no tenía pulso, así que le practico RCP.
Y a las 25 compresiones cardíacas, él empieza a querer respirar y agitar los brazos. La ambulancia se lo lleva al hospital y ahí se dan cuenta que entra en shock y lo estabilizan con un desfibrilador.
Y a la tardecita del otro día volvió en sí. A raíz de todo lo que se generó me dieron el reconocimiento en el Concejo Deliberante, incluso en los días de la Policía… Fue muy fuerte, muy emocionante.
Más allá de lo formal, lo más importante es la sensación interior, sentir que uno pudo ser de ayuda para los demás, es lo más lindo.
La verdad que el trabajo que hacemos por la sociedad es muy noble, si bien la carrera tiene su lado bueno y su lado malo. Lo que rescatamos es eso, lo que podemos hacer en favor de la gente.
En 15 años de servicio lo que más me dio satisfacción fue eso, dar lo mejor que pude en una situación difícil, porque también sentí miedo… Algo me decía que me aleje del auto. Fue una lucha interior.
Siempre podemos ayudar de algún modo, no siempre es una vida, a veces son bienes materiales, que a la gente le costó mucho sacrificio…
Gracias a Dios pudimos hacer ese rescate. También reconocieron a mis dos compañeros que tiraban agua y eso fue lo que me ayudó a acercarme al auto.
Mis hijos están muy orgullosos, la verdad que son lo más importante que uno tiene, y por eso quiero llevarlos a otro lado, donde se puedan conectar más con la naturaleza, con el aire libre…
Hay que resguardarse acá, el frío siempre está, a todas horas, son muy pocas las horas de calor para disfrutar” – señala.
Kickboxing
“Sí, hago artes marciales, soy profe de kickboxing – cuenta. Tuve la suerte de disputar con un rival de Nicaragua el título latino de Full Contact de la Federación y pude ganarlo.
El full contact es similar al kickboxing pero no se puede pegar patadas en las piernas, solo se patea de la cintura para arriba, y generalmente los que compiten son hábiles en las patadas con giro y todo lo demás. Estuvo muy de moda en los 80, en la infancia nos marcaron las películas de Jean Claude Van Damme, por ejemplo.
También algunas perdí. En una oportunidad pude pelear el título patagónico con un rival de Ushuaia, y esa vez no tuve la dicha de ganar. Hicimos un combate y perdí por puntos.
Fue un espectáculo tremendo para la gente. Fue una pelea muy aguerrida, pero bueno a él le tocó ganar, pudo hacer la diferencia en el último round.
Hoy por hoy estoy más abocado a dar clases a los chicos amateur, gente de la provincia, del Calafate, de distintas localidades.
Siempre uno se mantiene en forma pero ahora me dedico a entrenar a los chicos. Tengo un gimnasio propio en el barrio San Benito”.
Mercedes
“La verdad se puede decir que acá estoy afincado, pero tengo la meta, si Dios me permite, de volver a Mercedes dentro de unos años. A mí me encanta, sigue siendo mi lugar en el mundo. Porque, más allá de la familia, extraño la ciudad en sí. Valoro mucho el clima, la tranquilidad con que se vive
Es un lugar muy lindo para vivir. El que está no lo valora tanto como el que viene de afuera.
Acá, en cambio, es muy cambiante el clima, quisiera que estén más marcadas las estaciones.
Lo del sueño de volver, no es tan utópico, ya que estoy construyendo allá, pero en la localidad de Gowland. Estamos haciendo la casa.
Uno de los beneficios de trabajar acá es que la jubilación es anticipada, te jubilás más joven. En esta provincia, con 20 años de servicio, ya te retirás. Como entré a los 18, ya tengo 15 años de servicio.
Mi idea es terminar los 20 años de servicio e irme de nuevo a Mercedes, si Dios quiere. Y obvio que podría dedicarme al kickboxing. Todas las competencias de kickboxing se dan en Buenos Aires y desde Mercedes estás a un paso. Acá estoy a 3 mil kilómetros, es una gran complicación. Porque también acá tengo otras obligaciones, el trabajo, el estudio”.
Así como te dije, la idea es volver. Cada vez que voy me genera más nostalgia. Yo tengo un abuelo político que me crió, Oscar Scorzo, una figura conocida en Mercedes. Él tenía su casa en la 32.
Y por ahí ha pasado mucho tiempo y uno se pierde de compartir momentos con personas que hoy ya no están, y eso genera mucha nostalgia…
El desarraigo se siente muchísimo, y más en la niñez. Quiero dejar un saludo a la familia Lettieri y a la familia materna Zuleta, a mis primas, uno de los motivos por los que uno va y anhela y desea compartir con la familia y las amistades, que son de lo mejor…
Uno tiene el corazón dividido en dos, viviendo acá, fomentando el deporte, desarrollando la carrera policial, pero también tiene el otro lado que siempre extraña y tiene el anhelo de volver” – concluye.







