“Mercedes, mi primera casa”

Hace más de 15 años que vive en El Médano, un pueblito al sur de Tenerife con su esposa y cuatro hijos. De muy chico acompañó a su padre en el trabajo y eso le abrió camino en la vida de inmigrante.

Los años en Mercedes

“Vivíamos en la 31 bis entre 58 y 60, cerca del Club Mercedes – comienza a contarnos Marcos. Jugué al fútbol en categoría Cadete. Me quedaba a dos cuadras, así que iba a fútbol. Fui al colegio San Patricio, a primaria y secundaria. 

Me acuerdo de algunos nombres, los apellidos no tanto. Jugaba con Dieguito Silvestre, porque mi papá me contaba que su hermano había jugado en Italia…  Éramos chicos así que no me quedaron muchos contactos.

También trabajé con mi papá varios años, mi papá tenía un comercio de puertas y ventana en la 12 entre 27 y 29, se llamaba Grieta. A los 14 o 15 años, cuando mis padres se separaron, ahí nos fuimos con mi madre a vivir a  Mar del Plata.

Somos 4 hermanos. Mis 3 hermanas siguen viviendo en Mar del Plata con mi mamá.

Por supuesto que de aquellos años en Mercedes tengo muchos recuerdos del fútbol, pero más que nada del trabajo. Recuerdo los lugares por trabajar con mi papá. A la mañana, por ejemplo,  íbamos a desayunar a la cafetería La Perla.

Yo me aburría y me ponía a lavar las tazas del café y me daban chocolates – cuenta.

Así que acompañaba a mi viejo en el trabajo. Hoy puedo decirles a mis hijos que a los 13 años ya colocaba los vidrios, o hacía el reparto con la camioneta, en esa época nadie te decía nada. Cargaba las puertas, las ventanas y las descargaba. Mi pasión era trabajar.

Ahora es impensable, por el tema del tránsito, la policía… Pero bueno eran otras épocas… Mi papá tenía una camioneta Dodge color celeste con un montón de fierros encima, y creo que la conocían todos en Mercedes porque la tuvo más de 30 años… Cuando nadie sabía que los vehículos andaban a gas, mi papá tenía un tubo grande. Viajábamos a Capital y volvíamos. Me encantaba trabajar.

Obvio que seguimos ligados a Mercedes, tenemos familiares de mis padres, porque mis dos padres son únicos hijos, no tenemos tíos ni primos, pero está la familia Ziverra. Mari Ziverra y Tito Ziverra, los primos hermanos de mi papá.

Y como él falleció, ya no tenemos la cita obligada de verlo… La última vez no fui. Pero al vivir tan lejos, hemos dejado un poco el contacto…

De la adolescencia me acuerdo de los días que pasábamos en el parque, cuando íbamos a comer un asado, pero más que nada ir a la pileta al Club Mercedes… 

Recuerdo la Liga de Padres de Familia, esos días eran más agradables… El verano, la pileta, los mosquitos…tengo que decirlo porque acá no hay mosquitos…

Acá es muy seco, hace todos los días 27 grados, no hay charcos donde puedan estar los mosquitos… Calor todo el año.

Y como te decía, gracias a toda esa experiencia que tuve de chico trabajando con mi papá, ahora tenemos con mi hijo una pequeña empresita de carpintería, más que nada de madera, siempre me gustó trabajar, usar las herramientas, los conocimientos que te da… Y gracias a eso, a toda esa experiencia con papá, nos va muy bien… Ya la teníamos en Mar del Plata, pero luego nos mudamos a Tenerife y hacemos lo mismo. Nos va muy bien” – afirma.

Destino Tenerife

 “En principio, cuando mis padres se separaron nos fuimos a Mar del Plata, y allí conocí a mi señora, que ella había estado en España trabajando, y mi hermana más chica también había venido acá a Tenerife, y por amigos que tengo de deporte también vinimos acá, nos arriesgamos y vinimos. Mi señora es marplatense y había venido a trabajar y conocer Europa, entonces sabíamos que era un buen sitio, porque ella había venido. Nos vinimos con 3 hijos para acá.

Mi señora trabaja en una oficina, trabajo administrativo y aquí gracias a Dios tiene trabajo estable, y de lo que le gusta. Se llama Andrea Contardi. 

Tenemos 4 hijos: Ian es el más grande, tiene 18. El que trabaja conmigo todo el día. Abril de 17. Otro varón, Joaquín de 15 años. Y la más chiquita se llama Jana y tiene 13. Obvio que los más  grandes conocen Mercedes, más que nada porque mi papá siempre vivió en Mercedes, así que volvimos de visita muchas veces a visitar al abuelo.

Hacíamos turismo por Argentina, y pasábamos por Mercedes, era una pasada un poco obligatoria y después seguir. 

