El domingo fue 14 de mayo, una fecha que para muchos puede pasar inadvertida pero no para este medio de comunicación. Precisamente porque allá por 1990, un 14 de mayo, nacíamos a la luz de la prensa mercedina. Protagonistas iniciaba su camino en pequeñas oficinas sobre la calle 26, donde también funcionaban los talleres gráficos que de manera artesanal daban forma a los primeros productos que salieron a la calle con contenido informativo propio. Desde entonces pasaron más de tres décadas. Mucho tiempo, muchos años. No es difícil imaginar cuánto es todo ese tiempo en la actual vorágine que marca el ritmo de nuestras vidas. Si una noticia suele convertirse en vieja de la noche a la mañana, qué podemos decir de lo que significan aquellos inicios con los actuales tiempos que nos empujan a nuevos desafíos y a interesantes dilemas. En toda esa línea de tiempo hemos atravesado diferentes situaciones de un escenario nacional volátil y cambiante, pero que no hicieron más que entrenarnos para seguir manteniendo la esencia que nos planteamos en nuestros orígenes. Las crisis financieras, los vaivenes económicos, los desatinos políticos y los avances tecnológicos, fueron adversarios de todos los medios de comunicación que insistieron con el formato papel, a pesar de las predicciones de los entendidos en la materia. Pero si en ese derrotero hacía falta un golpe de gracia para el mundo gráfico en 2020 atravesamos una inesperada pandemia. No les contaremos a ustedes lo que ha significado este problema global pues cada uno lo ha vivido y sufrido en carne propia y en tiempo real. Pero la salida de ella produjo cambios sustanciales en nuestras vidas y esos cambios fueron modificando con celeridad las previsiones de tantísimas actividades, entre ellas la del periodismo gráfico.

Nadar o hundirse…

La pandemia aceleró los procesos virtuales. Los medios digitales tenían vida antes de ello, pero ahora se abrían camino con mayor facilidad. Del mismo modo irrumpían con mucha más fuerza las redes sociales que pueden hacer volar una noticia en pocos segundos desde una punta a otra del planeta. En medio de todo ello el papel. Una especie en extinción que resiste, que sobrevive y que no se resigna. Claro que no lo interpretamos sencillamente como un capricho, sino como una vía de contacto directo con nuestros consumidores, usuarios o lectores. No hay posibilidad de subsistir sino hay un acompañamiento fiel de una legión que resiste a la par. No daremos ninguna nueva noticia si admitimos que, en comparación con aquellos años de los comienzos, la cantidad de ejemplares hoy es menor. No le pasó solo a Protagonistas, sino también al New York Times en Estados Unidos, a El País en España o a Clarín en la Argentina. Pero sí podemos afirmar que seguimos gozando de buena salud. Porque fuimos sorteando cada una de esas barreras que nos imponía la realidad imperante. No por casualidad, sino con la convicción que siempre tuvimos. Con no corrernos del camino trazado hace más de treinta años. Eso significó esfuerzo, innovación, doblar la apuesta y no darnos por vencido. Pero nada de ello hubiese terminado como una fórmula exitosa si detrás de escena no se produce un círculo virtuoso que va atando eslabones en una cadena que siempre costará romper. Anunciantes, lectores y el recurso humano de la empresa, han sido factores claves para burlar los pronósticos de subsistencia del papel. Y aquí estamos, con una nueva edición en la calle. Con muchas páginas que contienen información confiable y variada, con calidad de impresión y con una insistencia semanal que no nos permite declinar en el intento. Protagonistas tiene una trayectoria reconocida a lo largo del tiempo, probada y reafirmada en cada entrega por cientos de vecinos que renuevan un contrato tácito cada lunes. No estamos dispuestos al naufragio porque en todos estos años ya aprendimos a ser capitanes de tormenta, a la fuerza, pero capitanes al fin. Cumplimos un año más y lo cumplimos junto a buena parte de esa comunidad de la cual nos sentimos parte. De allí que es casi una obligación de nuestra parte expresar un agradecimiento sincero, a todos y cada uno de los que siguen confiando en una propuesta pensada por mercedinos para mercedinos. Esa identidad nos sostiene, esa identidad nos sigue marcando el rumbo. Cantamos 33 con el vaso medio lleno.   

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