Nos fuimos de Argentina un poco por la situación económica. Uno piensa en probar, cambiar… Nos vinimos sin papeles y sin trabajo. Una locura grande como una casa…

Los primeros 3 años fueron bastante duros, como cualquier inmigrante en otro país. Hubo que luchar bastante al principio. No se lo recomiendo a nadie, y menos con hijos….

Puede ser muy duro. A nosotros nos costó muchísimo, y más teniendo amigos. Yo comencé trabajando en la construcción que siempre hay trabajo.

Comencé como peón de albañil, trabajos en restaurantes, pero bueno, también vinimos en la época después del 2001 cuando estuvo el problema del corralito en Argentina…

En el 2007 llegamos, que fue un poco otro momento de crisis, así que nos costó un poco… Pero bueno, tenemos mucha cultura de trabajadores, todo argentino se busca la vida aquí y trabaja.

Y no pasa nada… Hay que agachar un poco la cabeza, y trabajar de lo primero que uno encuentra y uno sale adelante…

Si bien en los primeros años no nos tocaba la suerte de trabajar y ahorrar, sí lo veíamos en la gente de nuestro entorno, que haciendo trabajos para los cuales nosotros estábamos cualificados, ellos vivían bien…

Por ejemplo, a mí me costó conseguir trabajo de carpintero… Uno en Argentina quizás no lo haría, pero la vida del inmigrante te pone en esa situación y lo hacés… Es para vivir, para darle de comer a tus hijos, y se hace” – dice.

Inmigrantes

“Gracias a Dios, porque en ese momento no tenés otra cosa a la que agarrarte, salimos adelante… El inmigrante sufre un poco y hay gente que rechaza, y mucha gente que nos ha dado una mano muy grande, amistades, sobretodo.

Lo normal de cualquier país. En Argentina también tenemos inmigrantes de otros países, de Bolivia, países limítrofes, y supongo que les pasa un poco como a mí… Aquí la salud es muy buena y la educación también.

No tuvimos ningún problema para el colegio de los chicos. Más que nada porque todos los países de la comunidad europea están acogidos a un montón de tratados que incluyen leyes de protección a los menores, entonces tanto mujeres embarazadas como menores tienen salud y educación garantizada, sin importar la educación que tengas… Así que ellos no sufrieron ningún tipo de abandono ni de salud ni de educación…

Para mis hijos este es su mundo: vinieron de chiquitos, hablan como la gente de acá… Uno después de un tiempo para que no te miren raro vas cambiando las palabras, pero en ellos es totalmente natural.

Vivimos en un pueblito muy lindo en la costa, que tiene playa, el lugar donde está el instituto de mis hijos, nos mudamos ahí precisamente para que podamos estar cerca, sin transporte ni nada.

Se llama El Médano, en el sur de Tenerife. Y la verdad que teniendo un trabajo medio, entre dos personas se puede vivir bien, muy estable, con muchas comodidades.    Digamos que por como es el lugar, que son islas, los pueblos son chiquitos… Mercedes sería como una gran ciudad de acá. Acá hay menos gente.

No se puede dar que haya ciudades muy grandes, porque hay barreras naturales que no lo permiten, hay acantilados…

La verdad que luego de vivir el desarraigo cuando me fui de Mercedes, que era mi casa, el lugar donde nací, donde estaban mis amigos, mi familia, al irnos a Mar del Plata, luego nos costó menos venir aquí.

Siempre tuve la idea de volver a Argentina, pero bueno ahora no es el momento…Lo habíamos planeado para unos años, pero bueno entre los trabajos nuestros y el estudio de los chicos, la verdad es que no es momento – señala.

Creo que contar la experiencia de uno sirve, porque es más real hasta que un consejo… La gente tiene que viajar y cumplir sus sueños y sobre todo si se ven en la capacidad de hacerlo.

Yo cuento mi historia humildemente para que tengan un ejemplo de un viaje no muy preparado, si con muchas ganas e ilusión… Pero bueno, viajar, conocer otras culturas es algo muy lindo.

Uno madura y crece muchísimo y siempre se compara con Argentina, y eso le trae mucho cariño. Pero siempre hay que preparar un viaje, porque no salen avisos en el diario para gerente.

Uno tiene que saber que tiene que volver a empezar. Solo eso. No hay nada como vivir cerca de la familia igual, y en el exterior no tenés a nadie… Por eso hay que pensarlo muy bien.

Muchas gracias, me han hecho tener muy buenos recuerdos gracias a todo esto. A la familia Ziverra, a Tito y Mari, que son los que más presente me tienen.

Y a la familia Meniy, a Sergio en especial un gran abrazo. Y de Mar del Plata a la familia y a los amigos interminables. Muchas gracias y un abrazo para todos” – concluye.

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